Las editoriales exigen la descentralización de las TIC

Lola García-AjofrínMartes, 10 de febrero de 2009
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Como si se tratase de compañeros de la misma empresa, Juan Manuel Núñez Colás, director de TIC Corporativo de SM, Carlos San José, director del Departamento de Contenidos y Servicios en Red del Grupo Anaya y Manuela Lara Lara, directora de Marketing de Santillana en Red, participaron amistosamente en uno de los Debates de MAGISTERIO en torno a la Educación en la Era Digital. Los responsables de las TIC de las tres editoriales reconocieron que la plataforma Agrega –creada por el Ministerio dentro del programa Internet en el aula–, que permite el libre acceso de los profesores a los contenidos digitales perjudicará a sus empresas. Y reclaman un modelo más descentralizado como el que opera en Reino Unido.

Las TIC han llegado para quedarse, ¿cómo se están adaptando las editoriales a ese nuevo cambio?
Carlos San José. Nosotros no sólo editamos libros de texto, sino que nuestra tarea es crear el contenido curricular que llega al profesor. Ahora hacemos esto pero con las herramientas que nos demandan. Las nuevas tecnologías, como decías, han llegado y tenemos la misión por un lado de atender a las necesidad del entorno educativo, pero por otro, la de empujarlo un poco. No podemos esperar a que haya demanda, tenemos que ir un poco por delante.

¿Las editoriales se plantean en algún momento la desaparición del libro de texto en papel como lo conocemos?
Juan Manuel Núñez. Creo que evolucionará, pero no que vaya a desaparecer. Ya no se trata de una cuestión empresarial, sino de lógica. Me acuerdo cuando daba clase que había gente que decía que al libro de texto le quedaban cinco años y de esto ya han pasado 20.
Manuela Lara Lara. Yo también pienso que el libro de texto sigue siendo el eje central de la clase, porque al final lo que hace el profesor es seguir prácticamente el planteamiento del libro, que hace una interpretación que él no sabe o que no tiene tiempo.

¿Cuáles diríais que son las dificultades que se encuentran en torno al uso de las TIC en el aula?
C.S.J. Sobre todo la falta de formación. Los no nativos digitales hemos tenido que aprender desde fuera, y entre ellos encontramos a personas con más facilidades, con más interés y a otros con un sentimiento de tecnofobia. El problema no es la dotación, sino la adaptación del profesorado y que esos contenidos resuelvan problemas.
M.L.L. También existe la falta de una hoja de ruta del profesorado. El Ministerio de Educación no ha marcado hacia donde quiere llegar y el docente no tiene ni la formación, ni los contenidos ni sabe a donde tiene que ir. Sólo sabe que sus alumnos han nacido en un mundo digital pero no cómo tiene que incorporarlos.
J.M.N. Además, la cuestión no debe limitarse a reflexionar sobre cómo vamos a incorporar la tecnología al aula, sino que es un tema más profundo que pasa por cómo vamos a cambiar la forma de enseñar o cómo están cambiando sus alumnos la forma de aprender.

¿Cómo valoráis el tema del intrusismo educativo?
J.M.N. Espacio hay para todos, pero creo que hay que redimensionar las cosas en su justa medida. Cuando vas al médico tú no exiges al doctor que sea el que ha construido el láser, sino que lo ha fabricado un señor que sabe de láser y él lo que hace es operar. Pues aquí ocurre lo mismo, el profesor para lo que ha estudiado es para dar clase y yo les diría que por favor tuvieran cuidado con el aporte pedagógico y no sólo con el contenido multimedia. De todas formas creo que podemos convivir.
C.S.J. La Administración querría basar la entrada de contenidos multimedia en la producción del profesorado mediante estímulos vía concursos y eso es un error. El profesor dentro de su aula es el rey y es el que sabe lo que tiene que hacer. Si hace una pieza rudimentaria y le funciona es fantástico, pero si eso se quisiera generalizar es cuando aparecen los problemas.

¿Todos esos programas libres que hay por ahí dirías que pecan más de mala pedagogía o de tecnología?
J.M.N. Yo diría que pedagógicamente pueden ser muy buenos, tecnológicamente alguno no está mal, pero están orientados a la necesidad particular de ese profesor en su contexto y con su forma de entender la Educación. Pero crear un material para un gran número de profesores y tener la certeza de que eso sirve para todos, a día de hoy ese conocimiento sólo lo tenemos nosotros.

En este negocio hay mucha inversión y muchos sueldos, ¿está claro el retorno de todo esto?
M.L.L. No, la verdad es que no está claro.
C.S.J. La respuesta es no. Las empresas son negocios y buscan sostenibilidad y, si es posible, óptima. Y de momento no hay compradores o muy pocos. El esquema que antes había alrededor del libro de texto es un interrogante global y local. Se confunde el contenido con el continente. El libro pesa, sin embargo, los bytes van de un lado para otro y se pueden copiar sin pérdida de calidad. Y la gente piensa que está pagando por el soporte y que por lo tanto por lo digital no tiene que pagar, cuando en realidad está pagando por un contenido. Aquí entran las políticas de cada país, que son muy distintas. Si una Administración cree que para abaratar costes pone una plataforma y ya está, eso es una gran equivocación.

¿Esto es porque quieren hacerlo ellos?
J.M.N. O eso, o dirigirlo mucho.
M.L.L. Exactamente lo que quiere la Administración es crear una gran plataforma que sea conectable y utilizable con otros repositorios europeos. En realidad se trata de una federación de repositorios, en el que cada Comunidad Autónoma tenga el suyo específico. Esa línea va completada con una formación al profesorado, de creación de materiales formativos para aprender a usar las tecnologías, pero de una manera totalmente centralizada. En ese sentido las empresas buscan proveedores de software y no especialistas en pedagogía que puedan incorporar la interpretación de un contenido.

¿Los proveedores de software provienen del mundo de la tecnología?
C.S.J. Claro, digamos que la Administración está poniendo el énfasis más en la parte tecnológica. Y a su vez, asumiendo ellos las decisiones educativas y pedagógicas de los contenidos.
J.M.N. Es un tema de propiedad intelectual y de las licencias que se están contratando. Los primeros pasos que se dieron desde la Administración fueron positivos, pero ahora esa forma de trabajo va en contra de la industria del contenido educativo en vez de favorecerla, porque a las editoriales se nos pide que hagamos una serie de contenidos bajo unas licencias y luego los dejamos allí de uso libre para que cualquier persona pueda utilizarlo.

Decían que las políticas en los países son muy distintas.
J.M.N. Sí, todos sabemos que existen otros modelos. En la cabeza tengo el modelo de Reino Unido, con una envidiable industria del software educativo, promovida igualmente por dinero del gobierno, pero que en vez de usarlo él mismo, como encargado del software y gestor en todos los aspectos, ha permitido que se produzca un libre mercado. Y eso crea una competencia que eleva la calidad. Aquí, al ser un mercado centralizado lo que hacemos es cumplir con lo que se nos pide, pero no ir más allá.
M.L.L.Y no sólo eso, el de Reino Unido no es un modelo interesante sólo porque haya generado una industria, sino que ha conseguido que el docente incorpore realmente la tecnología en el aula y que además, se le vaya a evaluar para comprobar esos resultados.ç

Hablaban también de propiedad intelectual.
J.M.N. Sí, ese es otro tema, como decía. En España y creo que en todo el mundo latino, hay esa especie de concepción de que internet es gratis. En el Reino Unido les parece ilógico que un profesor, que se dedica a enseñar, pueda pensar que puede comprar uno y copiar otros 56. Eso son pérdidas de puestos de trabajo que al final también nos afectan. Pero para cambiar el modelo de negocio y de financiación habría que cambiar un poco la cultura tanto del profesorado como de la sociedad en general sobre la piratería. Y al final hemos convertido la tecnología en algo que le damos gratis al profesor y no es gratis para nosotros. No hay una percepción de valor.

¿Y el repositorio ya está en marcha?
M.L.L. Claro, el repositorio es parte del plan Avanza y ya está en marcha. Se está implantando en las Comunidades Autónomas con la idea de que en junio salga. Se están cargando ya los contenidos a ese repositorio y ahora ya incluso están incorporando las mejora con nuevas funcionalidades. Red.es controla todo el desarrollo, pero luego cada Comunidad Autónoma decide cómo y cuándo quiere ponerlo en marcha.

¿Y qué os ha explicado la Administación?
M.L.L.C.S.J. Esto es una realidad, lo que hay que hacer es adaptarse, las editoriales vamos a tener una caída del beneficio de facturación obvia y eso es así y tenemos que adaptar nuestros procesos internos, por una lado, y nuestra estrategia de venta por otro, para que podamos seguir siendo viables, ya no digo rentables.
M.L.L. ¿No ves lo bien que nos llevamos? (risas). Como ya no existe competencia alguna entre las editoriales, parecemos compañeros de la misma empresa y todo.
J.M.N. Nos hemos convertido en los apóstoles de la tecnología.

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