¿Spiderman es bilingüe?

Si soy una profesora de Educación Infantil, soy española y estoy en un sistema educativo español... ¿sólo me tengo que ocupar de enseñar a leer y a escribir en español?, y el profe o la profe de Inglés ¡que enseñe inglés! Pero, ¿y si estoy en Cataluña, País Vasco, Valencia o Galicia? Ése es otro tema.
Miércoles, 20 de junio de 2007
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Autor: Mercedes RUIZ CASAS

Un colegio bilingüe, “por definición”, es aquel en el que se establece un currículo en español y en inglés. “Por definición” de la sociedad global en la que el lenguaje dominante, el L1, la lengua universal es el inglés.
Ahora nos trasladamos a Londres, ciudad cosmopolita, refugio de refugiados y cuna de grandes viajeros, “conservadora” de la cultura propia y de la ajena, donde el Ministerio de Educación nos encomienda a una serie de profesores que impartamos el currículo español en un centro integrado en el mismísimo Portobello Road, donde se instala el mercadillo. Es la primera vez que entramos en contacto con alumnos que son españoles (en algún grado familiar o en simple simpatía hacia lo español), pero que sienten y piensan en inglés (filtrado por el español cuando se te dirigen) y en un contexto británico.
El sistema educativo español está preocupado por la enseñanza de calidad y por los altos niveles (en su doble sentido, escolares y finales de etapas), pero ¿quién mira a los alumnos “diminutos”?

La Infantil

Como el sistema inglés comienza en Reception, con cinco años, pues nosotros igual. Nos saltamos la Educación Infantil y sus dos ciclos y sólo tenemos un curso de Educación Infantil de cinco años.
“Hola, buenos días, me llamo Mercedes y soy una profe que antes estaba en un cole de España”, digo. Al instante, Isabella, típica imagen de alumna british, contesta: “I´m sorry… only speak little spanish”. La miro y le contesto: “I´m sorry I only speak a little english but… if you want… you can teach me english and I am going to teach you spanish”. Inmediatamente, se produce un alivio general en la clase y comienzan todos a compartir sus inquietudes: “yo sé muy poco español, pero mi abuela habla sólo español”; “pues mi madre habla inglés, pero peor que mi padre”, etc. Cuando un individuo es capaz de utilizar dos lenguas, ¿merece el calificativo de bilingüe? En nuestro caso, ¿cuándo podemos hablar de que los alumnos de Educación Infantil están siguiendo una enseñanza bilingüe?

Red Nose Day

En el contexto británico es significativa la celebración del Red Nose Day, así que aprovechamos este día para ponernos manos a la obra. Trabajamos desde lo que debe ser una concepción de enseñanza bilingüe que va más allá de una competencia comunicativa y que está mucho más cercana a una actitud hacia la palabra como fuente de tolerancia, respeto, disfrute, enriquecimiento mutuo, discrepancia, divergencia y encuentro.
Estudiamos personajes de los cuentos. Cada día votamos el personaje que queremos estudiar al día siguiente y traeremos todo lo que tengamos: disfraces, cuentos, DVD, canciones, muñecos…
El primer personaje tratado fue Spiderman. Lo repetiré varias veces a ver quién descubre el truco de lo que pasa en inglés y español: “Spiderman, hombre araña, Spiderman, hombre araña…” Cristina levanta la mano con la cara iluminada: “ya sé, si es español pones araña luego, pero si es inglés pones spider antes…”


Discriminación auditiva

Hoy toca decir palabras que empiecen por “m” (por supuesto, sólo en español):
—Tom: “pues yo me sé una canción que aprendí en Palamós pero se canta en catalá…” “¿La podrías traer mañana escrita y nos la enseñas a todos?”, contesto. Al día siguiente: La lluna, la pruna, vestida de…
—Elena: “¿sabrías poner algo de tu mamá?” “Mi mama es wapa”, responde. Por ser mi primera vez, os podéis imaginar la carcajada cuando vi el escrito. Pero me hizo pensar: ¿cuántos inmigrantes de nuestras aulas no cometen errores al empezar a escribir y transcriben su fonética contextual familiar? Las siguientes, “thapatos” o “escafarra” (para bufanda), sirvieron para una reflexión conjunta de las diferencias y similitudes del lenguaje escrito y oral del español y el inglés.
La discriminación auditiva se ve favorecida cuando reconocemos nuestra limitación hacia palabras de otros idiomas, pero no la “silenciamos” y nos disponemos a aprenderlas.


Instituto Español “Cañada Blanch”
(Londres)
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