Mutismo selectivo en Primaria: claves de una intervención basada en la confianza

La experiencia desarrollada en un centro público de Alicante muestra que el mutismo selectivo no se resuelve con presión ni con urgencias, sino con una intervención paciente, coordinada y respetuosa con los tiempos del alumnado. En un caso de 5º de Primaria, el trabajo conjunto entre orientación, familia, tutoría y apoyo externo permitió activar poco a poco la comunicación oral y mejorar el bienestar de la alumna.
Blanca Monzó y Claudia RománMartes, 26 de mayo de 2026
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El objetivo principal fue favorecer el inicio y la consolidación de la comunicación oral en el entorno escolar. ADOBE STOCK

La intervención educativa en un caso de mutismo selectivo exige una mirada clínica, pedagógica y humana al mismo tiempo. No basta con identificar la dificultad: hay que comprender su origen emocional, diseñar respuestas ajustadas y sostenerlas en el tiempo con coherencia y delicadeza.

Contexto del caso

La experiencia se desarrolló con una alumna de 5º de Educación Primaria escolarizada en un centro público de Alicante. Presentaba un diagnóstico de mutismo selectivo, ansiedad social y graves dificultades en la comunicación oral en el contexto escolar, aunque en casa se expresaba con normalidad. Desde etapas tempranas había mostrado una inhibición persistente para hablar en determinados entornos, especialmente con adultos del centro. Con el paso del tiempo, esa dificultad se consolidó hasta el punto de que dejó de dirigirse oralmente a docentes con los que antes sí se comunicaba. El impacto académico y emocional era evidente.

Un plan progresivo

El objetivo principal fue favorecer el inicio y la consolidación de la comunicación oral en el entorno escolar. Para ello, la intervención se organizó en fases muy pautadas, con una premisa clara: reducir la presión, aumentar la seguridad y construir un vínculo estable antes de exigir avances visibles. La primera clave fue crear un espacio de confianza real. Las sesiones individuales en orientación se centraron en actividades lúdicas, en el conocimiento de sus intereses y en una interacción inicialmente escrita. Este paso resultó esencial para que la alumna percibiera el contexto como seguro y predecible.

A partir de ahí se incorporó una exposición indirecta a la voz. Se utilizaron audios y vídeos grabados en casa con contenidos vinculados a sus gustos, que primero se compartían sin contacto visual y con una presión mínima. Esta estrategia permitió acercar la comunicación oral sin generar bloqueo.

Del silencio a la palabra

La progresión continuó con respuestas orales muy breves, comenzando por sí o no y ampliando después hacia unidades mínimas de habla. Más adelante se introdujeron preguntas personales y pequeños intercambios que, aunque al principio eran frágiles, fueron abriendo la puerta a conversaciones más elaboradas. Uno de los momentos más relevantes fue la generalización con la tutora. La interacción pasó del despacho de orientación al contexto escolar, primero con apoyos muy guiados y después con mayor naturalidad. Al inicio la alumna evitaba el contacto visual y se situaba de espaldas; con el tiempo logró responder y ampliar sus intervenciones en presencia de la docente.

La coordinación como eje

La consolidación del proceso exigió una coordinación constante entre orientación, familia, tutora y gabinete externo. El trabajo compartido permitió unificar criterios, evitar mensajes contradictorios y sostener una respuesta educativa consistente, algo imprescindible cuando se interviene sobre una dificultad vinculada a la ansiedad. Además, se adaptaron situaciones de evaluación y se propusieron estrategias docentes muy concretas: formular preguntas abiertas, respetar los tiempos de respuesta, reforzar cada avance y crear contextos funcionales de comunicación. La clave no fue acelerar el proceso, sino hacerlo viable y sostenible.

Resultados y aprendizajes

Los resultados muestran una evolución significativa. Tras un largo periodo sin comunicación oral con el profesorado, la alumna comenzó a establecer interacciones espontáneas con su tutora y a expresar necesidades cotidianas, conflictos menores y situaciones relevantes del aula. Ese cambio no solo mejoró su participación, sino también su seguridad emocional. La experiencia confirma que el mutismo selectivo no debe interpretarse como una negativa voluntaria a hablar, sino como una expresión de ansiedad intensa que requiere sensibilidad, estructura y perseverancia. Cuando el centro educativo actúa con paciencia, coordinación y criterios compartidos, las posibilidades de avance aumentan de forma notable.

Una lección para otros centros

La principal enseñanza de este caso es que la intervención debe ser individualizada, progresiva y sostenida. Respetar el ritmo del alumnado, evitar la presión y ofrecer oportunidades reales de comunicación son principios básicos que deberían guiar cualquier actuación educativa en situaciones similares. También queda claro que la generalización no ocurre por sí sola. Requiere planificación, seguimiento y una alianza firme entre escuela y familia. Solo así el alumnado puede pasar del silencio defensivo a una participación más libre, autónoma y plena dentro de la vida escolar.

Blanca Monzó y Claudia Román. Departamento de Orientación Educativa CEIP Santo Domingo (Alicante)

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Comentarios

  1. Joan
    26 de mayo de 2026 16:48

    Toda la razon

  2. Clara
    26 de mayo de 2026 17:36

    Un caso muy bien explicado y especialmente útil para comprender que el mutismo selectivo va mucho más allá de “no querer hablar”. Se aprecia la sensibilidad, la paciencia y la coordinación necesarias para conseguir avances reales en el alumnado. Muy interesante y enriquecedor.

  3. AnA
    26 de mayo de 2026 17:52

    Enhorabuena por el trabajo realizado y por el equipo d orientadoras …una gran labor.gracias.

  4. Lidia
    26 de mayo de 2026 17:56

    Como maestra, he vivido casos de mutismo selectivo y, la verdad, es una situación difícil para el niño/a, para la familia y para la escuela. Por eso es tan importante trabajarlo con delicadeza, como se explica en este artículo. Me han parecido muy interesantes los métodos utilizados y, sobre todo, la confianza que la familia ha depositado en los especialistas.

    Gracias por compartir vuestra experiencia para ayudar a otros casos similares.
    ¡Muy buen artículo!

  5. Natalia
    26 de mayo de 2026 18:02

    Gran análisis de la situación, con buenas y efectivas actuaciones, que llevan a un resultado positivo como se recoge en el artículo. Enhorabuena!

  6. Elena
    26 de mayo de 2026 20:52

    Que buen trabajo! Una excelente resolución por parte de las profesionales.

  7. Àlex
    26 de mayo de 2026 20:53

    Muy interesante como han gestionado el caso

  8. Héctor
    26 de mayo de 2026 20:55

    Excelente resolucion, un caso muy interesante, y un buen acompañiento

  9. Merse
    27 de mayo de 2026 13:33

    Graciasa personas como vosotras que dedicais tiempo para investigar y hacer visibles estos problemas y poder ayudar a estos niños y familias para,que puedan mejorar .
    Gracias

  10. Naiara
    27 de mayo de 2026 13:53

    El papel del departamento de orientación es clave para el alumnado con mutismo selectivo. Queda claro que detrás de un gran trabajo profesional se consiguen grandes cosas.
    Gracias a ello esta alumna va a poder mejorar en sus relaciones sociales en el colegio. Gran trabajo de Blanca y Claudia, enhorabuena !

  11. Mabel Pastor Roca
    27 de mayo de 2026 20:14

    Me parece un artículo muy interesante. El mutismo selectivo ocurre con más frecuencia de la que pensamos. No se le da importancia porque son alumnos que pasan desapercibidos y se debería analizar el por qué suele ocurrir ante los adultos. Gracias a este artículo se le da más visibilidad a este mutismo y cómo afrontarlo, analizarlo y procesarlo desde el departamento de orientación. Se valora positivamente el trabajo realizado por estas orientadoras.