Hoy estrenamos nuestra ópera contra el racismo
Autor: Ángel OCAÑA
Mi sensación era que había excesiva desconexión entre las áreas curriculares, lo que se agravaba en Educación Artística, donde las tres disciplinas –Música, Plástica y Dramatización– suelen impartirse por distintos profesores y sin una relación directa entre ellas.
Otras ideas surgidas de esa reflexión fueron el papel del aula de Música dentro de los centros escolares y qué actividad debían llevar a cabo los alumnos. Por un lado, he podido comprobar que, pese a que no todos los alumnos están interesados en los contenidos de lenguaje musical, pocos son los que no se motivan a la hora de actuar, lo que me planteó si debía trabajar a favor de una Educación musical o de una música educativa.
Por otro lado, recapacité sobre cómo trabajaban mis propios alumnos. Mi labor como profesor era semejante a la de un director de orquesta, en la cual todos los músicos debían seguir unas pautas muy determinadas. Esto mermaba mucho la creatividad y la participación de mis alumnos, y no se realizaba la metodología que yo creía practicar.
Crear una ópera
Los alumnos necesitaban recurrir simultáneamente a múltiples conocimientos de las distintas áreas curriculares, especialmente a los de Lengua y Literatura y Educación Artística. Si a ello añadimos que todo el material debía ser realizado por los alumnos, se cumplían los siguientes objetivos:
• Potenciar el desarrollo del currículo desde una perspectiva global e integradora para un aprendizaje más significativo.
• Desarrollar capacidades creativas y expresivas en los alumnos con lenguajes tan diversos.
• Fomentar el gusto por las manifestaciones artísticas o culturales de nuestro entorno.
• Realizar producciones artísticas de forma cooperativa, fortaleciendo los sentimientos de autoconfianza y de grupo.
La clase ha trabajado en grupos pequeños, aulas separadas y con una puesta en común en la que todos opinábamos para solucionar problemas y ver nexos entre los grupos. Los pasos en la creación y puesta en escena de la ópera fueron:
• Elección de un tema. Había que pensar en un problema diario para debatirlo y solucionarlo. El más recurrente fue el racismo en las aulas.
• Elaborar un argumento sobre el tema con introducción, nudo y desenlace.
• El libreto. Cada grupo desarrolló sus diálogos.
• Letras y música. Con los instrumentos que eligieron y las pautas del profesor compusieron los números musicales.
• Recitativos. Con la ayuda de un carrillón y el sistema pentatónico, se puso música también a los diálogos.
• Decorados. Con los bocetos de los alumnos sobre sus personajes y el decorado, se diseñó una escenografía con los medios disponibles.
• Ensayos.
• Representación.
• Reflexión para que los alumnos valorasen el significado de esta experiencia y su propio aprendizaje.
El fruto de todo este trabajo es Chiming, ópera escolar en cuatro actos, que se estrena hoy a las 12’00 horas en el Auditorio de San Martín de la Vega (Madrid).
