Previniendo accidentes desde pequeños
Trabajamos la Educación Vial a través de un taller que surgió como consecuencia del gran interés de iniciar a los niños en el conocimiento de unas normas establecidas, necesarias para su futura participación en el ambiente urbano como peatón, viajero o usuario de vehículos.
Por eso, en este taller creamos situaciones que propiciaron su puesta en práctica, por lo que ofrecemos a continuación una serie de actividades capaces de generar comportamientos responsables en ese terreno.
El tema es tan interesante y significativo que no podía quedarse sin ser llevado a la práctica, así que aproveché el interés del grupo para trabajar los objetivos y contenidos planeados.
La práctica del taller
Los contenidos se trabajaron de forma globalizada. Del área de Identidad y Autonomía Personal se trataron los contenidos relacionados con el movimiento; del Medio Físico y Social, los relacionados con las señales de tráfico, y del área de Comunicación y Representación, todo lo relacionado con la expresión musical.
Para llevar este taller a la práctica, en la asamblea dedicamos un tiempo para conocer los conocimientos previos que tiene cada niño y, en su caso, aquellas ideas que tiene equivocadas. Se preguntó a los niños: ¿qué es un semáforo?, ¿cómo es?, ¿para qué sirve?…
La expectación y curiosidad que se despertó fue unánime, la mayoría quería intervenir, así que aproveché para reflexionar sobre los conocimientos que tenían sobre el tema. Una vez conocidas sus ideas previas, dibujaron un semáforo y lo colorearon.
Actividades
Como actividades de motivación trabajamos el plano del barrio en un mural, colocando los puntos de referencia más significativos (colegio, supermercado, farmacia…) y los niños señalaron sus domicilios y trayectos familiares. Posteriormente, realizaron una salida por dicho barrio, trabajando de esta manera conductas positivas como mirar a ambos lados antes de cruzar, prestar atención a las señales… Una vez nos encontramos dentro del aula, dramatizamos y representamos los distintos pasos para cruzar: encima del bordillo, mirar a un lado y al otro, escuchar a la vez que se mira, cruzar rápido en línea recta y sin correr…
Como última actividad motivadora, confeccionamos los diferentes elementos de la Educación Vial en el taller de Plástica: semáforos y señales de tráfico (con cartulinas), pasos de peatones y recorridos (con tizas, papeles y cinta adhesiva), vehículos (con cajas grandes de cartón), simulación de cruces con guardias, con semáforos, con pasos de peatones… Y con estos elementos realizamos un circuito donde todos tendremos diferentes papeles: peatón, agente, conductor, señales, semáforos…
Como actividad final, los niños representaron gráficamente toda la secuencia. Cada niño realizó un dibujo de la sesión y se expusieron en el rincón de las experiencias. Además, mandamos con los alumnos una invitación a los padres para que pudieran visitarla todos aquellos que lo desearan. El nivel de asistencia fue muy elevado.
A la mañana siguiente nos fuimos al rincón de la asamblea para comentar la experiencia y la verdad es que ha despertado mucho interés entre los niños.
La canción del semáforo
Una actividad consistía en escuchar la canción Yo soy un semáforo, recordarla y ordenarla en secuencias y volverla a cantar. Como la canción tiene tres partes, dividimos la clase en tres equipos, asignando a cada uno un trozo de la canción. Esos equipos se irán rotando y cantando todos la canción. Se pedirá al cantante del estribillo que imite la voz grave y a los otros la aguda. Para justificar esta relación estableceremos códigos (grave: hombre grande, y aguda: niños pequeños).
Hicimos el ensayo de la interpretación de la canción con el total del grupo en el aula de Psicomotricidad. Se hicieron tres grupos: semáforos, discos verdes y discos rojos. Pusimos en el aula cinta adhesiva blanca simulando un paso de peatones. Los niños del equipo del semáforo estaban situados a un lado del paso, y los otros alrededor con la cabeza agachada. Cuando empezaba la música, el equipo semáforo movía los pies y la cabeza alternativamente mientras cantaban y se señalaban el pecho diciendo: “yo soy un semáforo”. Dan un paso hacia delante por paso de peatones mientras cantan: “y al cruzar la calle”; se paran, dan un salto abriendo las piernas, haciendo gestos con el dedo, señalándose un ojo mientras cantan: “me debes mirar, mirar”. El equipo disco rojo levantaba un disco rojo alternativamente y movían la cabeza negando: “si la luz tengo roja, no podéis pasar”. Detrás de ellos, el equipo disco verde hace una señal de espera con las manos mientras canta: “quietos, esperando a que se ponga verde” y, finalmente: “si la luz tengo verde, ya podéis pasar, pasar”.
María Jesús JIMÉNEZ
CPR “Filabres Lijar-Albanche”
(Almería)
