Investigación y juegos al servicio del que lo necesita
Autor: Antonio CALA y Alfredo MARTÍNEZ
En ella desarrollamos unos robots que podríamos llamar “sistemas de suplencia” para personas que presentan cualquier tipo de discapacidad o dificultad funcional.
Los niños más afectados por alguna patología que haya deteriorado su capacidad de manipulación, movimiento o desplazamiento se ven privados de las posibilidades de desarrollo que reporta el intercambio y la manipulación de objetos y, sobre todo, jugar con ellos. Sin embargo, esta limitación de sus posibilidades de desarrollo no tendría por qué suceder si se creara un sistema de suplencia o complementario específico para solventar sus necesidades.
Por ello, Risoluta ha invertido sus esfuerzos en crearlos, de manera que interactúen de forma variada con los niños y el entorno y sean fácilmente accesibles a través de dispositivos adaptados a sus posibilidades motrices.
Además, algo muy importante es que estos robots pueden ser configurados por los propios especialistas en función de la aplicación que se le quiera dar en el caso de cada niño y de sus necesidades.
Rentabilidad solidaria
Demostrar que los juguetes pueden tener beneficios para la salud y que la investigación puede ser rentable son nuestros dos objetivos fundamentales de los responsables de la empresa Risoluta (Antonio Cala y Alfredo Benítez). Somos conscientes de que nos hemos convertido en pioneros en el uso de las Nuevas Tecnologías y la robótica aplicadas al ámbito clínico –una actividad que sólo se desarrolla en algunas universidades europeas, debido a su complejidad y a la implicación de muchas disciplinas–.
En la actualidad, se está ultimando un prototipo de robot orientado al tratamiento de patologías como la parálisis cerebral o el autismo a través del juego y con un funcionamiento configurado por el propio especialista. Sin embargo, hay que señalar que, aunque el primer fin será clínico, la intención es ampliar los sistemas de robots al ámbito juguetero y educativo.
Risoluta trabaja en colaboración con la Unión de Parálisis Cerebral de Cádiz, para llevar estos artefactos al campo de la experimentación. Los propios especialistas consultados han sido los primeros en animarnos a que continuemos desarrollando una labor que hemos visto recompensada al concedernos la participación hasta 2009 en el proyecto europeo Iromec (Interactive Robotic Social Mediators as Companions). Se trata de una investigación que señala la importancia del juego en el desarrollo del niño como medio de aprendizaje del entorno social y físico. El proyecto se dirige a niños impedidos para jugar, lo que se traduce en una limitación en su potencial de aprendizaje y un aislamiento de su entorno social. Por ello, Iromec pretende ayudar a los niños con discapacidad para que sean autónomos, prevenir su aislamiento, desarrollar su potencial, adquirir nuevas habilidades y dar respuesta a los tres aspectos principales del juego: mejora de la calidad de vida, integración social, aprendizaje y terapia a través de robots como mediadores en el juego.
El papel de Risoluta dentro de la investigación es analizar el potencial de explotación de los resultados, así como las posibilidades de comercialización.
| La experiencia |
| •• Antonio Cala, uno de los responsables de la empresa Risoluta, hace hincapié en que se trata de utilizar el robot como forma de “interacción social”, es decir, se busca que el niño no juegue solo sino que “lo utilice en compañía de adultos”. Los robots “interactúan con el entorno físicamente y mediante aplicaciones software de forma variada, en escenarios dinámicos con dispositivos como luces, sonidos o sensores diversos, y en entornos como ciudades, parques…”
•• Su compañero Alfredo Benítez destaca “el incipiente comienzo de este campo de investigación y los potenciales beneficios”. La intención “no es sólo crear juguetes educativos que sirvan para tratamientos clínicos, sino demostrar también que la investigación y el desarrollo pueden ser rentables”. |
