¿Profesores satisfechos o sistema tensionado? La otra lectura de TALIS
O bien el ámbito docente atraviesa una crisis de malestar profesional que TALIS enmascara, o bien, si la gran mayoría del profesorado está satisfecho con su trabajo —como parece indicar la OCDE—, habría que asumir que las bajas laborales y las quejas docentes son exageradas. ADOBE STOCK
El pasado 7 de octubre la OCDE publicó los resultados obtenidos en la encuesta TALIS de 2024 que abarcó 55 sistemas educativos, 17.000 centros educativos y 280.000 docentes. Este estudio internacional —que se realiza cada 5 o 6 años— tiene como objetivo analizar cómo comprende la enseñanza el profesorado. Mide variables como las condiciones laborales, el bienestar y satisfacción profesional percibidas, clima escolar y entorno de trabajo, desarrollo profesional, creencias y prácticas pedagógicas o liderazgo escolar.
Cuando ya tiene todos los resultados de una encuesta, la OCDE publica un análisis general de los mismos y un documento individual sobre la situación en cada país. Al mismo tiempo, en su newsletter semanal, el director de Educación y Competencias, Andreas Schleicher analiza y disecciona los resultados obtenidos en cada variable medida. Al mismo tiempo que se publica una entrada en su blog titulada “¿El profesorado es feliz enseñando?” donde relata que casi un 95% de encuestados se sienten felices la mayor parte de las veces que enseñan; la prensa española revela que en los dos últimos años el absentismo docente ha crecido un 31% y que alrededor del 83% de los profesores solo aspiran a sobrevivir hasta la jubilación por el mal clima de aula.
Se ve, por una parte, que los resultados en satisfacción laboral docente en TALIS son medio-altos y están bien posicionados con respecto a los resultados de la OCDE. Y, por otra parte, que el INSS registró en 2023 más de 450 bajas laborales por cada 1.000 trabajadores —¿Unos cuantos de esos tendrán que ser docentes, no?—. Siendo esto así, o bien el ámbito docente atraviesa una crisis de malestar profesional que TALIS enmascara, o bien, si la gran mayoría del profesorado está satisfecho con su trabajo —como parece indicar la OCDE—, habría que asumir que las bajas laborales y las quejas docentes son exageradas. Cualquiera de estas dos asunciones resulta insuficiente para comprender la realidad.
Para tratar de desmontar las asunciones previamente descritas, se proponen a continuación algunas claves para su comprensión:
- TALIS pregunta por una dimensión vocacional o de sentido con respecto a la profesión —satisfacción laboral—. Es decir, mide percepción subjetiva, no salud laboral objetiva.
- Los resultados muestran que al profesorado le gusta enseñar; no necesariamente que le guste el sistema educativo contemporáneo o sus ‘repercusiones’. Un docente es capaz de amar la centralidad de su trabajo y, sin embargo, reconocer que las condiciones en las que lo realiza han derivado en una enfermedad física o de salud mental. La satisfacción general puede mantenerse alta mientras aumenta la ansiedad,el desgaste y el absentismo. Esa capacidad de amar la centralidad de su trabajo, o vocación, amortigua el malestar… pero solo hasta cierto punto.
- Las bajas laborales no significan, necesariamente, un rechazo a la profesión. De hecho, el burnout sucede de forma especial en docentes altamente comprometidos que‘aguantan’ hasta que ‘revientan’.
- Cuando TALIS compara internacionalmente, España sale ‘bien’ porque otros países están ‘peor’. Eso no significa que la situación española sea buena en términos absolutos.
- El caso nacional tiene peculiaridades que TALIS no captura bien como es la existencia del grupo de interinos en el sistema público. La incertidumbre que viven olas soluciones tardías que reciben los centros educativos generan agotamiento estructural.
- Asimismo, TALIS tampoco captura bien la romantización del cansancio de nuestro siglo. Un ejemplo de ello es la polarización de contenido que existe en redes entre contenidos de rutinas altamente eficaces y con horarios extenuantemente productivos y contenido sobre ‘slow life’.
Los datos de TALIS muestran algo más complejo que el simple malestar docente: el profesorado entrevistado encuentra sentido y satisfacción laboral en enseñar incluso en sistemas cada vez más agotadores. Quizá, el verdadero hallazgo de TALIS no es “que el profesorado es feliz enseñando”, sino “qué alto compromiso vocacional tiene que es capaz de sostener un sistema educativo cada vez más tensionado”.
Tanto de los resultados como del análisis de los mismos es necesario preguntarse por la responsabilidad social que tenemos para, diría Massimo Recalcati, poder devolver al cuerpo docente su imagen correcta y evitar así una desintegración identitaria —que es lo que produce el burnout— de dicho cuerpo. ¿Qué vías para la distensión, la conexión o el florecimiento les estamos ofreciendo para que la alta satisfacción laboral no tenga de compañía una baja laboral? Porque, como dice el italiano “nadie se constituye a sí mismo, sino solo en la reposición singular de lo que el Otro ha hecho de él”.
Carmen Basanta es profesora de la Facultad de Educación y Psicología. Universidad de Navarra.

