Docentes de Ceuta: el aula como refugio

Volver al trabajo después de unas vacaciones agradables y relajadas siempre tiene su dificultad; pero, con buena disposición, es un reto positivo porque permite plantearse nuevas metas. En el caso de los docentes, que en estos días se van incorporando poco a poco a sus puestos, el regreso tiene su particularidad.
Begoña Ladrón de Guevara
Directora del Instituto de Innovación Educativa de la Universidad Villanueva y presidenta de COFAPA.
4 de septiembre de 2026
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Todos los docentes, pero los de Ceuta de forma especial, necesitan un apoyo integral por parte de las administraciones que sea garantía del desarrollo de su tarea en las mejores condiciones.

Para muchos profesionales, la singularidad de su trabajo potencia la vocación como agente social, facilitador de oportunidades e incluso como refugio emocional para los alumnos en situaciones excepcionales como la pandemia o la dana de Valencia. El compromiso del profesor le lleva a no olvidar su tarea de transmisor de conocimientos, pero tampoco que es una pieza clave del bienestar de su comunidad académica. Esto es posible cuando la dirección, el profesorado y las familias avanzan en la misma dirección.

Si el desafío que viven los profesores cuando vuelven a las aulas es grande, resulta inevitable no pensar de manera especial en los profesionales de la educación en Ceuta, que trabajan para conseguir un entorno de normalidad escolar para el inicio de curso para tantos niños y niñas.

Como todos hemos visto, e incluso vivido, en situaciones de crisis extrema la implicación y la responsabilidad del profesorado en nuestro país ha sido y es un ejemplo para todos. Los centros escolares de Ceuta tienen por delante una oportunidad de demostrar que, ante la compleja situación sociopolítica y humanitaria que se está viviendo, el docente, además de referente académico es un pilar de apoyo fundamental para alumnos y familias.

Vaya por delante el reconocimiento a tantos profesores que, en su excepcional vuelta al “cole”, están trabajando activamente para que las aulas sigan siendo lugares de paz y ajenos a la crispación exterior. Muchos de ellos se están formando para gestionar los altos niveles de estrés, ansiedad e incluso miedo de sus alumnos, pero también sus familias.

Vaya por delante el reconocimiento a tantos profesores que, en su excepcional vuelta al “cole”, están trabajando activamente para que las aulas sigan siendo lugares de paz y ajenos a la crispación exterior

Toda la tensión que han soportado como ciudadanos y ahora enfrentan como profesores les puede situar en una situación de vulnerabilidad y sobreesfuerzo. No nos olvidemos de ellos. Todos los docentes, pero los de Ceuta de forma especial, necesitan un apoyo integral por parte de las administraciones que sea garantía del desarrollo de su tarea en las mejores condiciones.

Si en la terrible dana la escuela se convirtió en instrumento de recuperación física del espacio, de acogida frente al trauma y de red solidaria, Ceuta necesita rutas y entornos seguros, protección de profesionales y alumnos e infraestructuras adecuadas.

Deseo que este inicio de curso sea un éxito en todo nuestro país y, como ya he dicho, estoy segura de que la escuela en Ceuta se convertirá en referente de cómo gestionar el impacto emocional en primera línea, de recibir apoyo psicosocial para desarrollar su labor y de mantener un diálogo fluido con la administración por el bien de todos.

Familias, instituciones y la sociedad en general, debemos apoyar en estos días y siempre a los maestros y profesores que tanto hacen por nuestros hijos. Si caminamos juntos, llegamos mucho más lejos.

Begoña Ladrón de Guevara es directora del Instituto de Innovación Educativa de la Universidad Villanueva y presidenta de COFAPA (Confederación de Padres de Alumnos).

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