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Escuelas coránicas adoctrinadoras y libros de texto maquillados

La injerencia de facciones violentas del Islam en la educación, incluso en países musulmanes, explica la cantera de radicales violentos dispuestos a suicidarse por el Islam.
Miércoles, 19 de September de 2001
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Las fuentes consultadas para elaborar este reportaje especial nos han advertido –no sin cierto temor– que es imprescindible distinguir entre enseñanza islámica y enseñanza fundamentalista islámica. No todos los jóvenes palestinos se alegraron al ver cómo caían las torres gemelas. No todos, pero muchos sí.

Libros de texto

Y es que no se puede decir que en muchas escuelas coránicas se eduque precisamente en valores como la tolerancia, la pluralidad, la aceptación de la diferencia. Por ejemplo, hasta el curso 2000-01 los libros de texto usados por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) eran principalmente la reediciones jordanas y egipcias que mantenían su tenor ofensivo hacia los judíos e Israel. De hecho, en todos los niveles educativos continúan siendo usados los viejos libros que contienen retórica antisemita y anti-israelí e incluyen un llamamiento a la destrucción del Estado de Israel.

Hasta ahora, la ANP había rechazado la peticiones internacionales que pedían modificaciones de estas obras. Sin embargo, en septiembre del año pasado el Ministerio de Educación de la ANP editó 14 nuevos libros de texto de 1º a 6º grado. Esta nueva remesa, sin embargo, sigue evitando cualquier intento para educar en la paz y en la coexistencia. Por ejemplo, la “paz con Israel” no se presenta como objetivo ni es discutida como opción; se adoctrina sobre lo ilegítimo de la existencia de Israel, entidad definida como “extraña” para Oriente Medio y como “conquistador colonialista”. El nombre de Israel no aparece en ningún mapa regional de los que aparecen en los libros de Geografía o Lengua. En definitiva, Israel es mencionada únicamente en contextos despreciativos como haber expulsado y masacrado palestinos.

Viveros de terroristas

Sin embargo, insistimos: en el caso del mundo islámico, no se puede decir que todas las escuelas coránicas funcionen como viveros de terroristas. Lo que ocurre es que dentro de la religión musulmana, hay facciones que abogan por la violencia como medio de evangelización que están en expansión.

El erudito del islam, Sheikh Hisham Kabbani cree que dentro de la religión musulmana cabe casi todo, porque “el profeta Mahoma dejo una religión dinámica, capaz de construir puentes con todas las demás”. Muestra de esta flexibilidad se encuentra en uno de los compañeros del profeta Mahoma. Omar ibn abdal Aziz veía en el desacuerdo la manera de obtener varios puntos de vista.

Sin embargo, la injerencia de la política en la religión ha mermado la validez de esta filosofía. Las diferencias políticas dividieron a los Omeyas y los Abasíes, los Fatimíes de los Selyúcidas o a los Mamelucos de los Otomanos.

Pero, sin duda, fue en el siglo XVIII cuando las divisiones en el seno del Islam llegaron a su punto álgido, con el nacimiento del movimiento Wahhabi. Creado por Muhammad ibn Abdel-Wahhab, esta sección nació del estudio pormenorizado de los libros, prohibiendo todo aquello que no se adapta a sus postulados. Entre otras cosas, el tabaco y el café eran cosa de infieles.

Este movimiento nunca ha creído en la extensión de la palabra como vehículo de la religión, y han empuñado la espada para luchar contra todo lo distante de su ideología.

Según el profesor Hisham Kabbani, los Wahhabi han confundido un verso del corán, que reza “buscar el bien, prevenir el mal” como la autorización para asesinar a los que difieren de sus creencias. Sim embargo, el islam tradicional guarda el camino de la moderación y la tolerancia, evitando la coacción y el uso de la fuerza. No lo cree así el Islam radical, con facciones como los Wahhabi o los Salafis.

Otra de las razones que explican la radicalización islámica es el rápido crecimiento de los Wahhabi y Salafi y de sus infraestructuras. Ambos cuentan con un gran poder económico, nacido del contrabando de opio y del narcotráfico en general. Gracias a este poder económico, pueden mantener escuelas donde predicadores explotan las añoranzas espirituales de la gente. Sus palabras, con apariencia musulmana, han perdido muchos de los ingredientes del Islam, como amor, compasión, misericordia, tolerancia y perdón.

Aleccionamiento

Argumentando que el Islám es una religión de acción, en la que el poder religioso y el político no están separados, los wahhabis, salafis y otras facciones similares aleccionan a sus fieles, desde la más tierna infancia, en la lucha por el poder.

En muchos países occidentales, las escuelas coránicas se articulan como refugio de sus creencias ante el mundo pagano. En otros, como Arabia Saudí, Sudán, Pakistán o los territorios palestinos, se han convertido en centros de aleccionamiento, donde todo se construye alrededor de la expansión del Islam a través de la violencia. A la gravedad de esta situación, hay que añadir que muchos padres carecen de los medios para llevar a sus hijos a una escuela que no sea la coránica.

La moderación y la tolerancia en todas las escuelas coránicas son un ingrediente necesario para conseguir que las generaciones futuras crezcan ajenas al odio de sus progenitores. 

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