Desde la más tierna infancia
Bajo la organización de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles, Santiago de Compostela ha acogido los pasados días 6, 7 y 8 de diciembre un Congreso Europeo para analizar y estudiar los aspectos que inciden en la formación de la joven personalidad.
Desde la más tierna infancia, es necesario enseñar al niño a conducirse con autonomía y juicio personal. Y en este punto los sistemas educativos juegan un importante papel. De hecho, de acuerdo con el informe realizado por el Dr. Delors, en la primera infancia resulta fundamental enseñar a ser y a vivir juntos, para luego así poder conocer y hacer en etapas posteriores.
Partiendo de estas premisas y con un Comité de Honor presidido por Manuel Fraga Iribarne, ha tenido lugar este Congreso del que cabe destacar su carácter internacional. Y es que se ha contado con el apoyo de experiencias de colegas europeos, además de con las ponencias de algunos de ellos.
Interesantes conferencias
Durante sus tres días de duración, el Congreso ha ofrecido ponencias, talleres prácticos y comunicaciones libres. El primer día, tras la inauguración, tomó la palabra Bernard Combes, responsable de la Unidad de Primera Infancia y Educación Familiar de la UNESCO. Y, cómo no, abrió el turno de conferencias tratando el tema fundamental del Congreso: Aprender a ser y a vivir juntos. Ejes centrales de la Educación Infantil. Basándose en que la transformación de la sociedad comienza desde el nacimiento, Combes indicó que es conveniente que el niño aprenda, desde un principio, a: conocer, para así entender el mundo; hacer, para poder tratar diversas situaciones, siendo capaz tanto de pensar como de actuar correctamente; ser, de tal forma que se desarrolle la personalidad, la autonomía, el juicio y la responsabilidad personal; vivir juntos, para entender a otras personas, su historia y sus tradiciones; y, por último, transformarse a uno mismo y a la sociedad, con lo que se pretende lograr la solidaridad social y la no discriminación.
Otro tema destacado fue La personalidad del niño y su plasmación en los dibujos, del que habló Laura Lizancos, procedente de la Consejería de Educación de Galicia. Por otra parte, la conferencia de la directora ejecutiva del Centro Montessori, Barbara Isaacs, versó sobre Montessori y la formación de la personalidad.
Talleres prácticos
Asimismo, hubo tiempo para los talleres. Uno de los más interesantes fue el de Juegos para el desarrollo de la inteligancia, llevado a cabo por el grupo de trabajo AMEI. Pero también hubo sitio para la música, más concretamente para La música creativa.
Este taller, desarrollado por Elena Marigorta, directora de Escuela Infantil de Estímulos, mostró cómo la música genera ilusión y afecto, así como su implicación en un cambio educativo para poder crear una nueva sensibilidad al alcance de todos los niños. No en vano, la Educación Musical supone una relación específica entre el profesor y el alumno que va más allá de los conceptos que se quieren enseñar. La razón de ser del taller estribó en que la Educación Musical supone una respuesta que pone a todo el sujeto en movimiento.
Además, el Congreso incluyó talleres sobre dramatización y multiculturalidad en el centro educativo.
Karin Jansen y el genio del bebé
Llegada desde Ginebra, el 7 de diciembre destacó Karin Jansen con su intervención. Especialista en infancia temprana en la Fundación Cumbre Internacional de la Mujer, Jansen también es formadora en Educación en Valores para la asociación internacional Vida en Valores, que ha desarrollado un programa sobre este tipo de Educación en colaboración con la UNESCO.
Por tierras gallegas, Jansen trató el tema de Cómo desarrollar el genio de su bebé, entendiendo este “genio” como “imaginación”. Por ello, en su ponencia aportó ideas para las madres que quieran hacer lo mejor en el tiempo que pasan con sus hijos más pequeños. Y es que, en estas edades tan tempranas, el papel de los padres resulta fundamental.
Karin Jansen también instó a los padres a no presionar y hacer comparaciones entre sus hijos y otros niños, ya que estas actitudes provocan inseguridades en el pequeño. En cambio, éste sí que necesita del juego, de la creatividad, de la imaginación y del tiempo para procesar información.
