Conoce la otra cara de Brasil a través de la mirada de sus niños
La exposición La mirada, recientemente clausurada en la Casa de Brasil, surge del material personal recogido por Guillermo Baltasar durante los cinco meses de estancia en países como Brasil o Colombia realizando fotografías para el libro de la Fundación Altius Seres de Luz, una recopilación de las experiencias vividas con los voluntarios de la ONG en las zonas más desfavorecidas del mundo, junto a la encargada de escribir el texto, Gloria Conde.
El artista no ha podido esperar a finales de año (cuando saldrá publicado el libro) para mostrar al público parte del material fotográfico, ya que considera que es bueno sacar a la luz la otra mirada de Brasil, del que sólo nos llega el baile, el fútbol y la fiesta, además de ser su país preferido. Según Baltasar, es necesario que se conozcan otros aspectos de los cariocas muy olvidados.
Así, la muestra debe su nombre a las fotografías de rostros de niños de las fabelas, que expresan a través de sus ojos las experiencias vividas –durante su corta vida– ocupándose de sus familias y saliendo adelante como pueden. Este aspecto lo resume a la perfección la imagen titulada Pai de familia, una de las preferidas del fotógrafo, en la que se puede apreciar la mirada desafiante de un niño de unos diez años que bajo el dintel de la puerta de su casa protege con su actitud todo su mundo.
Guillermo Baltasar invita ahora a los castellanoleoneses a disfrutar de su arte, ya que la exposición viaja a la ciudad soriana, para posteriormente desplazarse a Salamanca, Santiago de Compostela y París –de momento los destinos cerrados–. El fotógrafo quiere así compartir sus vivencias a través del objetivo de su cámara y anima a quienes les guste la fotografía a visitar su muestra, aunque también tiende una mano a todos aquellos que quieran conocer la realidad social de estos pequeños para que conozcan así un poco más de cómo es su día a día en las fabelas.
Tras su experiencia buscando la mejor diapositiva para ilustrar el libro, el retratista se encontró con un denominador común en todos los países visitados, los niños son niños en todas partes, ya sea en Bosnia, El Salvador o Colombia, no suelen desconfiar y casi siempre acogen a los visitantes con una sonrisa. Y, sobre todo, juegan, son felices, aun teniendo el peso de la pobreza sobre sus espaldas. Aunque, por otro lado, ha notado en los pequeños cariocas algo especial, son muy maduros para su edad y tienen una personalidad muy definida, de ahí su mirada especial.
Este profesional de la fotografía no descarta realizar otra exposición monográfica dedicada a cualquiera de los paises visitados dentro del proyecto de Altius, utilizando de nuevo sus fotos más personales.
De hecho en julio regresará a Colombia para buscar nuevos rostros que retratar, ya que su paso por este país le supo a poco y considera que su álbum caribeño está incompleto. Cartagena de Indias y Medellín, con sus niños de la calle, componen el nuevo hilo conductor que guiará el objetivo de su cámara.
