El MECD da carpetazo al asunto de repetir por la materia de Religión

Divididos. Así están ante el tema de la Religión los máximos dirigentes del Ministerio de Educación y Cultura, con Pilar del Castillo a la cabeza. Finalmente, el área de Sociedad, Cultura y Religión será evaluable pero no computable. En la imagen, Antonio Cañizares, responsable de Enseñanza de la Conferencia Episcopal.
Martes, 5 de marzo de 2002
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Pese a las presiones del sector de la escuela confesional, la asignatura de la Religión continuará como estaba, es decir, que aunque los profesores pongan una nota y se evalúe el trabajo y el esfuerzo e incluso el aprendizaje de cada alumno, para los estudiantes esta materia seguirá siendo una “maría” ya que, para los que no aprueben, no pasará nada.

La medida no deja contento a nadie, sobre todo, porque se crean asignaturas de primera y de segunda categoría. De hecho, mientras la Religión y su alternativa no confesional serán evaluables pero no computables a efectos de promoción o repetición, los alumnos que suspendan al mismo tiempo Lengua y Matemáticas no podrán obtener el título de Graduado en Secundaria Obligatorio aún cuando tengan el resto de materias superadas.

Confrontación

Sin embargo, a los máximos responsables del MECD les ha costado sudor y hasta lágrimas llegar a esta decisión, ya que diversas fuentes ministeriales reconocen la importancia de que todas las asignaturas tengan el mismo peso en el currículo y hubieran preferido que la Religión y su alternativa fueran asignaturas que también computaran a efectos de promoción.

No obstante, el equipo de Pilar del Castillo ha optado por no ceder ante las presiones del sector confesional, a pesar de las críticas de la escuela católica concertada y ha decidido, como prefería otro sector del equipo de la ministra, que la Religión sea evaluable pero que los alumnos que no la superen no tengan que repetir debido sólo a esta asignatura, cediendo así a parte de los deseos de la Plataforma en defensa de la Escuela Pública, cuya apuesta pasa porque los centros educativos públicos sean laicos, y no haya ningún tipo de enseñanza religiosa y ‘callando la boca’ al PSOE, puesto que en la práctica la materia quedaría igual.

Reacciones

Mientras desde la Conferencia Episcopal confían en posibles sorpresas de última hora y prefieren que no se hable del tema para no intervenir en las negociaciones con el Ministerio de Educación, la presidenta de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Isabel Bazo, cree que no hacer esta asignatura computable “es absurdo, es un error porque completa el currículo educativo en aspectos fundamentales como la formación integral de las personas, y si no, las familias y los propios alumnos perderían el interés por una materia que es importantísima”. Por su parte, tanto el presidente de EyG, Néstor Ferrera, como el secretario general de FERE, Manuel de Castro, consideran que esta decisión no tiene sentido y deja ‘descafeinada’ la Ley de Calidad.

El PSOE cree que es lo más justo

En palabras de la portavoz de Educación del Partido Socialista en el Congreso de los Diputados, “la asignatura de Sociedad, Cultura y Religión se impartirá desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato (14 cursos), según los textos del Gobierno, por profesorado ‘idóneo’, pero, “¿quiénes serán?”, se pregunta, porque, según Valcarce no se especifica ni quien impartirá esta asignatura, ni cómo se optará por la versión confesional o no confesional.

Además, según la portavoz socialista “el contenido de la opción ‘no confesional’ es tan sectario que puede decirse que la opción es Religión o Religión y se dauna desmesura ya que en el primer ciclo, la Educación Primaria, dedica 35 horas al idioma extranjero y 105 horas a la Religión, mientras que en los Programas de Iniciación Profesional se le dedica el mismo tiempo a las Matemáticas que a la Religión.

No obstante, para Valcarce, que la Religión no sea computable a efectos de promoción es la solución “menos mala” que cabía esperar en la Ley de Calidad. 

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