En clase tenemos nuestras propias normas y páginas amarillas

El proyecto "Tenemos mucho que hablar" de la Escola "Guinardó" ha obtenido un Premio a la Acción Magistral 2007.
Martes, 29 de enero de 2008
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La experiencia parte de la premisa de que la mayoría de conflictos en el aula se deben a: una atmósfera competitiva, una comunicación pobre, la inadecuada expresión de las emociones y la falta de habilidades en resolución de conflictos. Por ello, nos planteamos un cambio estructural en nuestra escuela que habilite a toda la comunidad escolar a resolver los conflictos de manera pacífica y dialogada.

El proyecto persigue que la resolución dialogada de conflictos forme parte de la cultura del centro y cuente con el apoyo de una gran parte de la comunidad escolar. Por ello, el trabajo a realizar con el alumnado vino precedido de una reflexión de los docentes y optamos por someternos a un diagnóstico previo para conocer, entre otros, los conflictos que se planteaban en el centro.

Tras la evaluación inicial, dedicamos el primer año a formar y asesorar a todos los maestros y a recopilar y crear actividades que nos permitieran interiorizar las habilidades para trabajarlas luego con el alumnado. A continuación, iniciamos el año con un libro-guía de recursos con más de 250 actividades, cuya incorporación en el aula nos está permitiendo potenciar las habilidades del alumnado en gestión de conflictos. Además, estamos adaptando la normativa del centro y nuestro sistema de evaluación a la cultura de la paz que promovemos.

Actividades
Nos resulta algo complejo explicar todas las actividades que estamos realizando durante este curso escolar. Sin embargo, hemos optado por explicar una de las actividades del libro y otra acción del proyecto.

Respecto a la primera, hemos elegido la actividad Páginas amarillas de la clase. Se trata de una actividad prevista para alumnos a partir de 8 años y que se puede trabajar en el área de Educación Plástica. Aunque está ubicada en el eje de gestión positiva de las emociones, sirve también para trabajar la creación de grupo. Se trata de hacer pensar a cada alumno en una habilidad o interés que tenga y que pueda ser útil a la clase. Después, deben dibujar la situación y describir con una o dos frases la habilidad, como, por ejemplo: “Puedo ayudar a los otros con las mates”. Otra acción desarrollada al inicio del curso escolar,  fue la elaboración de normas efectivas para establecer un “contrato” con el alumnado.

Los maestros deben pensar las normas que quieran para su clase y escribirlas en un papel. Tras unificar las que respondan al mismo concepto, deben seleccionar las que les parezcan más importantes (no más de 10), escribirlas de manera muy concreta y, si es posible, formularlas en positivo. Acto seguido, se presentan las normas a la clase y se explica la razón de cada norma. El maestro pregunta si tienen alguna objeción o si desean añadir alguna. Los alumnos deciden tres o cuatro consecuencias de romper las normas y, cuando están de acuerdo con el listado de normas y consecuencias, se hace un póster grande y se cuelga.

Evaluación
Las encuestas a maestros y al equipo directivo previas y posteriores a cada curso escolar, las evaluaciones de los cursos de formación y las observaciones directas de la coordinadora externa son algunos de los mecanismos que configuran nuestro sistema de evaluación. Además, durante este curso escolar, estamos evaluando las actividades del libro que hemos creado para ajustar su objetivo de crear una verdadera cultura de paz en el centro y en el alumnado. Pretendemos con ello “forzar” a los maestros a incorporar el trabajo de estas habilidades de forma sistemática. Y al  final la coordinadora realiza el informe.

S. Vilaseca, M. Sayol, D. Vilaseca, C. Soler, S. Fernández y B. Soler
Escola “Guinardó” (Barcelona)
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