¿Es posible una selectividad idéntica en toda España? ¿Sería justa?, un debate con fisuras

Los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) caminan hacia un modelo cada vez más homogéneo entre comunidades autónomas, pero ¿sería posible una selectividad idéntica y al mismo tiempo en toda España?, ¿haría más justo el acceso a las universidades?
Ruth del MoralJueves, 28 de mayo de 2026
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Algunos expertos abogan por un mismo examen porque garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad, otros no ven la igualdad garantizada en el momento en que la nota del Bachillerato tiene mucho peso y también está influenciada por el tipo centro y el territorio.

El debate vuelve a surgir a menos de una semana de que más de 300.000 estudiantes hagan la PAU. La nueva selectividad lleva dos años con un modelo más práctico, donde solo hay un examen por asignatura y donde las preguntas competenciales pueden llegar al 70% en algunas materias. La Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) está dispuesta a seguir homogeneizando la prueba, y ve margen sobre todo en las penalizaciones ortográficas. Sin embargo la armonización no se centra tanto en el contenido como en la estructura; en cómo deben preguntarse los conocimientos o en el nivel de optatividad que debe tener cada bloque.

Actualmente hay 15 comunidades que aplican más del 75% de las recomendaciones de CRUE (solo Extremadura y Castilla y León aplican algo más del 50%), señalan fuentes de CRUE. El reciente estudio de Escuela de Todos compara las pruebas de acceso de 2023 cuando todavía no había un examen competencial con la del 2025 –primer año de aplicación– para ver las diferencias en contenidos, dificultades y criterios de corrección entre comunidades. En este sentido, señalan que «debido a la flexibilidad de la LOMLOE no hay un temario común» y en 2025, mientras Cataluña, Comunidad Valenciana o País Vasco evaluaron exclusivamente Historia Contemporánea, otras como Madrid o Andalucía mantuvieron un temario más amplio.

Hay autonomías que combinan preguntas, análisis de documentos y desarrollo de contenidos, frente a otras que priorizan la redacción de temas, «como La Rioja, que en 2025 el desarrollo de un tema llegó a valer el 75% de la prueba». Las Matemáticas II fue la asignatura con mayor nivel de homogeneización en 2025 y en Lengua Castellana y Literatura también persistieron diferencias en cuanto a la dificultad y corrección del examen, sobre todo en el peso de los bloques de Comunicación, Reflexión Lingüística y Educación Literaria. Navarra presentó una opcionalidad muy alta y Cantabria muy baja. «Las competencias y conocimientos evaluados no son equivalentes», recalcan las autoras de este informe, que alertan de que «la nota de selectividad sigue dependiendo en gran medida del territorio donde se realiza».

¿Sería posible una selectividad idéntica?

Algunos expertos abogan por un mismo examen porque garantiza la igualdad de oportunidades en el acceso a la universidad, otros no ven la igualdad garantizada en el momento en que la nota del Bachillerato tiene mucho peso y también está influenciada por el tipo centro y el territorio. «Un examen único es complicado porque los temarios no son los mismos», señala el rector de la Universidad de Almería, José Céspedes, mientras que fuentes de la Complutense de Madrid tampoco ven viable un examen «tipo MIR». «Primero porque no es posible poner preguntas tipo test y segundo porque existen currículos diferentes de Bachillerato en función de la autonomía competencial de las comunidades y además no tendríamos medios para garantizar al 100% la custodia de la prueba», inciden. El rector de la Universidad Politécnica de Valencia, José Capilla, cree que a nivel tecnológico una misma prueba a la misma hora, sí tendría 100% de fiabilidad.

Otras alternativas para evitar desigualdades

Escuela de Todos alerta de que la falta de homogeneidad en la elaboración de las pruebas en Lengua favoreció la inflación de las calificaciones en algunas comunidades y generó desigualdad en el acceso a la universidad. Para mejorarla, el director del área de Educación de Funcas, Ismael Sanz, apunta que si se cruzaran datos entre las notas de Bachillerato de los alumnos con sus pruebas PISA se podría comprobar mejor el nivel real de cada región. «Se podría ver si hay diferencias relativas entre los resultados de PISA y los resultados de sus institutos y si es más o menos elevada en unas comunidades que en otras», explica tras recalcar que actualmente «un estudiante que saca un notable en Castilla y León puede tener una nota mayor en otra comunidad».

También revela la propuesta del catedrático de Economía e investigador de la Universidad Carlos III Antonio Cabrales, que apuesta por valorar el percentil académico del estudiante para acceder a la universidad, y no la nota de corte. «Esto podría corregir en buena medida estas desigualdades», señala Sanz.

¿Y cambiar el peso de la nota de Bachillerato?

Actualmente el Bachillerato cuenta el 60% y la PAU el 40% en la nota para poder acceder a la universidad. Para el rector de la Universidad de Almería se podría debatir «con estudios y evidencias científicas» cambiar el peso de cada parte para ver el impacto que tiene modificarlos «sobre la igualdad del acceso según comunidades autónomas».

Aunque avisa: es un tema complejo porque en el rendimiento del alumno también influye la naturaleza del instituto, su situación socioeconómica o incluso la dispersión geográfica del centro. El rector de la Universidad Politécnica de Valencia, José Capilla, lo tiene claro: «Cambiar el peso del Bachillerato no es socialmente adecuado».

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