Aulas hospitalarias: más que aprender

La tarea educativa de las aulas hospitalarias va más allá de la enseñanza de las Matemáticas o la Lengua. Es un espacio de convivencia entre niños, padres, profesores y médicos en el que todos aprenden de todos.
Adrián ArcosMartes, 14 de abril de 2009
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Hay un aula en el que la tarea educativa va más allá de la simple instrucción. En la que se conjugan la enseñanza de las áreas fundamentales con el aprendizaje mutuo. En la que la flexibilidad, que ahora muchos piden para algunas etapas educativas, aquí se convierte en el mejor modelo. Se trata de las aulas hospitalarias, aquéllas que se ubican dentro de los hospitales y que están dirigidas a los niños que se encuentran allí ingresados. Unos lugares en los que la relación entre niños, padres, profesores y médicos alcanza su máxima unión.

Un buen ejemplo de cómo funcionan las aulas hospitalarias lo encontramos en el Colegio “Hospital del Niño Jesús”, en Madrid. Es el colegio público que atiende a mayor cantidad de niños enfermos, no sólo de Madrid, sino de todas partes de España. Es, de hecho, un hospital de referencia a nivel estatal, con 1.300 alumnos cada año, y abarca desde Educación Infantil hasta Bachillerato. A través de un convenio entre las consejerías de Educación y Sanidad, la coordinación entre médicos y profesores y el trabajo en equipo que desempeñan ambos colectivos es ejemplar. “Es un trabajo multidisciplinar, aunque conociendo las competencias de cada uno y con un respeto máximo”, asegura Charo del Rey, directora del colegio.

Educación “especializada”
Cada sala de hospitalización cuenta con un aula, y la estructuración se realiza en base al criterio médico. De esta forma, los niños que asisten al aula son de distintas edades, aunque todos comparten el mismo espacio. Según Charo del Rey, “aquí la Educación especializada se hace realidad cada día, y cada niño consigue trabajar en esta clase como si estuviera en su centro de referencia”. De hecho, es el centro al que pertenece el alumno el que envía por fax o por correo electrónico al hospital todas las actividades que los niños tienen que realizar, además de los exámenes. Los profesores del hospital, a la vez, devuelven a los centros todos los ejercicios ya terminados. “Nuestra relación con los centros es muy fluida”, comenta Charo del Rey, “y desde allí nos informan de los contenidos y los objetivos que deben alcanzar los niños”.

La directora del “Hospital del Niño Jesús” nos cuenta cómo suele transcurrir un día cualquiera en el colegio. “Por la mañana bajamos a la sala de control de la enfermería y allí nos informan de los niños que están en condiciones para venir a clase y de los que tienen que quedarse en su habitación”, explica Charo del Rey. En el caso de que el niño no pueda salir, son los propios profesores quienes se preparan para poder entrar en las habitaciones, muchas veces con mascarillas por el débil estado inmunológico de algunos niños.

A la unión entre médicos y educadores hay que sumar también la estrecha relación con los padres. “No sólo ingresa el niño, sino también la familia”, señala Charo del Rey. Ella y su equipo intentan crear un clima de tranquilidad en torno a los familiares, escuchando sus preocupaciones y dándoles todo su apoyo psicológico. Según Luz Mª Ariza, directora del aula hospitalaria del Hospital Clínico San Carlos, también en Madrid, “intentamos que los padres estén tranquilos, ya que así el niño también estará mejor. Rápidamente convertimos a los padres en profesores y colaboran con nosotros”.

Para Charo del Rey es muy importante que “aquí no solo se refuerza lo pedagógico, sino que la convivencia es muy positiva y aprenden mucho entre ellos, ya que son niños que comparten y viven las mismas experiencias”. Según Luz Mª Ariza “se ayudan mucho porque les hacemos partícipes, de forma que puedan ayudarse los unos a los otros”. Ariza describe hasta qué punto pueden ayudarse las niñas con trastornos de alimentación y los niños oncológicos. “Las niñas anoréxicas son muy ordenadas, inteligentes y perfeccionistas, y ellas enseñan a los niños Matemáticas, Lenguaje y les dan clase; mientras que los niños oncológicos les enseñan a ellas las ganas de vivir y por qué merece la pena”.

El psicoballet de Maite León, mucho más que una actividad lúdica

  • El pasado 23 de marzo, el Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, recibía una visita muy especial. Como cada año, un grupo de representantes de la Unión Europea vienen a nuestro país para conocer cómo se desarrolla la atención educativa al niño enfermo. Estuvieron acompañados de Carmen Castilla, asesora técnica de Infantil de la Consejería madrileña.
  • Siempre comienzan su visita por el Hospital Clínico San Carlos, precisamente porque cuenta con el aula hospitalaria más antigua de España. Cada año se realiza en el hospital una actividad para recibirles. En esta ocasión, el psicoballet de Maite León, además de darles la bienvenida, les mostró que bailar no es sólo una actividad lúdica, sino también de enseñanza y aprendizaje.
  • La idea se le ocurrió a Mª Teresa Martín Acero, coordinadora de gestión de programas de la dirección de enfermería del Hospital Clínico y profesora asociada de la Universidad Complutense. Ella tiene una hija de 8 años con Síndrome de Down que desde hace un año baila en esta compañía de danza. Mª Teresa se ha dado cuenta de la gran evolución de su hija y de sus compañeros desde que participan en el psicoballet, ya que “no es una simple academia de baile, sino que la niña aprende, se motiva, aumenta su capacidad de observación, de disciplina, de trabajo en grupo y eso revierte a nivel familiar”.
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