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Cambios de enfoque para la Inspección

La Ley de Calidad se retrasa de nuevo. El MECD no pierde la esperanza de consensuar una norma que acabará con un sistema educativo que ha llevado la comprensividad hasta su máximo extremo. Ante la búsqueda del consenso, el MECD afirma que habrá que esperar.
Miércoles, 28 de November de 2001
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La falta de motivación no es una dolencia exclusiva del profesorado. La desidia y la falta de consideración social también han calado hondo entre otro de los colectivos vitales para el buen funcionamiento del sistema educativo, el de los inspectores.

Desde el Ministerio de Educación y Cultura se ha detectado este malestar y la futura Ley de Calidad de la Educación establecerá medidas encaminadas a la especialización de la Inspección y, sobre todo, intentará que los servicios de inspección educativa den un giro de 180 grados de tal manera que pasen a ser elementos de apoyo para los centros educativos, una herramienta más del sistema de enseñanza en beneficio de la calidad.

Por su parte, para las principales asociaciones de inspectores del país; Adide, Anies y Usite, es inexplicable que el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE) prescinda a veces de la Inspección educativa como institución.

Para Manuel Rivas Navarro, inspector de Madrid y miembro de la Unión Sindical de Inspección Educativa (Usite) “la Inspección debe ser considerada, ante todo, como una institución que supervisa la calidad e interviene para el mejor funcionamiento continuado de los centros”.

Los tiempos cambian

Desde que el Cuerpo de inspectores se creara con la función esencial de velar por el cumplimiento de las normas educativas en todos los centros, como Cuerpo de carácter nacional, ha sufrido importantes modificaciones hasta el punto de hacer en la práctica casi exclusivamente tareas burocráticas. Un hecho que cambiará por completo en el caso de adecuar nuestro modelo de inspección educativa al que existe en Gran Bretaña, modelo por el que parece guiarse el MECD.

Este modelo se centra en el análisis de la calidad de la enseñanza y en una auditoría o evaluación de los centros. Esto que implica, por un lado, formar equipos de inspectores que visiten periódicamente los centros y les sirvan verdaderamente como apoyo. “En Gran Bretaña los inspectores llegan y se sientan al final de la clase como un alumno más”, afirma el inspector y, por otro, conduciría a una competitividad entre los centros para no pasar a ser de segunda fila.

Libertad de elección

Este sistema garantizaría además la libertad de elección de centro por parte de los padres algo que, según la secretaria general de Educación y Formación Profesional, Isabel Couso, será uno de los ejes de la Ley de Calidad de la Educación. Según Rivas Navarro, que acaba de publicar un estudio relacionado con las preferencias y opinión de los padres sobre la inspección educativa, “en España la elección de centros es ciega actualmente, salvo cuando se elige un centro religioso del que se conoce su ideario. El estudio demuestra que un 86 por ciento de los progenitores sería partidario de una inspección que les sirva para conocer en que área destaca cada centro”, señala Rivas Navarro.

Informes que sirven

Sin embargo, que los informes de la inspección no sean vinculantes es otro de los motivos que causan más desánimo entre los miembros del Cuerpo de inspectores, aunque aún es pronto para saber que medidas contendrá la Ley de Calidad en este sentido. Por el momento todos los implicados y los expertos en la materia expresan su interés por que los informes de la inspección, al menos, salgan a la luz pública tal y como ocurre en el sistema anglosajón, donde los informes se reparten por triplicado; a los centros, a los Ayuntamientos y a las bibliotecas, que al ser públicas dejan al alcance de los padres los informes.
 

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