Javier Fernández Aguado, Premio de Management: "El líder solo sabe contar hasta uno"
Javier Fernández Aguado acaba de recibir el Premio Nacional de Management. Nos resume algunas de sus ideas sobre liderazgo cultural.
Javier Fernández Aguado acaba de recibir el Premio Nacional de Management 2026. Su obra ha sido objeto de estudio en dos simposios internacionales (2010 y 2019). Ha recibido 33 galardones en 11 países -Colombia, Chile, Ecuador, España, EE. UU., Gran Bretaña, Guatemala, México, Perú, Puerto Rico y República Dominicana- por sus contribuciones al management y sus capacidades como ponente. Entre otros, el premio Peter Drucker a la innovación (EE. UU.) o el Saul Glottman al mejor investigador en liderazgo (Colombia). Se han escrito más de 300 libros y ensayos sobre sus aportaciones. Es uno de los conferenciantes de empresa más solicitado a nivel internacional. Ha asesorado a más de 500 organizaciones en 50 países.
Entre sus 70 libros se encuentran: Patologías en las organizaciones; La soledad del directivo; El idioma del liderazgo; Roma, escuela de directivos; 2000 años liderando equipos; El encuentro de cuatro imperios. El management de españoles, aztecas, incas y mayas; Management pontificio; Liderar en un mundo imperfecto; Entrevista a Aristóteles; Entrevista a Stalin; Entrevista a Simón Bolívar o La lógica del mal. Entrevista a Hitler. Lo entrevistamos hojeando esta última obra.
Maldecir es hacedero, pero poco consistente. Toda persona trata de justificar racionalmente sus obras, también quienes se inclinan definitivamente hacia el mal. Tanto en “Entrevista a Stalin. La lógica de un dictador” (Kolima) como en “La lógica del mal. Entrevista a Hitler” (LID) desgrano los razonamientos de dos de los mayores criminales de la humanidad. En mi opinión, sólo cuando se percibe en profundidad a alguien, incluso cuando es un atroz autócrata, pueden desmontarse sus planteamientos.

Un líder, me gusta compendiar, sólo sabe contar hasta uno. El líder se preocupa de personas. Por el contrario, un ingeniero social sólo se ocupa de sus intereses y excusa sus aviesas intenciones detrás del genérico “el pueblo”, “la gente” o “la mayoría social”. Algunos añaden una ideología para camuflar más aun sus egoísmos, codicias y bajezas. Los ingenuos y los indocumentados caen en esa bufa trampa.
En Entrevista a Aristóteles (LID) recuerdo cómo el sabio griego pormenoriza que cada uno de nosotros somos dos en uno. De un lado, se halla la primera naturaleza, el conjunto de características físicas, psicológicas y psiquiátricas con las que cada uno vinimos a este mundo. Sobre ella, prosigue el estagirita, erigimos la segunda naturaleza, el conjunto de hábitos que hacen que cada uno de nosotros seamos como somos. Se siembran actos y se recogen hábitos, escribió Aristóteles. Me gusta añadir que se esparcen hábitos y se recolecta el carácter, se derrama el carácter y se amasa el destino. Un aspecto cardinal de la ciencia del management consiste en formar los segundos hábitos tanto de directivos como de colaboradores. Complementariamente, pero no es éste el momento de detenerse en ello, hay que construir estructuras de gobierno que faciliten el comportamiento constructivo.

La ciencia del management consiste en formar los hábitos tanto de directivos como de colaboradores
"En cualquier colectivo encontramos tres conjuntos. El primero, los comprometidos. El segundo, individuos que se dejarán arrastrar por la masa crítica, es decir por la opinión dominante. Y habrá un porcentaje también de descontentos. Yo los denomino amargators. Hay que procurar que la mayor parte opte por mejorar y mantener controlados a quienes sólo saben lamentarse. A veces es por culpa propia y otras por circunstancias familiares, económicas o sociales. Gran parte del reto del docente -yo lo he sido durante dos décadas- es dar lo mejor de uno mismo para procurar que la mayor parte posible del equipo quiera ser mejor. Las mayores transformaciones no se logran con lo que dictamos, sino con las propias conductas.
El docente debe procurar que la mayoría opte por mejorar y mantener controlados a quienes solo saben lamentarse
"Hay etapas de la vida, física o mental, en la que los menos formados juzgan que van a reinventar el mundo con sus improductivas quejas. Resulta más sencillo destruir que construir. El narcisismo se presenta en formato individual o corporativo. Resulta insoslayable conocer las consecuencias de nuestros actos. En todas las épocas, también hoy, se multiplican las corrientes populistas que se apalancan en engaños para instrumentalizar a las criaturas humanas. Esperar que alguien resuelva nuestros problemas es una peculiaridad de los holgazanes. Aportamos con un esfuerzo constructivo, con propósito y brega.
Muchas veces, el humor es la última trinchera para defenderse de las agresiones de los tiranos. Tanto en El management del III Reich (LID) como en ¡Camaradas! De Lenin a hoy (LID) incluyo sendos capítulos de chistes con los que en la época se ridiculizaban las bufas jactancias de los brutales déspotas. Así, por ejemplo, cuando se describía de Hitler como un breve y bestial dictador de la era Stalin.
He aquí otros ejemplos:
— ¿Cuál es la diferencia entre el socialismo y el socialismo marxista?
— La misma que entre una silla y una silla eléctrica.
También:
— Mamá, mamá, en el colegio me llaman estalinista…
— ¿Pero, hijo, y tu no les pegas?
— No, mamá, de eso se encarga mi comisario político…
Uno último:
— ¿Quién ha muerto con Stalin?
— Murió él solo.
-¡Ah!, es que como he escuchado que Stalin ha fallecido y con él se fue una gran persona.

Como expuso Marco Aurelio, es poco relevante lo que otros piensen de nosotros, porque -de dedicarnos atención- sería por un tiempo muy limitado. Para muchas personas, lo único importante es lo que hemos sembrado entre los más cercanos. Y muy en concreto, los propios hijos.
Las verdades esenciales sobre el ser humano no han cambiado. En época de los faraones, como escribí en Egipto, escuela de directivos (LID) se diseñó una antropología que fue heredada, con matices, por los griegos y por los romanos, con un matiz pragmático. Lo he puntualizado en Roma, escuela de directivos (LID). El gran desafío es llegar a ser lo que el Creador espera de cada uno de nosotros, no defraudar sus expectativas. ¡Qué bien explicado está en El libro de los muertos! Le dediqué un par de capítulos en mi libro sobre Egipto, porque la ética de los faraones hilaba muy fino.
La ética de los faraones ya presentaba como el gran desafío llegar a ser lo que el Creador espera de cada uno
"No creo en un mundo mejor, pero sí en miles de micromundos mejores. Quien espera un mundo mejor suele confiar en que alguien se lo regale. Quienes pretendemos micromundos mejores tratamos de desarrollar entornos más vivibles, más respetuosos. La suma de miles de micromundos mejores, al fusionarse, componen entornos más habitables. La suma de pormenores positivos, fruto del arresto personal, cambia la realidad.
No creo en un mundo mejor, pero sí en miles de micromundos mejores
"



