Estudiantes universitarios plantan cara a la pandemia

Escuchamos las reflexiones de tres jóvenes universitarios sobre la gestión y las necesidades sanitarias y sobre todo lo que podemos aprender de esta situación.
Manuel CarmonaMartes, 5 de mayo de 2020
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Continuamos la serie que iniciamos sobre cómo están las universidades españolas afrontando la pandemia del Covid-19, acercándonos ahora a la realidad desde las perspectivas y circunstancias de tres estudiantes: Óscar Moreno, que cursa 3º del Doble Grado de Bellas Artes, Diseño Integral y Gestión de la Imagen en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC); Adela Maruri, que está completando el 5º curso de la carrera de Medicina en la Universidad Complutense (UCM); y Paula de la Matta que está en el 6º curso, terminando la carrera de Medicina en la Universidad de Barcelona (UB).

Maruri y De la Matta están viviendo esta tragedia mundial junto a sus familias en sus ciudades. En el caso de Moreno, vive estos meses en Aranjuez como el resto del curso desde que inició sus estudios con su novia Carlota, que cursa Trabajo Social también en la URJC –ambos naturales de Santander–. ¿Cómo están viviendo estos jóvenes la etapa final del curso desde que se decretó el confinamiento?

Para Óscar Moreno, “en ocasiones incluso mejor porque las herramientas on line que tenemos en la URJC nos permiten, por ejemplo, tomar mejores apuntes y seguir las clases de forma eficaz. Luego sí que es verdad que se nota el desgaste del curso, pero como cualquier otro curso con la diferencia del confinamiento, que lo hace más difícil de llevar”.

Liderar a otros compañeros

Cuando hace unas semanas entrevistamos en MAGISTERIO al doctor Ignacio Obando, profesor titular de Medicina en la Universidad de Sevilla, entre otras reflexiones nacidas de su profundo conocimiento y experiencia sobre el terreno, nos comentaba la importancia que tenían los propios alumnos de Medicina y Enfermería en liderar al resto de compañeros de otras carreras a la hora de comunicar cuestiones sanitarias básicas. Desde las dos ciudades en España más azotadas por el Covid-19, Madrid y Barcelona, se expresan Maruri y De la Matta.

Para De la Matta, “se ha visto claro que en situaciones de emergencia lo primero es la salud, cuando a veces en nuestra vida cotidiana no le damos tanta importancia. En segundo lugar, que el país invierta en asistencia sanitaria para garantizar la salud de toda la población, y que los médicos, asistentes sanitarios, enfermeros y demás tengan un peso importante en la sociedad. Ojalá todo eso se haya aprendido y se vea reflejado en el día a día. Y ojalá esto nos sirva para que nos demos cuenta todos de que posiblemente íbamos demasiado rápido, y que hace falta frenar para darnos cuenta de cómo queremos vivir”.

Desde la óptica de Maruri “nuestros profesores nos insisten en que, además de trabajar bien, hemos de tratar a la persona con humanidad, con empatía. Y nosotros como estudiantes de Medicina y de otras ramas sanitarias, hemos de ser una referencia para los pacientes y sus familiares. Hemos de comunicarles desde el conocimiento científico con seguridad y confianza. Y para ello también necesitamos que se nos forme en el área de Psicología, que hasta ahora no se hace”.

Instituciones privadas y públicas han de hacer una sentida autocrítica que deje a un lado las posturas partidistas e imperen el conocimiento científico

En las últimas décadas se ha abusado por parte de la mayoría de la gente de la opinión. Qué duda cabe que es un derecho legítimo en cualquier país democrático y en otros, aunque en esos últimos se vea censurado y reprimido. Sin embargo, buena parte del mundo y sus instituciones privadas y públicas han de hacer una sentida autocrítica que deje a un lado las posturas partidistas e imperen el conocimiento científico en cualquier publicación transmitida con claridad, concisión y cercanía.

Estos tres jóvenes ejercen la autocrítica con mesura y responsabilidad. Así Moreno apunta que “hemos de darnos cuenta de la capacidad que tenemos para hacer teletrabajo y que no siempre es necesario contar con unas condiciones óptimas. En ocasiones parece que estamos instalados en una comodidad excesiva y caemos en la monotonía. Esta situación nos está dando herramientas para trabajar de otra manera, y que en ocasiones incluso pueden ser mejores. Y respecto al desarrollo personal, una situación así te ayuda a pensar con más detenimiento y te aporta más perspectiva de la vida”.

Maruri desde la madurez que la caracteriza señala: “Te sientes raro como todo el mundo, la sorpresa es continua. Me siento a veces un poco culpable cuando pienso que nos quitan un mes de verano, pero luego pienso en toda la gente que está en sus casas con problemas y lo están afrontando con coraje”.

Por su parte, De la Matta, con la pupila propia de una profesional médica incipiente, matiza: “Me siento confusa y lo que más me pesa es la incertidumbre de no saber qué va a pasar y cómo se van a puntuar actividades como el rotatorio con un paciente. Los médicos también están en la misma situación que nosotros. Y la tristeza de acabar la carrera todos separados porque no nos vamos a poder reunir antes de verano y se retrasa la graduación, pero entiendo que son situaciones no agradables para nadie”.

Aplicar el espíritu de Fuenteovejuna

La unión hace la fuerza, más aún en una situación mundial como la que vivimos todos, a pesar de que determinada gente y grupos se obstinan en zaherir con campañas de manipulación y propaganda tóxicas. Por eso nuestros jóvenes nos recuerdan cada uno desde sus visiones la importancia de aplicar el espíritu de Fuenteovejuna.

Óscar Moreno cree que “los docentes y estudiantes están haciendo un esfuerzo muy grande. Y, sobre todo, el colectivo de la cultura a través de las redes sociales, regalándonos ayuda con sus actividades como los museos con sus puertas abiertas virtuales, o artistas y creadores multimedia facilitándonos que accedamos a sus trabajos durante estos días”.

Moreno –hijo de enfermera– también se acuerda de los sanitarios porque “tienen una actividad profesional muy exigente a nivel físico y psicológico, y estos días su labor es aún más exigente y pesada, y están haciendo una labor increíble dentro de los escasos recursos e infraestructuras que tienen”. 

Con su perspectiva de futura médica con talante humanista, Adela Maruri reivindica el comportamiento cívico de la mayoría de la ciudadanía: “La mayoría de la gente está poniendo de su parte. El médico con su empatía y sus conocimientos, pero el resto de la gente también desde sus casas. Es emocionante contemplar esa ola de energía cada día”.

Paula de la Matta, junto a su novio Guillem, además de estar finalizando sus carreras, están ahora trabajando juntos en el Hospital Clínico de Barcelona. Ella se acuerda de “todo el colectivo sanitario. Los medios de comunicación que mantienen a la población informada en un momento en el que la incertidumbre nos corroe un poco. Los transportistas que traen los productos a domicilio. Quienes nos suministran los alimentos. O las empresas informáticas que nos están dando soporte. O los hospitales privados que están ayudando fusionados con los públicos. Los laboratorios privados también”.

Los estudiantes, como el personal docente universitario, también se están encontrando con otro tipo de dificultades para rematar el curso. Por eso les cuestionamos sobre ¿qué pueden no estar haciendo a nivel de formación?

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Prácticamente no podemos seguir nada porque el TFG se está adaptando a las circunstancias cambiando de tema o de metodología

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En el caso de Óscar Moreno y de sus compañeros de Bellas Artes, apunta que “en mi carrera, por ejemplo las asignaturas de Escultura o Pintura se están viendo muy afectadas, pero también es verdad que toda la parte que tienen de teoría y de desarrollo de ideas sí las estamos pudiendo trabajar. A la hora de ejecutar las obras, al ser un taller de proyectos o el diseño en 3D, no podemos ejecutarlas ahora como sí podemos hacer normalmente, por la falta de materiales y de otros aparatos y recursos”.

Para las dos estudiantes de Medicina, las carencias que más están notando –teniendo presente que están en el último y penúltimo curso académico respectivamente– son, para De la Matta, que “prácticamente no podemos seguir nada porque el Trabajo de Fin de Grado (TFG) se está adaptando a las circunstancias cambiando de tema o de metodología. El rotatorio se ha interrumpido. Tenemos una asignatura de Farmacología clínica y prácticas de laboratorio presenciales y lo estamos haciendo on line a través del campus virtual”.

Y por su parte, Maruri y sus compañeros han tenido sobre la marcha que resolver circunstancias que estaban previstas dentro de sus prácticas y que ahora afrontan de otra manera: “Vamos a recuperar los dos meses que nos quedaban de prácticas de especialidades en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Será a través de cursos on line hasta el 15 de mayo con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y hemos de hacer dos casos clínicos cada semana. Y al final haremos también un examen, y nos darán un reconocimiento. Estamos en permanente contacto con las vicedecanas. No vamos a poder ver a los pacientes in situ. Los de Endocrinología nos han puesto libros a nuestra disposición y nos comunicamos telefónicamente. Y los de Neurología nos están dando clases por Zoom”.

En el recuerdo

En los cinco continentes, la pandemia no conoce de edades ni de generaciones, pero a día de hoy las generaciones más azotadas y que más pérdidas humanas están sufriendo son las que componen las personas nacidas entre 1930 y 1945. Este es el recuerdo que Maruri, Moreno y de la Matta profesan a los fallecidos en nombre de su generación. Para De la Matta “es un tema horrible que por suerte no he vivido en ninguna situación próxima. Esas familias afectadas van a necesitar mucho apoyo psicológico al no poderse despedir de familiares queridos”.

Moreno profundiza: “Se están produciendo muchas muertes posiblemente por una falta de previsión y debería de haber sido diferente por el ejemplo cercano de China –en el tiempo–. Hay que recordar este acontecimiento por ser insólito para las generaciones más jóvenes y que no hemos vivido la Guerra Civil o la Segunda Guerra Mundial. Nos tiene que servir para recordar cómo nos estamos comportando y de llamada de atención”.

Y Maruri pone el broche: “Es una desgracia, es una generación valiosísima. No podemos olvidarles tras haber superado la Guerra Civil y en otras partes del mundo la Segunda Guerra Mundial. Hemos de aprender de ellos y recordarlos”.

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Hemos de mirar el lado positivo: disponemos de clases y más recursos on line, y en parte hemos de seguir fomentando esos recursos disponibles

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Si ya el final del curso es estresante para todos los estudiantes, este lo es más. Por eso, todo el mundo fuera y dentro del mundo académico ha de comportarse con la máxima prudencia, altura y profundidad de miras, y siendo responsable. La experiencia y los conocimientos profesionales científicos rigurosos han de ser compañeros imprescindibles de este camino internacional. Por eso estos tres universitarios toman la palabra para recordarnos lecciones de vida que hemos de asimilar y practicar todos a diario.

Moreno se queda en silencio unos segundos, pensativo, y nos recuerda que “hemos de concienciarnos como sociedad y a nivel personal. El otro día en la cola del supermercado hablaba guardando la distancia de seguridad con una señora de edad avanzada y me contaba que estaba un poco perdida, y recordaba a su madre que sí vivió la Guerra Civil. La sociedad actual ha de aprender de esta situación en cuanto a trabajo y en las formas de relacionarnos”.

Maruri se detiene a destacar “el papel académico de todas las universidades que lo están haciendo bien. Hemos de mirar el lado positivo: disponemos de clases y más recursos on line, y en parte hemos de seguir fomentando esos recursos disponibles”.

Y De la Matta, que como Moreno deja pasar un tiempo hasta responder, se acuerda de todos sus compañeros del Clínico “que nos dieron la oportunidad de inscribirnos en un formulario y la mayoría de nosotros nos hemos sumado –salvo los que viven con algún familiar de riesgo o ellos mismos tienen una patología de base– como personal de refuerzo en el Hospital Clínico. Es esperanzador que las nuevas generaciones de médicos nos hayamos unido con los medios que tenemos a nuestro alcance”.

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