Pantallas con sentido
Dominique Bertholet, fundadora de Pantallas con Sentido, un programa transversal de bienestar digital que trabaja con alumnado de Primaria a Bachillerato, familias y docentes.
Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca avanzan en esa dirección. Los daneses exigen ya que sus alumnos defiendan de forma oral los trabajos escritos para comprobar que son capaces de explicar lo que entregan y frenar el uso indebido de la IA. Francia, por su parte, aprobó este año la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 15 años, pero el Consejo Constitucional frenó la medida al considerar que vulneraba de forma desproporcionada su libertad de expresión, por lo que el Gobierno ya trabaja en un nuevo texto.
Ante este escenario, la tentación del veto absoluto resulta tan comprensible como estéril. Los titubeos legislativos y los giros nórdicos indican que la cuestión de fondo es la capacitación. A estas alturas de la película, vaciar las aulas de dispositivos sin dotar a los menores de herramientas críticas es dejarlos indefensos fuera de ellas. Lejos de embarcarnos en un viaje de nostalgia hacia el siglo XX, la solución apunta a una regulación inteligente que priorice la salud mental, el bienestar y, sobre todo, la autonomía intelectual de los alumnos frente a la pantalla.
El entorno digital actual fomenta la ley del mínimo esfuerzo cognitivo y la desinformación. Pew Research Center analizó 68.879 búsquedas en Google y comprobó que, ante un resumen generado por IA, solo el 1% de las visitas consultaba alguna de las fuentes citadas. A la vez, la tecnología muestra su cara más amarga en la convivencia escolar: los mismos dispositivos que sirven para aprender se usan para humillar, grabar una agresión, difundirla por WhatsApp, amplificarla en redes o fabricar un deepfake pornográfico o vejatorio de un compañero.
En España, el foco institucional se ha centrado en los espacios. La mayoría de comunidades autónomas restringen ya el uso personal de móviles en los centros y varias incluyen también relojes inteligentes y otros dispositivos conectados. Sin embargo, el grado de rigidez cambia según la geografía y la etapa educativa. En paralelo, las familias empiezan a coordinarse de forma colectiva: el movimiento Adolescencia Libre de Móviles registra ya para este curso 33.516 pactos en 4.497 centros, con el objetivo de retrasar el primer smartphone hasta los 16 años y reducir la presión social que empuja a muchas familias a comprarlo porque “todos los demás ya lo tienen”.
Una batería de medidas que actúa sobre el continente: cuándo acceden, cuánto tiempo usan y dónde pueden encender los dispositivos; pero sigue dejando de lado el contenido: qué criterio unificado recibe el menor sobre cómo utilizarlos.
Hoy la experiencia digital de un niño se fragmenta bajo el clásico “cada maestrillo con su librillo”. En una misma semana, un menor convive con discursos contradictorios entre distintos docentes y miembros de su propia familia
Hoy la experiencia digital de un niño se fragmenta bajo el clásico “cada maestrillo con su librillo”. En una misma semana, un menor convive con discursos contradictorios entre distintos docentes y miembros de su propia familia. Cuando los adultos lanzan mensajes opuestos, ante la falta de un criterio claro, el menor acaba tomando sus propias decisiones. Y frente a dispositivos diseñados para captar su atención, la opción más fácil y apetecible se suele imponer sobre la que protege su salud.
Diversas investigaciones sobre estilos educativos relacionan la coherencia en las pautas de crianza con menores niveles de estrés cotidiano. Cuando los criterios cambian entre aula, hogares y adultos de referencia, la norma pierde estabilidad y el menor aprende que su validez depende de quién la aplica.
De esa necesidad nace Pantallas con Sentido, un programa transversal que trabaja con alumnado de Primaria a Bachillerato, docentes y familias para construir criterios compartidos sobre bienestar digital. El periodismo escolar sirve como herramienta para entrenar pensamiento crítico, contraste de fuentes, detección de bulos, responsabilidad al publicar y conciencia sobre la huella que dejamos en Internet.
La tecnología forma parte de la vida de los menores y seguirá haciéndolo. El objetivo es dotarles de herramientas para usarla con criterio y lograr que los adultos que participan en su educación compartan unas pautas comunes y coherentes.
Dominique Bertholet es fundadora de Pantallas con Sentido.
