Daniel Innerarity: "La inteligencia artificial va a modificar nuestro modo de pensar"

La Fundación Avanza, el laboratorio de ideas del PSOE, presenta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid un libro blanco que propone preservar la soberanía intelectual, adaptar el uso de la inteligencia artificial a la madurez del alumnado y reforzar el papel insustituible del profesorado.

José Mª de MoyaMiércoles, 4 de noviembre de 2026
0

La ministra de educación Milagros Tolón, junto a Antonio Bahamonde, Julia de Miguel y Daniel Innerarity.

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida de los estudiantes y, por tanto, el debate educativo no puede limitarse a decidir si debe entrar o no en las aulas. A partir de esta premisa, la Fundación Avanza ha presentado este miércoles 4 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el libro blanco «Educación e inteligencia artificial. Razonar, conversar, crear y verificar», coordinado por Daniel Innerarity y Antonio Bahamonde.

El acto, presentado por la presidenta de la Fundación Avanza, Meritxell Batet, ha contado con la participación de la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, y con un diálogo entre los coordinadores de la obra conducido por Julia de Miguel, investigadora doctoral en King’s College London. El informe reúne también las aportaciones de David Bueno, Mariana Ferrarelli, Xavier Giménez, Tíscar Lara, Estrella Montolío y Luz Neira, desde disciplinas diferentes pero atravesadas por una misma preocupación: cómo preservar el criterio humano ante una tecnología capaz de producir respuestas de manera inmediata.

Tolón ha situado la presentación en un escenario de transformaciones aceleradas. La IA, ha señalado, está cambiando la manera de trabajar, comunicarse, acceder al conocimiento y relacionarse con el mundo. Frente a ello, ha planteado dos posibles actitudes: contemplar los cambios desde el temor o afrontarlos «con responsabilidad y valentía». La pregunta relevante ya no sería si la IA debe entrar en las aulas, porque ya está presente, sino qué educación se desea construir con ella.

El valor de formular preguntas

La ministra ha defendido que educar es mucho más que proporcionar respuestas. Supone enseñar a formular preguntas, comprender la realidad, distinguir lo verdadero de lo falso, desarrollar la sensibilidad y convivir con quienes piensan de manera diferente. De ahí el valor de los cuatro verbos elegidos como subtítulo del informe: «razonar, conversar, crear y verificar».

El propósito, según Tolón, debe ser formar a jóvenes capaces de utilizar la tecnología sin renunciar a su propio criterio. Esa incorporación deberá ajustarse, además, a las edades y etapas educativas: no se puede exigir lo mismo a un niño que comienza a descubrir el mundo que a un adolescente inmerso en la construcción de su autonomía. La tecnología, insistió, debe responder siempre a objetivos pedagógicos definidos y respetar los procesos de maduración.

En este contexto, la ministra reivindicó la función esencial de los docentes. «Ningún algoritmo puede sustituir la relación que se establece entre un profesor y su alumno», afirmó. Tampoco puede reemplazar la capacidad de acompañar, despertar una vocación, detectar una dificultad o transmitir confianza. La IA debe ayudar al profesorado, pero nunca desplazarlo, y permitirle dedicar más tiempo a enseñar y atender a sus estudiantes.

Tolón explicó que el Ministerio trabaja en herramientas destinadas a reducir las tareas burocráticas del profesorado, mejorar los recursos educativos y ofrecer soluciones públicas a la comunidad educativa. También aludió a la actualización de las orientaciones del INTEF sobre inteligencia artificial, con indicaciones relativas a seguridad, privacidad, pensamiento crítico y bienestar digital. La innovación, resumió, solo adquiere sentido cuando se traduce en mejoras reales para las personas.

La igualdad de oportunidades ocupó igualmente un lugar central en su intervención. Tolón advirtió de que la IA no puede abrir una nueva distancia entre quienes disponen de recursos para aprovecharla y quienes carecen de ellos. La escuela pública, sostuvo, debe actuar como garantía frente a esa posible brecha educativa y digital, además de preparar a una ciudadanía capaz de distinguir hechos y manipulaciones, contrastar información y tomar decisiones libres y fundamentadas.

Una transformación de nuestro modo de pensar

Daniel Innerarity calificó el libro blanco como una fotografía necesariamente provisional de una realidad que cambia a gran velocidad. Sin embargo, rechazó que la respuesta educativa deba consistir en una adaptación automática al entorno tecnológico. «Uno no tiene que adaptarse a las cosas», señaló, sino negociar con los cambios, identificar qué conviene incorporar y determinar qué debe ser discutido o impugnado.

Para el catedrático de Filosofía Política, la inteligencia artificial no representa únicamente una cuestión tecnológica, sino una transformación del conocimiento. «La inteligencia artificial va a modificar nuestro modo de pensar», advirtió. Cambian el significado de conocer, la relación con la realidad y los criterios mediante los cuales se decide qué resulta verdadero, relevante o verificable.

Esta dimensión afecta también a la democracia. Innerarity defendió la necesidad de desarrollar capacidades cognitivas que permitan argumentar, descubrir, discrepar y verificar mediante parámetros compartidos. La educación democrática no consiste solo en transmitir determinados contenidos, sino en cultivar una sensibilidad y una forma de relacionarse con el conocimiento: defender una posición con convicción y respeto, admitir alternativas y diferenciar entre opiniones, argumentos y hechos.

Innerarity alertó asimismo contra la tentación de que la escuela o la universidad compitan con TikTok en entretenimiento, inmediatez o utilidad a corto plazo. En su opinión, las instituciones educativas perderían esa batalla porque su misión es otra: proteger la atención, impulsar aprendizajes lentos y liberar la creatividad. Una reflexión relacionada con el desafío de integrar la inteligencia artificial sin perder el criterio docente.

Soberanía intelectual y verificación

Antonio Bahamonde presentó el informe como una propuesta para garantizar la soberanía intelectual del alumnado. La IA generativa, recordó, promete pensar por las personas y ofrecer soluciones sin que estas recorran el proceso necesario para alcanzarlas. Por ello, la educación debe preparar a los futuros adultos para gobernar estos sistemas, cuestionar sus respuestas y decirles, cuando corresponda: «No tienes razón».

El coordinador defendió una enseñanza centrada en aquellas cualidades que las máquinas no reproducen del mismo modo: la analogía, la intuición, el sentido común, la creatividad y la capacidad para afrontar problemas complejos. Verificar permite que la IA deje de ser un simple atajo y se convierta en catalizadora del pensamiento. Esto implica revisar sus fuentes, juzgar sus resultados y construir explicaciones propias.

El libro propone ajustar el uso de la IA a la madurez neuronal. A partir de la aportación de David Bueno, recomienda no introducir un uso autónomo antes de los 12 años ni plenamente independiente antes de los 16. Pensar no equivale a obtener una respuesta correcta: exige tolerar la incertidumbre, sostener la frustración, relacionar ideas, revisar errores y construir significado. Son procesos lentos y exigentes, pero fundamentales, porque lo que no se ejercita no se consolida.

Bahamonde planteó también cambios en la pedagogía y la evaluación: aprendizaje activo en grupos pequeños, tareas centradas en la argumentación y mayor presencia de pruebas orales. Cuando la información es abundante, explicó, el éxito no reside en memorizarla, sino en utilizarla para construir y defender explicaciones. Esto exige docentes bien formados, reconocidos socialmente y capaces de actuar como modelos de razonamiento.

Meritxell Batet cerró la presentación institucional destacando tres aportaciones del libro: la verificación como motor de aprendizaje, el uso de la IA adaptado a la madurez de niños y adolescentes y la importancia esencial del profesorado. También recordó a Manuel Escudero, impulsor del proyecto, y subrayó que la transformación digital afecta transversalmente a la educación, el empleo, los servicios públicos, las instituciones y la propia calidad democrática.

El mensaje compartido durante el acto fue que el futuro educativo no debe quedar determinado por aquello que una tecnología pueda hacer, por poderosa que resulte. Debe construirse mediante decisiones colectivas y valores, con una escuela que enseñe a usar la IA sin delegar en ella la capacidad de comprender, imaginar, contrastar y decidir.

0

Boletín de Magisterio

Lo esencial de la educación, cada día en tu correo.

Comentarios