Acabamos con la contaminación acústica en nuestro colegio

El CEIP "García Morente" trabaja con sus alumnos un ambiente sin ruido en su proyecto Mi colegio suena a paz
Martes, 25 de noviembre de 2008
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Autor: magisnet.com

El CEIP “García Morente” de Madrid tiene tres unidades de Educación Infantil y seis de Educación Primaria. Es un centro caracterizado por un alumnado en su mayoría de etnia gitana y que últimamente está recibiendo a niños de familias inmigrantes de Marruecos y Sudamérica.

Además, el 100% del alumnado tiene Necesidades de Educación Compensatoria –y de ellos, un 11% requiere Educación Especial– y todos sufren la alta movilidad del profesorado, que supera el 60% cada año.

Todo ello implica: situaciones sociofamiliares desestructuradas, desfases curriculares superiores a dos años, dificultades de adaptación que afectan a la conducta, y absentismo y retraso en el inicio de la escolarización. Todas estas características que hacen del colegio un lugar ruidoso, que necesitaba un cambio. Y así nació el proyecto Mi colegio suena a paz.

Un cambio importante
Era fundamental concienciar a nuestros alumnos del nivel de ruido en determinados espacios y momentos del día en la escuela, pues ellos tenían una percepción diferente. Para ello, lo primero que hicimos fue investigar el número de decibelios permitido por la Organización Mundial de la Salud para compararlo con el jaleo provocado por los niños en nuestro colegio.

De esta manera, descubrimos cuáles eran los momentos y los lugares con más estruendo y en los que era necesaria una intervención a fondo: los pasillos durante los intercambios y el comedor.

La Patrulla Silencio, formada por algunos alumnos del centro, fue la encargada de controlar a sus compañeros en esos ratos y la agencia de publicidad SDN (Silent Day&Night) colaboró con nosotros dándonos ideas para las actividades a realizar en el proyecto. Algunas de estas tareas fueron las siguientes:

• Estudio del sistema auditivo y los efectos del ruido en él.
• Ideas para bajar el nivel de decibelios.
• Excursiones a lugares donde pudimos disfrutar del silencio.
• Talleres de relajación.
• Construcción de instrumentos con materiales para reciclar.
• Audiciones de cuentos, poesías y música durante la comida.
• Montajes audiovisuales.
• Actividades de arteterapia y musicoterapia.

El resultado pudo verse en la exposición llevada a cabo en el centro durante el pasado mes de julio, que realizaba un recorrido por las zonas comunes del colegio para ver el proceso de trabajo y los logros conseguidos con las actividades.

A través de murales, fotografías, gráficos, proyecciones de montajes audiovisuales y visitas a los talleres de musicoterapia y arteterapia, se podía comprobar la evolución de todo el proyecto, que a pesar de que fue un trabajo duro, mereció la pena.

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