Arancha Caballero: "El bilingüismo y la digitalización se han implantado mal en edades tempranas"
Arancha Caballero, lingüista, experta en traducción y comunicación multilingüe, conversa en este podcast con Diego Francesch, redactor jefe de MAGISTERIO.
Arancha Caballero, lingüista, experta en traducción y comunicación multilingüe y presidenta de la Asociación de Empresas de Traducción, ha puesto el foco en un problema que, a su juicio, atraviesa buena parte del sistema educativo: la comunicación no está funcionando como debería entre docentes, alumnado y familias. En su conversación con MAGISTERIO, defendió que el reto no es solo hablar más o con más corrección, sino lograr que el mensaje llegue, se comprenda y genere aprendizaje.
Caballero resumió su visión con una idea muy gráfica: en muchas ocasiones, dijo, su trabajo consiste en «traducir de español a español», porque el verdadero obstáculo no siempre está en el idioma, sino en la manera de transmitirlo. Para ella, la base de una comunicación eficaz pasa por tres pilares: empatía, léxico y estructura.
La especialista insistió en que la comunicación fracasa cuando no se tiene en cuenta al receptor. A su juicio, ponerse en el lugar del otro resulta imprescindible para hablar con un alumno, con una familia o con un grupo de docentes. «El emisor emite un mensaje que el receptor debe decodificar», recordó, subrayando que a menudo se olvida ese proceso básico.
Caballero defendió que la empatía no es un añadido emocional, sino una herramienta de trabajo. Cuando un profesor adapta su mensaje al contexto y al nivel de comprensión de su interlocutor, dijo, la comunicación mejora de forma inmediata. En cambio, si se utiliza un lenguaje excesivamente técnico o se da por hecho que todos parten del mismo conocimiento previo, el mensaje se bloquea.
Otro de los ejes de su intervención fue la relación entre lectura y comprensión. Caballero sostuvo que el léxico condiciona de forma decisiva la capacidad de entender y de expresarse, y advirtió de que el cerebro necesita tiempo y familiaridad con las palabras para procesar correctamente la información.
En ese sentido, vinculó las dificultades de comprensión lectora con una carencia de exposición a la lectura desde edades tempranas y con un entorno cada vez más rápido e inmediato. Según explicó, cuanto más breve, fragmentada y acelerada es la comunicación, más se resiente la lectura profunda.
La experta también señaló que el vocabulario se amplía con la lectura, pero igualmente con el uso consciente del lenguaje en conversaciones y en el aula. Por eso, defendió que la escuela debe ayudar a los estudiantes a aumentar su bagaje léxico para facilitar no solo la comprensión de textos, sino también su capacidad para hacerse entender.
Caballero se mostró especialmente crítica con la presencia de dispositivos digitales en edades tempranas. Aunque aclaró que utiliza tecnología a diario, reconoció que la exposición continuada a pantallas está reduciendo la atención y la paciencia de niños, jóvenes y adultos.
A su juicio, la digitalización se ha implantado en la escuela sin reflexionar lo suficiente sobre el modo, el ritmo y la edad más adecuada. Por eso, defendió limitar o incluso suprimir los dispositivos en los primeros cursos escolares. «En edades tempranas, yo creo que hemos querido implantarla sin pararnos muchas veces a pensar cómo, por qué y en qué nos beneficia», afirmó.
También advirtió de que la inmediatez de las redes sociales está afectando a la lectura larga y a la concentración. En su experiencia personal, relató que llegó a apartar el móvil al notar que su capacidad lectora se había reducido.
La lingüista consideró que el sistema educativo español ha trabajado demasiado la teoría y demasiado poco la práctica de la palabra. Según explicó, en los centros se estudia lengua, sintaxis y estructura, pero no se ejercita con suficiente frecuencia la exposición oral, el debate o la argumentación.
Caballero defendió que el debate no solo mejora la expresión, sino que entrena la escucha, la empatía y la capacidad de entender puntos de vista distintos. En su opinión, este tipo de ejercicios ayudarían también a reducir la polarización social y a preparar mejor a los estudiantes para hablar en público.
Otro de los temas centrales de la entrevista fue el modelo bilingüe. Caballero afirmó que muchos colegios han convertido el bilingüismo en una etiqueta, sin que ello se traduzca necesariamente en una mejor enseñanza. Criticó que en ocasiones se obligue a profesores de materias no lingüísticas a impartir clase en inglés sin disponer del nivel suficiente para expresar con riqueza y precisión los contenidos.
A su juicio, ese modelo puede empobrecer el lenguaje y dificultar tanto la enseñanza de la materia como el aprendizaje del idioma. En cambio, propuso más inmersión y más conversación, con especial protagonismo para la oralidad y con docentes que manejen realmente la lengua que utilizan en el aula.
«Hablar, hablar y hablar» fue, en esencia, la fórmula que defendió para mejorar la competencia en lenguas extranjeras. Para Caballero, la tecnología puede servir como apoyo para revisar textos, pero la comunicación oral solo puede desarrollarse con práctica real.
De cara al futuro, la experta reclamó una formación más sólida en comunicación dentro del profesorado. A su entender, los grados de Magisterio preparan para transmitir conocimiento y organizar contenidos, pero todavía falta una capacitación más profunda en cómo comunicar de forma eficaz a públicos diferentes.
Caballero insistió en que no existe una única manera de hablar para todos: cada interlocutor exige un ajuste del mensaje. Por eso, pidió pensar la comunicación de forma transversal dentro de toda la comunidad educativa, desde el profesorado hasta las familias, pasando por los equipos directivos y el alumnado.
Su conclusión fue clara: si la escuela quiere mejorar el aprendizaje, debe empezar por mejorar la forma en que se comunica. Y eso pasa, dijo, por más lectura, más debate, más empatía, menos ruido y un uso más consciente del lenguaje.