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Un 30% de alumnos deja los estudios antes de terminar la Secundaria

Dos terceras partes abandonan antes de 4º curso. Una investigación de la UNED cuestiona los indicadores empleados para evaluar el riesgo de abandono escolar. La orientación académica y la oferta existente tienen una gran influencia en la elección de estudios de FP.
Diego FranceschMartes, 16 de noviembre de 2021
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© ROSALEROSA

Los resultados de una reciente investigación de la UNED publicada en la Revista Española de Orientación y Psicopedagogía muestran que la mayoría de las personas tituladas en Secundaria Obligatoria continúan estudiando con éxito, contribuyendo así a la reducción del abandono escolar temprano. Sin embargo, un 30% del alumnado que comienza sus estudios en ESO, no llega a terminarlos, siendo aproximadamente dos terceras partes de ese porcentaje quienes abandonan antes de 4º.

Según el estudio citado, “el éxito de la titulación en FP Básica es menor que en los PCPI, por lo que su contribución a la mejora de la cifra de abandono es clara porque permite certificar un nivel CINE 3 (Secundaria superior)”, opina Javier Morentín, uno de los autores del estudio que también firma Belén Ballesteros, y que recomienda “valorar con urgencia el funcionamiento y la implantación de medidas de flexibilización en los centros educativos que faciliten el éxito escolar”.

Transiciones entre etapas

Según explica Morentín, “desde el punto de vista de la orientación educativa, interesaba evidenciar las transiciones entre las distintas etapas hasta la consecución del nivel CINE 3 (Clasificación Internacional Normalizada de la Educación) para responder a las preguntas: ¿cómo se produce la progresión de Secundaria obligatoria hacia Secundaria postobligatoria? y ¿cómo incide la Formación Profesional Básica (FPB) en el cálculo del abandono?”.

El artículo resulta relevante para la comunidad científica y educativa que estudia el abandono temprano de la Educación porque cuestiona los indicadores utilizados para medir las mejoras del sistema educativo nacional. “Además, los resultados derivados de nuestra investigación subrayan el interés del seguimiento y evaluación de las actuales medidas de prevención del abandono, con especial atención a la FP Básica, considerando que el análisis de sus resultados y la continuidad de las trayectorias, educativas o laborales, son aspectos clave para la orientación”, explica el investigador.

Varios estudios han puesto en evidencia que la orientación académica y la oferta formativa tienen una gran influencia en el proceso de elección de los estudios de Formación Profesional. “De hecho, la insatisfacción con la formación (bien por no ser la primera opción elegida, bien por no adaptarse a las expectativas del alumnado) es una de las causas principales de abandono en la Formación Profesional (tanto en el Grado Medio como en la Superior)”, señala Morentín, que apunta que “el desarrollo de una orientación académica es fundamental en la prevención del abandono escolar”.

Los grandes retos que habría que asumir para disminuir este abandono empiezan, según los autores, por evaluar correctamente el abandono mismo. “A día de hoy no se realiza de forma adecuada”, opina Morentín. “En segundo lugar, habría que establecer procesos de orientación centrados en el interés del alumnado y tener una oferta académica suficiente, flexibilizando también la cantidad de contenidos que se exige al profesorado que la imparta”, añade.

La cifra oculta la realidad

En sus conclusiones, el artículo señala que aunque la preocupación por el abandono temprano es “una constante en las políticas educativas y orientadoras tanto a nivel europeo como nacional –preocupación que se traduce en porcentajes como hitos a alcanzar en las tasas de reducción del abandono– el interés por la cifra se antepone a la revisión de las prácticas”.
Nos encontramos así en un “panorama complejo”: las medidas impulsadas por la LOE y Lomce para prevenir y dar respuesta al abandono “no son objeto de evaluación por parte de las administraciones públicas”, señala esta investigación; se focaliza la atención en el resultado más que en los procesos educativos y de orientación. “La cuantificación del abandono educativo no permite comprender con detalle qué está ocurriendo en la promoción de los estudiantes desde Secundaria hasta niveles postobligatorios”, añade el informe.

“Si atendemos a los resultados que se derivan de esta cuantificación, podríamos pensar que son positivos, pues el porcentaje de abandono viene disminuyendo desde 2009”. Pero se necesita una “panorámica más compleja para comprender esta evolución”, señalan los autores.

Influencia de la repetición

El fracaso en la ESO se relaciona parcialmente con el alto volumen de repetidores, pero la repetición “no se ha mostrado como un mecanismo eficaz de compensación educativa”; de hecho, repetir es uno de los factores que se asocian notablemente con la decisión posterior de abandonar el sistema, “aspecto que debe tenerse en cuenta desde la orientación educativa”, añade el informe. Este hecho viene manteniéndose en los últimos años, sea en el sistema regulado por la LOE o el regulado por la Lomce. En el momento actual, la reducción del abandono está relacionada con la distinta consideración de la FP Básica y los PCPI a los que sustituye.

La mayoría de las personas que no conseguían concluir la ESO durante la LOE, eran orientadas hacia los PCPI, programas en los cuales no se certificaba un CINE 3. Con la Lomce, se sustituyeron estos programas por la FP Básica, permitiendo la obtención del nivel CINE 3. Sin embargo, los antiguos PCPI presentaban mayores tasas de éxito en la obtención del graduado en ESO.

Como señalan algunos autores citados en el artículo, la gravedad de la situación de los PCPI se agrava aún más con la FP Básica, puesto que los estudiantes que abandonan lo hacen “sin ningún tipo de cualificación profesional ni certificación académica, dejándoles en una situación de mayor vulnerabilidad”.

Que el abandono disminuya no implica que el sistema mejore

El artículo de la UNED señala que las implicaciones que este análisis del abandono temprano tiene para la orientación educativa son varias. En primer lugar, se reconocen los logros en la orientación ofrecida al término de la Secundaria, facilitando que los estudiantes prosigan su trayectoria con éxito. Sin embargo, al imponerse desde Europa en el discurso educativo el indicador de abandono como personas que no consiguen titular en la Secundaria postobligatoria, “hemos invisibilizado otras formas de desenganche educativo en la etapa obligatoria previa”, lo que antes se conocía como fracaso escolar. Por tanto, una segunda implicación para la orientación plantea la “necesidad de valorar el funcionamiento y resultados de las medidas de flexibilización que desde los centros educativos se realizan para cierto tipo de alumnado”. Se necesita un “seguimiento y evaluación que nos permita conocer las trayectorias de estos estudiantes”, indica el artículo.

“Conocer dónde y cómo termina nuestro alumnado su trayectoria académica es fundamental a la hora de establecer medidas concretas para cada una de estas personas desde la etapa Secundaria”, afirman los investigadores. “Conocer qué ocurre con, prácticamente, el 70% del alumnado que no termina FP Básica, o el 30% que no termina la ESO, debería ser una de las principales prioridades de la investigación en orientación educativa”, añade.

“Que el abandono disminuya, no implica, como mostramos en los resultados, que el sistema educativo mejore”. Siguiendo la tendencia actual alcanzaremos en 2023 el logro del objetivo europeo “sin que nada haya mejorado sustancialmente”, afirma el artículo. “Esto puede resultar perverso y, peor aún, puede llevarnos a devaluar el sistema formativo de Formación Profesional como opción flexible y de calidad”, concluye el artículo.

La orientación debe situar a la persona en el centro

“Si se contempla la Formación Profesional como una vía para reducir el abandono, deben repensarse problemas relevantes que limitan un seguimiento de estos estudios adecuado a los intereses del estudiantado, como son la sobredemanda, la escasa variedad de la oferta y el carácter repetitivo, así como su falta de atractivo”, advierte el artículo citando a varios autores que han estudiado este tema. “Desde la acción orientadora es algo que debemos considerar para seguir construyendo proyectos profesionales y vitales de calidad, situando a las personas en el centro de sus correspondientes trayectorias vitales”, añade.

“El esfuerzo por ajustar el indicador de abandono al nivel establecido por Europa exige atender no solo al resultado sino, principalmente, al proceso educativo”, advierten los investigadores de la UNED. “Si se focaliza únicamente en el resultado, diferentes factores macroestructurales como la facilidad con la que el mercado de trabajo acoge a los jóvenes con bajo nivel de estudios, sobre todo en las economías turísticas y en el sector de la construcción, podrían ser responsables de la mejora de las cifras”.

Desde el inicio de la crisis económica se ha producido un descenso en las ofertas de trabajo y un aumento de la precariedad, hechos que influyen en la reducción del abandono de la Educación más allá de las políticas educativas desarrolladas en nuestro país. Por ello, la preocupación por el abandono “no puede invertir el centro de interés del sistema educativo: el estudiante”, concluye el informe.

En este sentido, la orientación “debe situar a la persona como centro y valorar cómo se van perfilando las trayectorias de estudiantes de Secundaria hasta elegir la FPB, cuidando toda la etapa y, especialmente, prestando atención en los momentos donde empieza a producirse el desenganche”.

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