Excesiva ira sindical por causas poco claras

José Mª de MoyaMartes, 5 de mayo de 2009
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Con el durísimo calendario de movilizaciones y protestas de los últimos meses los sindicatos de enseñanza corren el riesgo de pasarse de frenada y eso es malo. Corren el riesgo de tensar tanto la cuerda que al final se rompa y desconecten de la realidad social. Por ejemplo, me llamaron la atención los comentarios que colgaban –aún se pueden leer– de las informaciones sobre la huelga del profesorado en Asturias. ¿Recuerdan? Los sindicatos se echaron a la calle porque no quieren que se evalúe al profesorado. Pues bien, la mayor parte de los comentarios vertidos son muy críticos –a menudo, injustos– con esa actitud de los sindicatos…

Con la que está cayendo hay que tener mucho cuidado porque es fácil que la gente perciba como insolidaria la querencia fácil a protestar por causas poco claras. La gente sabe que los funcionarios han sido de los pocos afortunados del país que ha visto incrementarse sus salarios por encima del IPC. La gente sabe que los problemas de nuestra Educación son otros. En las manifestaciones, la gente no lee pancartas contra el fracaso escolar, contra el abandono temprano, contra los malos resultados en PISA, contra la falta de disciplina en los centros (con la honrosa excepción de los de ANPE, CSIF y USO), contra la escasez de ordenadores en los centros, etc.

Frente a esto, ¿por qué protestan los sindicatos? En Asturias no quieren que se evalúe al profesorado. En Cataluña no quieren ni que se le evalúe ni que se le toque el estatus. En la Comunidad Valenciana se trata de una burda campaña de acoso y derribo contra la persona del consejero con el pretexto de la Educación para la Ciudadanía en inglés. Válgame Dios. ¿Alguien se cree que al profesorado real le importa un pimiento la dichosa asignatura? ¿Alguien se cree que la aburridísima EpC se encuentra entre las preocupaciones del docente de a pié cuando entra en su aula?
Hasta cierto punto es legítimo que se desentiendan de los problemas reales de la Educación con mayúsculas, de las preocupaciones de las familias y de la sociedad real. No es su guerra. Pero, cuidado, porque los sindicatos corren el riesgo de desconectar de las preocupaciones reales de sus representados que van más allá del sueldo y del estatus. Por favor, no subestimen al maestro.

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