Cataluña sale de las pruebas PISA
¿Qué ha pasado?
El pasado viernes 24 de julio, representantes del Departamento de Educación de Cataluña anunciaron que los resultados de Cataluña en las pruebas PISA 2025, que se conocerán el próximo mes de septiembre, no serán válidos debido a un incidente técnico, es decir que no servirán para saber si Cataluña ha mejorado o empeorado respecto a las pruebas PISA anteriores, ni servirán para hacer comparaciones con los resultados de otras comunidades autónomas, ni con los de otros países.
El error que ha invalidado estos resultados ha consistido en que de los 2.545 alumnos de los 51 centros escogidos por la OCDE se excluyeron a 591 alumnos porque en sus centros se consideró que tenían dificultades cognitivas, conductuales o emocionales, por lo que no eran representativos del conjunto del alumnado. Esto significa un 23,22% del alumnado (591/2.545 x100 = 23,22), es decir, que a uno de cada cuatro alumnos presentes en el aula no se le permitió hacer las pruebas PISA. La OCDE, la responsable de hacer dichas pruebas, solo permite una exclusión del 5% de los alumnos por diferentes motivos, por lo que ha anunciado que los datos de Cataluña saldrán con una nota técnica, avisando de que no son datos comparables con ningún otro dato presente o pasado.
En la sesión de la comisión de educación del Parlamento de Cataluña del lunes 27 de julio sobre este tema, la consejera de educación, Esther Niubó, ha comentado que ha nombrado una comisión (Comisión de Coordinación de pruebas y Estudios de Evaluación) para que investigue lo que ha sucedido y ha explicado, para defender su gestión, que en las evaluaciones que se han hecho este curso 2025-26, es decir, las de diagnóstico de 4º de Primaria, las de final de etapa de 4º de ESO y las PIRLS, todo ha ido bien. Estas explicaciones no han satisfecho a los representantes de los principales grupos de la oposición y la mayoría han pedido su dimisión.
¿Por qué era tan importante saber los datos de Cataluña en las PISA 2025?
Los resultados en las pruebas internacionales son muy importantes porque se trata de pruebas que no dependen de ningún gobierno y porque permiten hacer comparaciones con muchos países de todo el mundo. Desde 2015 los resultados en ellas de los alumnos que estudian en Cataluña no han parado de bajar. Si en las PISA 2018 fueron malos, en las PISA 2022 fueron mucho peor, concretamente en matemáticas se bajaron 21 puntos (20 puntos en PISA equivalen a lo aprendido en un curso), en comprensión lectora se bajaron 22 puntos y en ciencias el descenso fue de 12 puntos. Ninguna otra comunidad autónoma experimentó un descenso tan importante en solo tres años. Debido a todo ello Cataluña quedó en la posición 14 entre las 17 comunidades autónomas.
Lamentablemente, la Consejería de Educación de Cataluña ha seguido con su modelo educativo sin introducir ninguna mejora, es más, las pruebas de final de etapa, que se hacen al final de la Primaria y al final de la ESO, que antes eran censales, es decir, que las hacen todos los alumnos y, por lo tanto, podrían ser un estímulo para que los alumnos se esfuercen más en aprender, a partir de este curso 2025-26 ya han sido muestrales, es decir, que solo unos pocos centros las han hecho. Además, la consejera ha dicho que, a partir de ahora, muchas preguntas serán las mismas en varios años sucesivos, para así poder hacer comparaciones entre años. Es evidente que con esta estrategia, a la que la consejera denomina “anclar los ítems”, los resultados mejorarán mucho, pero los alumnos cada vez sabrán menos.
En conclusión, era imprescindible saber los datos de PISA 2025 para saber si Cataluña sigue en caída libre o si la caída ya se ha frenado. Ahora, tras la exclusión de los alumnos que iban a sacar los peores resultados, los datos de Cataluña en las PISA 2025 serán mejores que los reales y, por lo tanto, en septiembre no se sabrá cómo va la enseñanza en Cataluña. Además, como a partir de 2025 las pruebas PISA no se harán cada tres años sino cada cuatro, las próximas PISA se realizarán en 2029 y tendremos que esperar hasta septiembre de 2030 para saber cómo va la enseñanza en Cataluña. Peor imposible.
¿Son creíbles las explicaciones del Departamento de educación?
Las pruebas PISA se aplicaron entre el 31 de marzo y el 16 de mayo de 2025 en 51 centros educativos. Si la media de alumnos excluidos ha sido del 23,22%, lo imaginable es que en algunos centros sí cumplieran el no sobrepasar el 5% de exclusión que permite PISA y en otros se superara en mucho el 23,22%. Son muchos días de pruebas, en muchos centros y con porcentajes de exclusión muy altos, como para aceptar que el Departamento no se enteró de lo que estaba pasando y que cuando se enteró ya era tarde en todos los centros para intervenir y prohibir tanta exclusión. El mismo 31 de marzo, tras pasar las primeras pruebas en el primer centro, lo normal es que el Departamento se interese por saber si ha habido alguna incidencia. Es pues difícil de aceptar que el Departamento no se enterara de lo que había pasado hasta un año después, es decir hasta marzo de 2026.
También es difícil de aceptar que si se ha tratado de un fallo técnico de los directores de los centros en los que se aplicaron las pruebas, el Departamento no informara inmediatamente, en el pasado mes de marzo, a la opinión pública, sino que esperara para hacerlo a una semana antes de las vacaciones de agosto, es decir, después del último pleno del Parlamento, cuando los centros educativos ya están cerrados. Es pues más creíble que el Departamento de Educación, temiendo que los resultados fueran muy malos, permitió que crecieran los porcentajes de exclusión de alumnos con resultados bajos, con la esperanza de que los responsables de PISA, la OCDE, no protestara, y más habiéndoles pagado recientemente 1.400.000 euros por el informe sobre cómo mejorar los resultados en Cataluña, que se ha presentado este mes.
¿Por qué ha de dimitir la consejera de educación y por qué eso no es suficiente?
Entre las explicaciones que ha dado la consejera Niubó este pasado lunes 27 de julio en la Comisión de educación del Parlamento, una fue la posible confusión en los centros educativos de los criterios de exclusión de alumnos con bajos rendimientos académicos, que en PISA no puede superar el 5%, con los criterios de exclusión aplicados en las pruebas finales de 4º de ESO, que son similares al 23,22% antes citado, las cuales se realizaron los días 10 y 11 de abril de 2025, es decir, mientras también se hacían las pruebas PISA. La conclusión es muy decepcionante, ya que es aceptar que en las aulas de 4º de ESO hay un 25% de alumnos con dificultades cognitivas, conductuales o emocionales de tal gravedad que no están preparados para hacer los exámenes que les corresponderían y que, por ello, se les excluye en todo tipo de pruebas, sean autonómicas o internacionales. ¿No estarían mejor en un curso inferior o haciendo otros estudios? ¿Realmente es la escuela inclusiva la mejor solución o simplemente es la más barata?
La consejera de Educación debe dimitir por todo lo anterior, es decir, por imponer un modelo educativo, el de la escuela inclusiva, que implica rebajar los niveles de exigencia para que todos los alumnos puedan promocionar de curso, lo cual desincentiva al resto de alumnos, ya que nadie se esfuerza si no es necesario, y por incluir alumnos en unas aulas en las que no están aprendiendo casi nada, como lo demuestra el hecho de que tiene que excluirlos en el momento de hacer los exámenes para que no se note el fracaso de sus sistema.
Pero no es suficiente la dimisión de la consejera Niubó, porque es imprescindible abandonar ya el sistema educativo actual y establecer un sistema diversificado, es decir, con varios itinerarios académicos a partir de los 14 años, para que todos los alumnos puedan encontrar un camino que se adecue a sus capacidades e intereses, y con una serie de pruebas externas que sea necesario superar para acceder a las etapas siguientes y así acabar con el actual fraude educativo a los alumnos, a sus familias y a toda la sociedad.
- Antonio Jimeno es el presidente del sindicato AMES.






