Cataluña perdería diez posiciones en PISA al corregir su elevada tasa de exclusión
Cataluña quedaría igualada con Baleares en 440 puntos y por detrás de Galicia, La Rioja, Castilla-La Mancha o Navarra.
El sindicato Professors de Secundària ASPEPC·SPS ha presentado una simulación estadística sobre los resultados de Cataluña en PISA 2025. El análisis no constituye una nueva evaluación del alumnado, sino una estimación del rendimiento que tendría el conjunto de la población escolar si se incorporase el efecto de los estudiantes excluidos de la prueba.
Según el documento, Cataluña registró una tasa de exclusión del 23,2%, muy superior al límite del 5% establecido para garantizar la representatividad de la muestra. El informe sostiene que esta circunstancia llevó a la OCDE a omitir los datos catalanes de sus comparaciones internacionales directas, mientras que el Ministerio de Educación los habría presentado de manera separada y advirtiendo de sus limitaciones.
La corrección propuesta provoca un fuerte cambio de posición en las tres competencias analizadas. En Matemáticas, la mediana pasaría de 474 a 440 puntos, por lo que Cataluña bajaría del tercer al duodécimo puesto entre las comunidades autónomas. La diferencia sería de 34 puntos y nueve posiciones. En Ciencias, Cataluña pasaría de encabezar la clasificación con 502 puntos a ocupar la undécima posición con 466. En Lectura se produciría un descenso semejante: de 477 a 441 puntos y del primer al undécimo lugar. El documento traduce estas diferencias en un retroceso de hasta 2,5 cursos, utilizando como referencia una equivalencia aproximada de 20 puntos PISA por curso escolar.
La simulación también situaría los resultados corregidos de Cataluña por debajo del promedio autonómico. Los 440 puntos estimados en Matemáticas quedarían 14 por debajo de la media de las comunidades; en Ciencias, los 466 puntos serían siete menos que el promedio, y en Lectura, los 441 puntos quedarían alrededor de siete puntos por debajo.
El análisis utiliza la mediana poblacional en lugar de la media. Este indicador representa la puntuación del estudiante situado en el centro de la distribución y depende del orden de los resultados, no de la distancia existente entre las diferentes puntuaciones.
Con una exclusión del 23,2%, el estudio calcula que la mediana del conjunto del alumnado catalán se encontraría en el percentil 34,9 de la muestra finalmente evaluada. La operación parte de un supuesto central: que los alumnos excluidos, entre ellos estudiantes con necesidades educativas especiales, desconocimiento de la lengua de evaluación o absentismo, se situarían en la mitad inferior de la distribución. Los resultados deben interpretarse, por tanto, como una simulación condicionada a esa hipótesis. Aunque el sindicato considera que el cálculo de la mediana es exacto si se cumple el supuesto, la estimación podría variar si una parte relevante del alumnado excluido hubiera obtenido puntuaciones por encima de ese tramo.
El mismo procedimiento ofrece un efecto más limitado en los territorios con menores tasas de exclusión. En Murcia, donde el porcentaje alcanzaría el 12,7%, la mediana poblacional correspondería al percentil 42,7 de los evaluados. En Baleares, con una exclusión del 7,5%, se situaría en el percentil 45,9. Para las comunidades próximas al 3%, el ajuste apenas alejaría la mediana del percentil 50.
La aplicación de esta corrección reordena la clasificación de las comunidades autónomas. Madrid conservaría el primer puesto en Matemáticas con una mediana estimada de 478 puntos, seguida de Castilla y León, con 471, y Asturias y Cantabria, ambas con 469. Cataluña quedaría igualada con Baleares en 440 puntos y por detrás de Galicia, La Rioja, Castilla-La Mancha o Navarra.
La caída estimada sería especialmente pronunciada en Cataluña debido a la diferencia entre su porcentaje de exclusión y el registrado en la mayoría de los territorios. Murcia también sufriría un descenso significativo, desde 448 hasta 431 puntos en Matemáticas, mientras que en comunidades con tasas reducidas las variaciones serían de entre tres y seis puntos.
El informe enmarca estos cálculos en un deterioro de largo plazo del rendimiento catalán. Según su reconstrucción, la mediana corregida en Matemáticas habría caído 53 puntos desde 2009. Esta evolución prolongaría el retroceso observado en PISA 2022, cuando los alumnos catalanes quedaron por debajo de la media en las tres competencias.
ASPEPC·SPS reclama más transparencia muestral y advierte de que los porcentajes elevados de exclusión pueden distorsionar las comparaciones entre territorios. A su juicio, presentar únicamente las puntuaciones del alumnado evaluado ofrecería una imagen incompleta cuando una parte importante de la población escolar queda fuera de la prueba.
El debate afecta tanto a la interpretación de los resultados como a la propia calidad de la muestra. La comparabilidad es uno de los pilares de PISA, cuyas bases de datos y documentación metodológica pueden consultarse en el portal de la OCDE. Cuando las condiciones de participación difieren sustancialmente, las posiciones obtenidas por cada territorio requieren cautela.
La simulación concluye con una petición de revisión profunda del sistema educativo catalán y de los procedimientos de selección del alumnado. Sus cifras exigen, no obstante, una lectura prudente: no son puntuaciones observadas directamente, sino estimaciones construidas a partir de una hipótesis sobre el rendimiento de los estudiantes excluidos.



