El papel de la escuela en el auge del nacionalismo en Cataluña
A lo largo de quince años de docencia en Cataluña fui testigo de cómo la función educativa de la escuela, basada en la transmisión de conocimiento de manera neutral, fomentando la convivencia y el respeto a las diferencias, quedaba relegada en muchos casos en favor de otro rol menos explícito que inducía en los alumnos, a veces de manera evidente y otras más velada, un cambio identitario que no era ni espontáneo ni casual. Eso me llevó a querer evidenciar la impronta que produce el nacionalismo en la escuela a través, entre otros factores, de los contenidos que aparecen en los libros de texto.
En junio de 2015, un hecho fortuito me permitió acceder a gran número de libros de texto de Educación Primaria de diferentes editoriales y años de edición, lo que abría la posibilidad de hacer un análisis comparativo que permitiera determinar cuándo había empezado esa injerencia ideológica y de qué manera ocurría. Tres años después empecé un trabajo de revisión y estructuración del material recopilado con el objetivo de mostrar los elementos destinados a condicionar la percepción que el alumno tiene de sí mismo, de la realidad social que le rodea o del pasado histórico. Estos elementos, que han sido denominados “distorsionadores”, son la base que demuestra una intencionalidad adoctrinadora.
El resultado final fue un libro titulado El papel de la escuela en el auge del nacionalismo en Cataluña, que puede descargarse gratuitamente en formato PDF clicando en el enlace anterior.
Para su elaboración se analizaron ciento veinte libros de texto correspondientes a veintidós ediciones, la primera de 1987 y la última de 2015, de once editoriales diferentes y de todos los cursos de la Educación Primaria. En el Anexo III se indica la cantidad concreta de textos por años de edición, por editoriales y por cursos. Al ser un material que apareció de forma inesperada y casual se pueden ver más ediciones de unos años que de otros, la misma disparidad aparece entre los cursos y entre las editoriales consultadas. Aun así, el abanico es suficientemente amplio como para mostrar una tendencia narrativa que va de menos carga ideológica a más en casi todas las editoriales.
Las fotografías de los contenidos son la parte más importante y como el texto no siempre se ve con claridad, se ha transcrito para facilitar su lectura. Las imágenes tomadas pretenden hacer visibles tres cosas:
- Los elementos utilizados para condicionar la percepción que el alumno/a tiene de sí mismo, de la realidad que le rodea o de los acontecimientos históricos ocurridos.
- La omisión de elementos geográficos, sociales o culturales que pudieran reforzar en el alumnado el sentimiento de ser españoles y que les permitiera conocer el resto de España y de reconocerla como su país.
- Los ejemplos donde la información se ha ofrecido de manera imparcial, sin tergiversación. Incluirlos fue una manera de dar valor al esfuerzo de algunas editoriales, en determinadas ediciones, por dar una visión más objetiva de la realidad. Lamentablemente estos ejemplos constituyen una minoría.
El segundo aspecto, la omisión, era el más difícil de demostrar por medio de fotografías, por eso también la importancia de hacer visibles los contenidos que transmitían la realidad sin ningún tipo de sesgo ideológico.
Respecto a la metodología, se optó por repetir la misma estructura de análisis a lo largo de todo el libro porque, a pesar de imprimir una cierta monotonía al trabajo, resulta adecuada para representar la progresión en el tratamiento de los contenidos y la información que se ofrece al alumnado. Otra decisión importante fue incluir también los libros de primer y segundo curso; aunque el contenido curricular es menor, su análisis muestra elementos que desde el principio orientan a los alumnos hacia un tipo de sensibilidad que favorezca poco a poco la identificación con lo catalán y el rechazo a lo español.
En cada curso se muestra primero el material que corresponde a la asignatura de “Lengua Catalana” y después a “Conocimiento del Medio”, detallando las páginas en las que se hallaban las imágenes. Un apartado final, denominado Elementos analizados,,recoge la información que se ha considerado cuestionable por no reflejar la pluralidad de la sociedad catalana; porque establecen pautas subliminales con un sesgo ideológico o porque representan o narran hechos distorsionados. En todos estos casos, solo se han tenido en cuenta los elementos repetidos con una cierta regularidad, por considerar que es precisamente la repetición lo que demuestra un interés reprogramador. En el trabajo de selección se descartaron aspectos que aparecieron de forma puntual o anecdótica, excepto cuando se consideraron de especial gravedad, como la interpretación que se da en algunos textos a la llegada a Cataluña en los años sesenta de personas procedentes de otras Comunidades Autónomas.

En algunos casos, el análisis de los datos se ha reforzado con gráficos que muestran la frecuencia con que han aparecido los elementos analizados. También se añaden tablas/resumen donde pueden verse tanto las partes que favorecen un aprendizaje imparcial y objetivo, como las que llevan una carga destinada a incidir y modificar la percepción u opinión del alumno.
Cada curso escolar sigue esta misma pauta. Al final de cada ciclo (después de Segundo, Cuarto y Sexto) se añade un apartado de conclusiones. Ya que la elección de los denominados elementos distorsionadores puede parecer subjetiva y/o arbitraria, se acompaña de una explicación razonada que permite relacionarlos con la influencia que pueden tener en el desarrollo del alumno.
Hay contenidos que aparecen en varios cursos, otros son más propios de un ciclo que de otro. En el caso de los dos primeros cursos algunos ejemplos son: la utilización de los nombres propios de persona; poner Cataluña en relación equidistante con países del mundo; mapas de Cataluña donde no hay ninguna referencia a que forma parte de España o el estudio de gentilicios catalanes y de países del mundo sin que se trabajen los relacionados con otras ciudades o lugares de nuestro país.
En Tercero y Cuarto se amplían los temas con el estudio de la geografía catalana sin que aparezca el vínculo con España, destacan la ausencia de referencia a la cultura compartida y que los textos donde aparecen posibles lugares a los que viajar, siempre son de dentro de Cataluña o de fuera de nuestras fronteras.
En Quinto y Sexto los elementos identitarios que se enumeran son siempre y exclusivamente catalanes; el término inmigración se utiliza para referirse a personas que se trasladaron desde otras partes de España y, en algún caso, aparece con un matiz negativo. El estudio de la Historia incluye elementos claramente tergiversados donde los hechos no se cuentan desde la veracidad histórica sino con el objetivo de presentar a Cataluña como una supuesta nación milenaria permanentemente atacada y sojuzgada por diferentes reyes y gobiernos castellanos y/o españoles que han querido aniquilarla. Otra distorsión muy significativa es que el estudio de Cataluña y España no es proporcional; a lo largo de la Educación Primaria sólo se estudian contenidos relacionados con nuestro país en Sexto curso y, en algunos casos, es de manera bastante tangencial.
El libro incluye anexos, en el primero, titulado “Análisis de algunos datos históricos”, se recogen párrafos de textos publicados por diferentes historiadores sobre los hechos que aparecen falseados en los libros de Conocimiento del Medio. En la selección, aunque no podía ser muy extensa, se consultaron autores con diferentes sensibilidades ideológicas siempre que sus posiciones respondieran a criterios objetivos basados en estudios y fuentes originales.
En el Anexo II se han recopilado y clasificado los autores de las lecturas con las que comienzan los temas en Lengua Catalana, según si su lugar de origen es Cataluña, otros lugares de España u otros países. La idea era mostrar si los alumnos tienen acceso a autores españoles y a conocer alguna de sus obras aunque sea de manera puntual en esta etapa de la Educación Primaria.
Un tercer Anexo recoge los datos bibliográficos de los libros de texto analizados.
Este libro pretende documentar cómo desde los primeros cursos de la Educación Primaria se empieza a orientar al alumnado en un sentido ideológico que favorece el desarrollo de un sentimiento identitario catalán, generalmente excluyente, reduce y/o evita su identificación con España como país propio y, en el caso de los alumnos castellanohablantes, les empuja directa o indirectamente a rechazar el uso de su lengua materna y/o sus orígenes familiares por interiorizarlo como algo negativo. Esta situación supone para una parte importante del alumnado un conflicto personal que no pueden entender y que les afecta perjudicando su proceso de aprendizaje.
El crecimiento del discurso nacionalista/separatista y del sentimiento antiespañol entre gran parte de la población catalana no ha sido espontáneo ni casual. Se ha alentado desde los diferentes gobiernos de la Generalitat y medios de comunicación y un elemento crucial para su propagación han sido los centros educativos. ¿Por qué aparece el rechazo a España, a la cultura española o a la lengua que compartimos en edades tan tempranas? ¿Por qué surge el odio a una supuesta España represiva por unas generaciones de jóvenes que han nacido en plena democracia y han tenido el catalán como lengua vehicular en la escuela, es decir sus derechos lingüísticos siempre han sido respetados? Estos hechos no se pueden explicar por una evolución social natural o por algo fortuito y no tienen que ver con las experiencias que han vivido, por lo tanto, es evidente que ha habido una intervención calculada.
Analizar los libros de texto que se utilizan en los centros escolares en Cataluña permite entender cómo y de qué manera comienza una distorsión que, si bien al principio puede parecer poco significativa, acaba por desembocar en la creación de una identidad muy precisa. La realidad social catalana tal y como era hace unas décadas no hacía posible avanzar hacia la construcción de una nación catalana, era necesario que gran parte de la población dejara de sentirse catalana y española para querer ser únicamente catalana, y el medio para conseguirlo era la escuela. Un mensaje claro y explícito que se transmite a lo largo de todos los cursos es que lo propio de Cataluña es sólo lo estrictamente catalán, y que España y lo español es una realidad ajena, lejana e incluso amenazante.
El movimiento nacionalista necesita los centros educativos para imponer la idea de que Cataluña y España son realidades separadas e incluso antagónicas, pensamiento que no corresponde a una mayoría social. A esto hay que añadir que cuando la ideología nacionalista ocupa el espacio de la escuela, todo el alumnado, sea cual sea su origen, se ve afectado de manera negativa porque al coartar la libertad de pensamiento fuera del marco ideológico que propone, limita el espíritu crítico, fomenta divisiones sociales y crea conflictos donde no los había. El resultado son generaciones de jóvenes que no se sienten identificados o que incluso rechazan al país que garantiza sus derechos.
Los centros educativos deberían ser siempre y sin excusa espacios abiertos a la pluralidad de pensamiento, de respeto al otro, de defensa de los valores democráticos, enseñando a los alumnos a ser críticos y formar sus propias opiniones manteniéndose abiertos a un dialogo constructivo y enriquecedor. Y el Estado debería garantizar una enseñanza neutral y de calidad que permita una formación equiparable en cualquier lugar de España garantizando que en todo el territorio nacional se respete el derecho de los alumnos a ser educados en esos principios democráticos y en el respeto a lo recogido en la Constitución
