Transformamos los libros insulsos
Instituto Español "Cañada Blanch" de Londres continúan con su serie de artículos para exponer su día a día en un aula en el que se conjuga el plurilingüismo con otros aspectos, como, por ejemplo, el que nos ocupa: la animación a la lectura.
En el IE “Cañada Blanch” de Londres nuestros alumnos se comunican con sus compañeros y amigos en inglés, porque la gran mayoría han nacido en Londres y, naturalmente, el “input” que les llega es en inglés. Por lo tanto, partimos del castellano como lengua deficitaria en la gran mayoría de los alumnos de Primaria, con un refuerzo débil o nulo en las familias. Incluso en algunos casos de matrimonios mixtos, el idioma vehicular familiar es también el inglés.
Plurilingüismo
¡Cómo recuerdo el artículo que leí de una maestra y amiga que estuvo en este centro hace ya unos años y que también tuvo como primera tutoría un 3º de Primaria! Una de las primeras frases que oyó a uno de sus alumnos fue: “M…, ¿pecho la door? Plurilingüismo del auténtico: una palabra en gallego, otra en castellano y otra en inglés.
Y, efectivamente, ahora puedo decir que esa situación es auténtica y que no procede de ningún chiste ni de ninguna exageración. Es la realidad en la que están inmersos nuestros alumnos del Cañada.
Y en éstas te propones fomentar la lectura en castellano y animarles a leer más y mejor y, además y para rematar el cuadro, te encuentras con los libros de lectura ya establecidos y comprados y bastante insulsos, por cierto.
Encontrado el momento, buscamos el lugar, la biblioteca del centro que, además, es un elemento motivador “per se” para propiciar la lectura, la animación y la fantasía. El primer libro trataba de un cocodrilo que va a la escuela, así que una compañera se convirtió en un personaje, transformándose con un sombrero y otros elementos de “atrezzo” en la portadora de una maleta de cuadros escoceses que contenía todo lo que os podáis imaginar, pero sobre todo la fantasía, la creatividad y los elementos motivadores para poder salvar aquel libro insulso y poderlo convertir en una mera excusa para motivarles hacia la lectura.
De la maleta le salían, y salen, cada jueves los artilugios y utensilios más extraños para dar rienda suelta a la imaginación y atrapar el pensamiento y convertirlo en creatividad. El libro en cuestión, como podéis suponer, se nos quedó pequeño y además empezamos a animarles a escribir historias.
Al cabo de un tiempo y gracias a mi compañera, la animación a la lectura pasó a ser bilingüe y los niños inventaban finales distintos, ponían un “espejo cambia personas”, escribían una historia a partir de los textos de ambos libros. Inventamos incluso una colección, Cuentos a través del espejo, en la que el espejo cambia personajes de los libros.
En nuestro último libro hemos decidido que Cómo convertirse en un príncipe azul en 10 lecciones sea un título bilingüe, por lo que hemos traducido capítulos alternos al inglés, participando ambas maestras en la lectura, cada una en su idioma.
