Cordura educativa
La terrible agresión que ha sufrido una profesora que se manifestaba en las calles de Valencia no tiene justificación y seguro que el policía que la realizó ya está arrepentido de su desafortunada actuación.
No se puede olvidar que el que hace uso de la violencia pierde toda la razón. Y la violencia se puede ejercer de muchas maneras y por todo tipo de personas, utilizando la fuerza física, los improperios verbales, la insumisión laboral, el chantaje administrativo… Por eso ya va siendo hora de que se imponga la cordura y se ponga fin a este conflicto laboral que no es tan solo educativo, sino que tiene unos indudables y evidentes tintes políticos. No hay derecho a que una sola persona sufra cualquier tipo de agresión por una actitud reivindicativa que ha superado los límites del sentido común.
Los docentes valencianos tienen todo el derecho a exigir las mejoras que crean necesarias para mejorar la calidad educativa de la escuela pública. Pero bien saben que el principal factor para alcanzar esa ansiada calidad lo tienen al alcance de la mano: su propia labor personal.
