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“Todo es sagrado y todo puede enseñarse desde esta perspectiva”

En la Unión Europea hay once millones de musulmanes, cinco mil mezquitas, y decenas de escuelas islámicas. Se calcula que esta cifra se doblará en los próximos años. Asistimos a una nueva realidad; el Islam se asienta en Occidente.
Miércoles, 19 de September de 2001
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Existen universidades islámicas dispersas por todo el mundo. Miles de alumnos cursan cada día estudios en unos centros donde, además de aprender los conocimientos básicos de su especialidad, se les instruye en la doctrina islámica, lengua árabe y Corán.

Una combinación acertada y necesaria, según sus principios, pues los especialistas en documentos curriculares de enseñanza islámica afirman que Ciencia y Religión se interrelacionan. No se hacen distinciones entre lo sagrado y lo profano. Todo es sagrado y todo puede enseñarse desde esta perspectiva: organización social, historia, economía, etc. Y aclaran: “Esta metodología no se utiliza para demostrar la existencia de Allah, sino para conocer aquello que él nos legó”.

A este tipo de centros de enseñanza superior acuden musulmanes, y algunos aceptan también a no musulmanes interesados en la cultura islámica. Por eso, hay que aclarar que en estos centros no sólo se enseña religión, al contrario, los docentes afirman: “Aquí no enseñamos ritos, aquí se especula, se discute, y se exponen los puntos de vista que el Islam tiene sobre la vida”.

En España

En Córdoba, muy cerca de la mezquita, tiene su sede la Universidad Islámica Internacional Averroes de Córdoba. En ella se imparten los contenidos propios de una institución de esta naturaleza: Lengua árabe, Ciencias del Islam, Jurisprudencia (fiqh), estudios sobre el profeta Mahoma, etc. Además de otros contenidos generales como Geografía, Historia, Pensamiento y Literatura árabe-islámicos.

El rector, Ali Kettani, recientemente fallecido en abril de este mismo año, explicaba en una entrevista publicada en la revista Verde Islam, que “su universidad recibía a cualquier ciudadano que quisiera estudiar Filología árabe o Ciencias del Islam”. Y que su pretensión no era otra que dar a conocer el Islam en occidente para que se aceptara y se respetara.

Kettani reflexionaba en ese momento sobre la existencia de lo que él llamaba el “Islam del Rechazo”. Y hablaba de ciertos grupos islámicos que le dan mucha importancia a lo que es ser un mal musulmán. Y afirmaba que “siempre evitaba enviar becarios a estudiar a esos países donde van a aprender el rechazo. Yo no quiero que vayan a una tierra donde les enseñen que es un mal musulmán. Todos somos hermanos”.

Islam y democracia

Según estas mismas fuentes, existe una falsa idea sobre la incompatibilidad del Islam con la democracia. A menudo se toma el todo por la parte y se tiende a generalizar considerando a todos los musulmanes iguales a aquellos que pertenecen a esos grupos más radicales y violentos.

Los miembros de la comunidad musulmana que hemos consultado para realizar este reportaje han querido dejar bien claro que la doctrina islámica es democrática en sí misma, y que se caracteriza por defender el concepto de justicia social. Los musulmanes se muestran a la defensiva cuando se les menciona el terrible acontecimiento sucedido en Nueva York, desconfían de los medios de comunicación por considerar que tienden a tergiversar intencionadamente la información creando un clima negativo hacía su pueblo.

Adelbari León Díez, profesor de Historia de la Universidad Islámica Internacional Averroes de Córdoba, aclaraba al comienzo de la entrevista que “hay que distinguir entre el Islam como doctrina y otras acciones que nada tienen que ver con él”.

Dentro del mundo islámico existen grupos radicales que llevan a cabo acciones digamos “erróneas”, pero eso no se puede ampliar a todos los musulmanes, explicaba. Y aportaba un ejemplo que a los españoles nos es cercano. “En España existe ETA y no por eso todos los que viven aquí son terroristas”.

Haciendo referencia a los atentados perpetrados por grupos radicales, este profesor manifestaba su profundo rechazo a las acciones que llevan consigo la muerte de civiles y explicaba que “el Islam en ningún momento justifica la muerte de civiles”, al contrario, “el pueblo musulmán es portador de mensajes de paz y amor”. “Con sus acciones, los grupos terroristas van en contra de la doctrina que defienden”, añadía Adelbary. “Desde la época del profeta, se distingue perfectamente lo que es una acción militar de una civil. La violencia no está permitida en el Corán, sino como defensa.”
Al preguntarle entonces sobre la Guerra Santa, Adelbari se indigna: “Ese término ni siquiera existe. No es santo matar gente. La guerra sólo está permitida como defensa en respuesta a un ataque injusto”. A este profesor de Historia, le indignaba comprobar que todo el mundo considera a los países musulmanes como violentos y no se piensa que “por ejemplo fue EEUU el primer país en utilizar la bomba atómica. No se puede generalizar”.
Aunque en ningún momento Adelbari pretendió justificar las acciones terroristas, achacó sus reacciones a la “tensión que sufren estos pueblos que están oprimidos y se sienten sometidos. Puede ser que a alguno se le vaya la cabeza”. Y rechazó la idea de que sea la Educación que reciben la culpable de estos hechos. 

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