“I´m not gonna listen to somebody who´s not...”

Seleccionado al azar por el periodista, el Colegio Público “Rufino Blanco”, en el madrileño barrio de Chamberí, viene a mostrar que la fórmula del éxito en la enseñanza pública bilingüe pasa por tener profesores bien preparados y un alto nivel de motivación compartido por todos los estamentos del centro.
Miércoles, 9 de noviembre de 2005
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Autor: Rodrigo SANTODOMINGO

Y es que una mañana en la clase de 2º de Primaria de Sixto Cámara, joven y entusiasta maestro, cerraría la boca hasta al más escéptico pedagogo anti-bilingüismo.

Cierto es que los niños tienen licencia para responder al profesor en español, idioma al cual no recurre Cámara en ningún momento. Cierto que el ritmo de clase (asignatura Conocimiento del Medio) se hace un poco más lento de lo que sería en una sesión castellana.

¿Pero qué importancia tiene esto ante la visión de un grupo de unos 20 alumnos españoles de siete años que entienden a la perfección todo lo que, en un idioma distinto a su lengua madre, les transmite el maestro?

La interacción es continua: toda la explicación discurre trufada de preguntas que Cámara dirige a sus alumnos con pronunciación exquisita. Preguntas como “What is milk very good for?” (¿Para qué es muy buena la leche?). Casi todos levantan la mano: han procesado la cuestión formulada y conocen la respuesta. “For your teeth” (Para los dientes), responde uno. “Para los huesos”, añade otro. “That´s it, for you bones”, apostilla Cámara.

En otra ocasión, el maestro percibe modales relajados entre sus alumnos y espeta “I´m not gonna listen to somebody who´s not sitting properly” (No voy a escuchar a nadie que no esté bien sentado). De inmediato, todos los chavales adoptan una postura erguida. Increíble pero cierto: los pupilos de Sisto Cámara entienden construcciones sintácticas que costarían horrores a muchos alumnos de Secundaria.

Justo es reconocer que Cámara no es un maestro al uso. Pasó tres años en Houston, lo que explica su acento impoluto. Además, allí estuvo enseñando en un colegio bilingüe (proceso inverso, en español para alumnos estadounidenses), por lo que conoce la metodología de este tipo de enseñanza mejor que la mayoría de sus iguales.

Casualidad

Pero Cámara también es especial porque se revela como un excelente comunicador en situaciones no favorables. Gesticulación abundante, dibujos de todo tipo, material didáctico propio… Todo sirve para que sus alumnos entiendan los contenidos que quiere transmitir.

“Fue una casualidad que tuviéramos profesores con tan buen nivel”, afirma después Pilar, directora del “Rufino Blanco”. “Otro que se incorporó este año ha estado siete años en Irlanda, hay una profesora que ha pasado largas temporadas en Londres…”.

Pilar también insiste en la motivación sin límites demostrada por todo el personal del centro ante el reto bilingüe. “Nosotros éramos un colegio que estaba perdiendo alumnos, así que optamos por hacer nuestra –no sólo con este proyecto– la filosofía del renovarse o morir”.

Con excelentes resultados, por cierto. La demanda de plazas ha subido como la espuma desde que arrancó el programa hispano-inglés en el “Rufino Blanco”, un centro donde los sueños del bilingüismo activo y útil se hacen realidad.
 

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