La TV y los videojuegos influyen en la agresividad de los adolescentes

Dedicar tiempo a hacer los deberes todos los días y tener un hábito de lectura son factores que reducen la agresividad en los adolescentes , según un estudio de la UCM.
Miércoles, 16 de febrero de 2005
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Autor: Miriam BLÁZQUEZ

El problema de la violencia escolar sigue preocupando a la sociedad. El último estudio presentado viene de la mano de Carmen Santisteban Requena, catedrática de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid y subdirectora del Instituto Complutense de Estudios Biofuncionales.

El estudio, titulado Factores psicosociales comunes y específicos de género relevantes en la violencia de preadolescentes y adolescentes, se ha basado en encuestas especializadas a 2.322 chavales de nueve a 16 años en 22 centros educativos públicos y privados de la Comunidad de Madrid durante tres años.

Los resultados de la encuesta reflejan que los adolescentes y preadolescentes que pasan más horas viendo la televisión o jugando a videojuegos presentan mayores niveles de agresividad, independientemente de que los contenidos sean violentos o no; el 50% de los adolescentes ven la televisión más de tres horas al día en jornadas laborables, y durante el fin de semana el tiempo frente al televisor aumenta a cuatro horas al día, tanto en adolescentes como en preadolescentes; en cuanto al tiempo que dedican a los videojuegos, el porcentaje aumenta, pero siempre más en varones que en mujeres.

Además, el 81% de los adolescentes no tiene ningún tipo de restricción en casa a la hora de ver la televisión o jugar a con los videojuegos, ni en cuanto a contenidos ni horarios, una libertad de la que también disfrutan el 41% de los chicos de entre 9 y 11 años. Por otra parte, los chavales que más tiempo dedican a hacer los deberes al día o tienen un hábito de lectura son menos agresivos.

Sin embargo, la relación entre la ocupación de las horas de ocio de los adolescentes y el clima social en que viven hace que los resultados del estudio deban ser puestos entre paréntesis. La misma autora del estudio matizaba que podía haber relación con otros factores.

Percepción de la violencia

Según el estudio, la agresividad es mayor en los chicos que en las chicas, pero en éstas aumenta el grado de ira. Del mismo modo, los chavales de 14 a 16 años son más violentos que los pequeños de 9 a 11 años. El 41% de los jóvenes varones de 14 a 16 años creen necesario ser un poco violento para que se les tenga respeto, además de justificar la violencia como forma de defensa.

Cerca del 90% de los chavales encuestados afirma que hay mucha violencia en el mundo, además de mucha agresividad en su colegio, el 56% de los encuestados así lo cree. En cambio, si preguntamos por sus amigos o por la agresividad en ellos mismos, el porcentaje baja considerablemente; sólo el 7,5% de los chicos y el 3% de las chicas se consideran violentos.

Pero cerca del 50% de los chavales no sabe responder sobre si sus iguales son violentos o no. Esto se debe, en opinión de la autora, a que aún no tienen las claves suficientes para discernir si una actitud o situación es violenta o no. Esto se podría solucionar con la Educación en valores, para la convivencia y en la no violencia, una de las propuestas que ellos demandan para solucionar el problema, junto con el ejemplo en las familias, pues alrededor del 80% de los encuestados le concede un gran peso a la familia en la responsabilidad de hacer algo para frenar la violencia.

“Declaración de Madrid”

Preocupados por la violencia escolar, una plataforma de profesores, instituciones, asociaciones de vecinos, consumidores, ONG, sindicatos y organismos relacionados con la comunicación y la infancia firmaron y presentaron , con el apoyo del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Pedro Núñez Morgades, el pasado 9 de febrero la Declaración de Madrid sobre Educación y Medios de Comunicación.

Esta declaración denuncia el “estado de indefensión” de la infancia frente a los contenidos inadecuados que transmiten los medios y “la carencia de ofertas infantiles atractivas, de calidad, variadas en géneros y que eduquen en valores”.
Los firmantes de la declaración han confeccionado cinco consideraciones. Una de las principales es la creación de un Consejo Audiovisual estatal que vigile, y en su caso sancione, el cumplimiento de la legislación y vele por la calidad de los contenidos. También reclaman el cumplimiento de la Ley de Televisión sin Fronteras, especialmente en lo referido a la protección y defensa de los derechos de la infancia.

Del mismo modo, reclaman “una política de de comunicación que garantice la pluralidad de oferta (…), la producción y difusión de contenidos de calidad (…) y el diseño de programaciones específicas para la infancia”.

“En los últimos años se ha producido una profunda involución en el desarrollo de la Educación mediática”, recoge el documento. Además de añadir que sin una Educación adecuada en el uso de los medios de comunicación se agudiza el riesgo de una “quiebra familiar” que puede desembocar en una “quiebra social”.
 

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