Días después de su debut, Robin necesita un repaso
A escasos días de su presentación en sociedad por el ministro de Sanidad, Bernat Soria, el robot Robin ha dejado de funcionar. La explicación de sus creadores (Microsoft y el Ministerio de Sanidad y Consumo) es que la herramienta se está actualizando. “Al no tratarse de inteligencia artificial, Robin no aprende de sus errores. Por este motivo, tras un periodo de prueba, lo estamos mejorando. Sin embargo, estaba previsto que fuese actualizándose”, ha asegurado Microsoft.
Robin comenzó la dura tarea de hablar a los jóvenes sobre el consumo de alcohol y temas de sexualidad el pasado miércoles 9 y el fin de semana debió ser intenso, pues el mismo lunes el robot se había quedado mudo. Días después, comenzó a responder al saludo pero siempre con el mismo mensaje: “Hola, soy Robin, y estoy aquí para responder a tus preguntas sobre salud sexual y alcohol. En este momento estoy actualizándome, vuelve pronto y estaré encantado de resolverte tus dudas. Mientras tanto, puedes mandarme un correo a robin@msc.es”.
Resulta chocante que, a pesar de haber realizado las pruebas pertinentes con voluntarios, no haya pasado ni una semana de su debut y ya necesite “ajustes debido a las consultas que hemos recibido por parte de los jóvenes, lo que requiere actualizar los contenidos y ampliarlos”, comenta el gabinete de prensa del Ministerio.
Un tema lleno de matices
Con el fin de aprovechar uno de los medios más utilizados por los adolescentes para comunicarse, el Ministerio de Sanidad y Microsoft han unido sus fuerzas para crear a Robin, un asistente de Windows Live Messenger que se agrega a la lista de contactos y al que los chavales pueden preguntar sus dudas sobre el consumo de alcohol y los medios para evitar enfermedades de transmisión sexual.
Sin embargo, las dudas de los chicos en temas de sexualidad van más allá de la utilización correcta de los medios para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Se preguntan tantas cosas que parece difícil que una herramienta para Messenger no se bloquee.
Según el ministro Soria, “las respuestas han sido preparadas por un equipo de médicos y psicólogos” y “no tienen nigún carácter moral, sino exclusivamente sanitario”. Sin embargo, el aspecto emocional también queda al margen, sin valorar las muchas inseguridades y dudas que provoca en los jóvenes.
Por este motivo, la polémica ha saltado a la calle. Unos consideran que es una intromisión en el derecho de los padres a educar; otros creen que un robot no es lo más adecuado para enseñar sexualidad a adolescentes, pues el apoyo afectivo es necesario, según los psicólogos. Por su parte, el ministerio de Sanidad y Consumo argumenta que “según los datos que manejamos, la mayoría de los padres manifiesta dificultades a la hora de hablar con sus hijos y lo que pretendemos con esta herramienta es ayudar, dada la realidad”, comentó Bernat Soria el día de la presentación. Mientras tanto, a cierre de esta edición, Robin aún no se pronuncia.
