Usamos el agua para estrechar lazos
Autor: Isidoro Martínez y equipo educativo
Este curso, en la piscina del Colegio “Ramón y Cajal” de Madrid, estamos llevando a cabo un innovador programa con niños de 0 a 2 años y sus padres. Se trata de un taller de Estimulación temprana en el agua que se imparte los viernes a las 15’30 horas y está a cargo de Teresa Nadal, profesora de Psicomotricidad y Natación del colegio, con el apoyo de la directora del Centro Infantil I, Victoria Hernández.
El objetivo de la estimulación temprana es desarrollar las habilidades del niño en los tres primeros años de vida, momento en el que su potencial es más fuerte debido a que el cerebro crece a una velocidad increíblemente rápida en este tiempo. Para lograrlo, es importante considerar que el cerebro humano, encargado de coordinar el movimiento, percibir sensaciones y controlar el equilibrio hormonal, las emociones, el sueño y la vigilia, también es el soporte de la inteligencia y la voluntad.
El agua es un medio ideal para estimularlo de manera natural, repetitiva, organizada y sistemática,ya que proporciona una amplia gama de oportunidades para que el niño ejercite sus capacidades innatas, evitando siempre situaciones de estrés gracias al apoyo emocional de sus padres.
Las clases no se limitan a enseñar a nadar, sino que tratan de lograr un desarrollo integral del alumno mientras los padres, que son sus primeros maestros, también ven reforzado el vínculo con sus hijos de la siguente manera:
• Crece su confianza en las capacidades de los pequeños a medida que les ven desenvolverse y les dan mayor margen de libertad.
• Aumenta, por tanto, la autonomía de los críos.
• Los padres también adquieren mayor seguridad al manejar y sostener al niño dentro y fuera del agua, lo que les permite situaciones más relajadas y divertidas con ellos.
• Se enriquece el autoconocimiento del adulto sobre sus emociones, sentimientos y miedos, así como sobre la personalidad del pequeño.
• Los padres viven más de cerca la adquisición de nuevas habilidades por parte del niño.
• Al ser capaz de percibir las emociones de sus padres, el bebé abre nuevos canales de comunicación con sus progenitores.
• Los padres aportan la seguridad y el apoyo que todo niño requiere para que su desarrollo psicomotriz vaya acompañado del de su autoestima.
