Las dos asociaciones de directores de IES de Madrid cuestionan el traspaso del primer ciclo de ESO a los colegios

ADIMAD y APRODIR coinciden en pedir prudencia ante el traslado del primer ciclo de la ESO a los colegios de Primaria (los llamados irónicamente “ceipsitos”), aunque la primera centra su discurso en la libertad de elección de las familias y la segunda en el impacto pedagógico, organizativo y laboral de un cambio que considera demasiado brusco.
MagisterioViernes, 5 de junio de 2026
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La discusión sobre llevar 1.º y 2.º de ESO a los colegios de Primaria ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en un debate de primer orden en Madrid. ADIMAD y APRODIR coinciden en que la medida no puede improvisarse, aunque la primera pone el acento en la libre elección de centro y la segunda en la coherencia del sistema y en la protección del alumnado, en una conversación que ya venía abriéndose paso desde que la Comunidad estudiaba qué colegios acogerían esos cursos.

La posición de ADIMAD

ADIMAD ha sido clara al reclamar que la Administración garantice de forma efectiva la elección de las familias. Su queja no se limita al modelo en sí, sino a la forma en que se ha implantado: faltan plazas en algunos institutos, la información sobre plazos y procedimientos ha sido insuficiente y, en consecuencia, varias familias no han podido ejercer su preferencia en igualdad de condiciones. La asociación pide abrir los grupos necesarios en los institutos adscritos, adoptar medidas extraordinarias para las familias afectadas y publicar una comunicación clara, homogénea y comprensible para todos los hogares de 6.º de Primaria. ADIMAD también reclama una normativa específica para los CEIP que impartan 1.º y 2.º de ESO, porque entiende que el modelo se puso en marcha sin un marco suficientemente definido.

El diagnóstico de APRODIR

La Asociación Profesional de Directivos de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid va más allá de la cuestión administrativa y sitúa el foco en el propio momento madurativo del alumnado. En su informe advierte de que los 11 a 14 años son una etapa de cambios profundos, con procesos como la poda neurológica y el desarrollo de la corteza prefrontal, que afectan a la planificación, la regulación emocional, el control de impulsos y el pensamiento abstracto. Por eso, APRODIR defiende que la especialización del profesorado de Secundaria encaja mejor con esas necesidades y que mantener la continuidad de 1.º a 4.º de ESO favorece un seguimiento más estable por parte de docentes y orientadores. También alerta de que el alumnado que opte después por FP de Grado Medio puede quedar expuesto a una cadena de tres transiciones en pocos años, algo especialmente delicado para los perfiles más vulnerables y con mayor riesgo de abandono escolar.

APRODIR añade, además, que la convivencia con estudiantes mayores puede ser enriquecedora si se canaliza bien, pero no necesariamente en los espacios más sensibles del día a día escolar. Por eso, plantea experiencias compartidas, mediación, mentorización o actividades conjuntas, pero no una integración apresurada que borre las fronteras entre etapas sin una preparación suficiente. El informe insiste en que la adolescencia temprana necesita un acompañamiento específico y no solo una redistribución física de aulas y horarios.

Las consecuencias para el profesorado

Uno de los apartados más duros del informe de APRODIR es el dedicado al profesorado. La asociación recuerda que la formación y las oposiciones están diseñadas para Secundaria, no para trabajar en colegios de Primaria, y que el traslado del primer ciclo supondría romper la continuidad de proyectos y metodologías ya consolidadas. A ello se suma la interinidad, la rotación de plantillas y la incertidumbre que genera trabajar en centros donde el destino puede cambiar con rapidez. APRODIR también teme que aumenten las jornadas compartidas en dos o tres centros, con más estrés, más desgaste, menos tiempo de permanencia, más desplazamientos y menor implicación en la vida del centro. El resultado, a su juicio, sería un deterioro de los vínculos profesionales, un alejamiento del alumnado y de las familias y un sentimiento creciente de injusticia laboral.

La gestión y los recursos, en el punto de mira

La tercera gran crítica de APRODIR se refiere a la organización de los centros. El informe alerta de que elaborar horarios compatibles con las edades del alumnado y con las condiciones laborales del profesorado será mucho más complejo, y de que la oferta de optativas e itinerarios tenderá a reducirse. También prevé menos actividades complementarias y extraescolares, además de un uso ineficiente de espacios y materiales en los institutos. La asociación recuerda que muchos recursos específicos de Secundaria —orientadores, enfermeros, coordinadores de bienestar, apoyo PT y AL, programas de bilingüismo, Erasmus, bibliotecas, aulas de informática, laboratorios, talleres o gimnasios— quedarían infrautilizados si el modelo se generaliza sin una planificación fina. En su visión, el sistema corre el riesgo de repetir el desajuste organizativo que ya vivió con la LOGSE, esta vez con un coste añadido de inestabilidad y pérdida de confianza.

Las soluciones que propone APRODIR

Frente a ese escenario, APRODIR no se limita a la crítica y plantea un paquete de alternativas concretas. La primera es diseñar un plan de transición común, prescriptivo y con dotación económica, que incluya reuniones con equipos directivos, tutores y orientadores de los colegios, además de un plan de acogida con actividades especiales durante los tres primeros días en el instituto. También propone organizar 1.º de ESO por ámbitos, de modo que Lengua, Historia, Matemáticas y Biología compartan una estructura coordinada que reduzca el impacto sobre las horas lectivas de cada departamento.

A esa medida suma incentivos profesionales para el profesorado que acepte impartir ámbitos: complemento salarial, formación específica, posible habilitación y estabilización laboral, derecho a elegir el siguiente nivel a impartir y puntuación para concursos de traslados. El informe reclama asimismo reuniones de coordinación iniciales y bimensuales del equipo docente, encuentros con las familias en octubre y enero, intervención del orientador y del coordinador de bienestar, equipos de mediación, alumnos ayudantes y mentorización guiada por estudiantes mayores de ESO o Bachillerato, con algún tipo de certificación para quienes ejerzan esa función.

APRODIR completa su propuesta con un enfoque de acompañamiento integral: talleres externos de convivencia, atención planificada de enfermería, escuela de padres, un edificio específico para 1.º y 2.º de ESO y, en la medida de lo posible, un comedor escolar de zona vinculado a actividades palanca como biblioteca, ludoteca, refuerzo académico, inmersión en inglés, deporte o huerto escolar. La idea de fondo es sencilla y potente: que el tránsito de la Primaria a la Secundaria sea más beneficioso para el alumno y, al mismo tiempo, menos disruptivo para el conjunto del sistema.

En definitiva, las dos asociaciones cuestionan el traslado tal y como está planteado, pero lo hacen desde lugares distintos. ADIMAD se centra en la libertad de elección y en la falta de garantías para las familias; APRODIR, en cambio, mira al impacto pedagógico, organizativo y humano de la medida. El punto de encuentro entre ambas es claro: si Madrid quiere cambiar la transición entre etapas, tendrá que hacerlo con planificación, información, recursos y una arquitectura normativa mucho más sólida que la actual.

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