El 8 de septiembre PISA 2025 presenta el mapa global del aprendizaje en la era de la inteligencia artificial

El informe PISA 2025, que se va a comocer el próximo 8 de septiembre, presentará una evaluación global de las competencias de 760.000 estudiantes de 15 años en 91 economías. Más allá de medir el rendimiento académico tradicional en ciencias, lectura y matemáticas, esta edición introduce análisis novedosos sobre el uso de la inteligencia artificial y la capacidad de resolución de problemas en entornos digitales.
Diego FranceschLunes, 31 de agosto de 2026
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Las puntuaciones en lectura, matemáticas y ciencias de los jóvenes de 15 años cayeron significativamente de 2012 a 2022. ¿Se recuperarán?

El nuevo informe PISA 2025 adopta una perspectiva multidimensional al investigar aspectos del bienestar emocional, la curiosidad y la perseverancia, junto con la disposición de los jóvenes para enfrentar desafíos ambientales. Los datos, que se publicarán formalmente el 8 septiembre, buscan ofrecer a los líderes educativos evidencias claras para fomentar el aprendizaje autónomo y equitativo. Según la OCDE, el éxito futuro depende de una combinación de conocimientos técnicos, apoyo familiar y una mentalidad adaptativa ante los cambios sociales acelerados.

En el actual ecosistema educativo global, la capacidad de los sistemas para adaptarse a cambios disruptivos se ha convertido en una prioridad de Estado. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) 2025 se presenta «no solo como una métrica de rendimiento, sino como el termómetro definitivo de la preparación de la juventud ante desafíos sistémicos y tecnológicos sin precedentes», señalan desde la OCDE. En un contexto donde «la incertidumbre es la única constante», esta evaluación permite «determinar si las nuevas generaciones poseen las herramientas necesarias para navegar un entorno donde la frontera entre lo físico y lo digital es cada vez más difusa».

El propósito central de PISA 2025 es evaluar la capacidad de los jóvenes para prosperar en un mundo complejo e interconectado. Para lograrlo, el estudio pone un énfasis renovado en el estudiante y el aprendizaje permanente. Ya no basta con que el alumno sea un receptor pasivo de información; el éxito futuro depende de su capacidad para tomar las riendas de su propio proceso educativo. Bajo este prisma, «la retención de datos ha perdido terreno frente a la aplicación práctica del conocimiento», dice la OCDE. El upskilling y el reskilling constante demandan que los jóvenes no solo «sepan», sino que «sepan hacer» y, sobre todo, desarrollen la autonomía necesaria para seguir aprendiendo de forma independiente a lo largo de sus vidas en mercados laborales que evolucionan a una velocidad vertiginosa.

Más allá de la profundidad conceptual, esta novena edición del estudio alcanza una escala estadística que redefine los límites de la investigación educativa a nivel mundial.

Evolución de los resultados de PISA en las distintas competencias evaluadas

FUENTE: OCDE

Datos, países y nuevos protagonistas

PISA 2025 es la edición más ambiciosa en la historia del programa, proporcionando una base de evidencia de una magnitud sin igual para el debate de las políticas públicas. La representatividad del estudio permite capturar las realidades de sistemas educativos con niveles de desarrollo y contextos culturales extremadamente diversos.

Hitos de participación y representatividad:

  • Volumen estadístico: La evaluación contó con la participación de 760.000 estudiantes, representando a aproximadamente 33 millones de jóvenes de 15 años en todo el mundo.
  • Alcance geográfico: Un total de 91 países y economías integraron este ciclo.
  • Nuevos protagonistas: Se destaca la incorporación de participantes que se unen por primera vez o bajo nuevos marcos, incluyendo a Armenia, Dushanbe (Tayikistán), Kenia, la Región de Kurdistán (Irak), El Salvador, Guatemala y Ruanda.
  • Marcos específicos de desarrollo: Es fundamental destcar que países como Ecuador y Zambia han participado bajo el marco de «PISA for Development», un programa diseñado para adaptar la evaluación a las realidades de economías emergentes.
  • Representación en contextos de crisis: Resulta loable la inclusión de 17 de las 27 regiones de Ucrania, logrando recolectar datos a pesar de la agresión a gran escala que sufre el país, lo que aporta una visión única sobre la resiliencia educativa en conflicto.

El análisis distingue entre los 38 países miembros de la OCDE y una extensa red de países y economías socios. Esta última categoría no solo incluye naciones, sino entidades lingüísticas o regionales específicas como la comunidad flamenca de Bélgica o Macao (China), lo que enriquece la radiografía global al permitir comparaciones más precisas entre sistemas con autonomías educativas diferenciadas. La inclusión de estas diversas realidades asegura que el panorama educativo no sea un reflejo sesgado del mundo desarrollado, sino una herramienta de equidad internacional.

Bajo esta óptica de diversidad, PISA 2025 desplaza su foco hacia las herramientas tecnológicas que definen la cotidianidad de estos estudiantes.

La frontera digital: IA y resolución de problemas computacionales

La irrupción masiva de la Inteligencia Artificial (IA) a finales de 2022 marcó un punto de inflexión estructural. En respuesta, PISA 2025 introduce por primera vez el dominio estratégico «Aprendizaje en un Mundo Digital», reconociendo que la competencia digital ha dejado de ser una habilidad accesoria para convertirse en el núcleo de la alfabetización moderna en la era de la automatización.

El informe revelará datos críticos sobre el uso de la IA para tareas escolares, categorizando el impacto en tres ejes:

  • Frecuencia y origen: Análisis de la periodicidad del uso de IA según el origen socioeconómico para mapear el riesgo de una «brecha digital de segunda generación».
  • Rendimiento académico: Correlación entre el uso de estas herramientas y los resultados en áreas tradicionales.
  • Disposiciones personales: Impacto del uso de tecnología en la curiosidad y la perseverancia.

Desde una perspectiva analítica, el estudio sugiere que «el desarrollo de disposiciones como la curiosidad y la perseverancia actúa como un muro de contención contra la desigualdad; la tecnología sin una mentalidad de aprendizaje adecuada solo exacerba las brechas existentes». Estos hallazgos informarán el debate sobre el nuevo rol docente: frente a la automatización de lo mecánico, el educador debe ser el «facilitador del pensamiento crítico y el uso responsable de la IA».

Este viraje hacia lo digital se entrelaza de forma orgánica con la evolución de las competencias científicas tradicionales ante los retos globales.

Nuevo enfoque en Ciencias: agencia ambiental y pensamiento crítico

En PISA 2025, las Ciencias recuperan el protagonismo como dominio principal de evaluación, pero con un enfoque renovado que responde a la crisis climática y a la saturación informativa. Ya no se trata solo de medir la alfabetización científica básica, sino de evaluar la capacidad de aplicar el rigor científico en una realidad saturada de datos.

Los pilares de la evaluación científica se estructuran de la siguiente manera:

  1. Evaluación crítica de evidencia: La capacidad de discernir la credibilidad de la información, una competencia vital para combatir la desinformación generada por IA y los sesgos en entornos digitales.
  2. Agencia ambiental: Una innovación que mide cómo los estudiantes comprenden y responden a desafíos ecológicos, evaluando su compromiso para proponer soluciones reales.
  3. Toma de decisiones informada: La aplicación del conocimiento científico para resolver problemas de la vida cotidiana y participar en debates sociales complejos.

La «agencia ambiental» se sitúa aquí como una competencia de supervivencia. En un planeta bajo presión, la responsabilidad social de los jóvenes depende de su capacidad para actuar con base en evidencia. No obstante, el éxito en estas áreas de vanguardia depende intrínsecamente de que el estudiante se encuentre en un entorno que favorezca su desarrollo integral.

Bienestar, equidad y entornos seguros

PISA 2025 también reafirma que el aprendizaje es un proceso multidimensional (cognitivo, emocional, social y físico) que trasciende el aula. El volumen inicial, titulado Estudiantes preparados para el futuro, analiza cómo el entorno puede establecer un techo o un suelo para el potencial de un joven, especialmente para aquellos en situaciones de vulnerabilidad.

Para identificar grupos en riesgo, el estudio analiza factores contextuales clave:

  • Sentido de pertenencia y movilidad social: La percepción del estudiante sobre si el sistema escolar es un vehículo real de progreso.
  • Clima y seguridad: Niveles de disciplina y prevalencia de acoso escolar (bullying), factores que impactan directamente en la capacidad cognitiva.
  • Apoyo y preparación digital: El soporte familiar y la capacidad de las escuelas para integrar pedagógicamente la tecnología.

Estos indicadores permiten a los líderes educativos dirigir apoyos de manera efectiva, asegurando que la equidad no sea un ideal retórico, sino una realidad operativa basada en el bienestar y la seguridad.

El lanzamiento de los resultados de PISA 2025 marcará un hito para la transformación educativa de la próxima década. Esta evidencia no debe ser utilizada simplemente para clasificar países, sino como un diagnóstico profundo para rediseñar sistemas inclusivos y resilientes.

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