Mientras nos indignamos al ver un carro abandonado bloqueando nuestro paso —tachando al infractor de incívico o narcisista—, es posible que, al sentarnos frente a la pantalla del ordenador o el móvil, estemos dejando «carros virtuales » abandonados en cada esquina de nuestras relaciones digitales. Hablamos del ghosting.
Opinión
La Comisión Europea refuerza la alfabetización digital, la inteligencia artificial y el bienestar tecnológico como ejes del sistema educativo del futuro, mientras el debate sobre la prohibición de pantallas corre el riesgo de simplificar el verdadero desafío educativo.
El abandono escolar temprano continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo español y exige ampliar el foco más allá del aula, incorporando a la familia y al entorno comunitario como agentes clave en la prevención.
La hora de elegir el colegio donde estudiarán nuestros hijos es, sin duda, uno de los momentos más cruciales en la vida de muchas familias. Por suerte, cada vez contamos con sistemas educativos más vanguardistas que trabajan de forma constante para preparar a los niños y niñas de hoy, tanto personal como académicamente, en los adultos que vivirán en el futuro práctico y real que les espera.
Raúl Sanahuja, responsable de Comunicación en Epson Ibérica, explica por qué se necesita el aprendizaje inmersivo en el aula como una forma práctica de desarrollar la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Repensar la competencia digital en la escuela del siglo XXI.
Cualquier solución parcial o excesivamente simple está destinada al fracaso en un entorno tan intrínsecamente complejo como es el de un centro educativo. Sabemos que esto ocurre también cuando se trata de mejorar la lectura y la escritura de los colegios. Los modelos organizativos que estructuran los apoyos tempranos y vinculan una evaluación continua y sistemática con la atención al alumnado que empieza a tener problemas para aprender a leer resultan insuficientes si los contenidos que se enseñan no están sólidamente fundamentados para garantizar que los niños aprendan a leer. Del mismo modo, buenos modelos organizativos y contenidos bien diseñados tampoco bastan si la práctica docente en el aula no es la mejor para que ese contenido llegue al alumnado. Es posible mejorar, pero para lograrlo es necesario trabajar en varias cosas y, además, parece necesario hacerlo en todas a la vez.




