Entre todos nos educamos en la convivencia
El Departamento de Orientación del Colegio “Lourdes” de Madrid llevó a cabo un estudio sobre la violencia en sus aulas y, aunque los datos no fueron alarmantes, decidieron abordar el problema de la convivencia escolar como una prioridad para el siguiente curso académico, motivo por el cual se articuló su acción educativa en torno al objetivo general: trabajar la convivencia pacífica y desarrollar nuestros sentimientos de compasión y ayuda hacia el que es más débil o sufre.
Las acciones llevada a cabo fueron muy concretas. Un ejemplo fue trabajar la convivencia desde las tutorías y bajo la supervisión del Departamento de Orientación. Cabe destacar el desarrollo del programa de Educación para la Diversidad y la Paz en 4º de Primaria y 2º de ESO, durante el que se trabajaron objetivos tan importantes como romper la conspiración del silencio sobre la violencia escolar o superar las representaciones que llevan a ella.
También abordaron el tema desde la denominada mediación escolar, utilizada como vía para la solución de conflictos, no sin antes de su implantación realizar una fase de sensibilización que sirviera a los propios profesores como un ejercicio de autoevaluación para conocer sus propios errores y como análisis del propio clima del colegio.
Los padres también tuvieron hueco en este proyecto a través de la Escuela de familia, un grupo democrático e informal que expresa sus opiniones y sentimientos sobre el tema y que coordinado por el Departamento de Orientación abordó el tema que nos ocupa.
Una vez revisado el trabajo realizado en torno al objetivo general, se dieron cuenta de que había aspectos que necesitaban un refuerzo. Así surgió el proyecto Defensa de los derechos del niño mediante la Educación, las Artes y los Medios de Comunicación (Scream, en sus siglas en inglés), basado en la aplicación de la metodología desarrollada por la Organización Mundial del Trabajo con el fin de dotar a los educadores de una herramienta didáctica. Y así es cómo surgieron en cada aula debates sobre el trabajo infantil, la explotación y la influencia de los medios en la transmisión de información.
En palabras de los implicados, la valoración ha sido muy positiva “ya que nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, las personas se educan juntas, mediatizadas por el mundo”.
