“Los países que han hecho experimentos en el campo de la Educación están en situación de quiebra y de emergencia”

El máximo responsable del CEU reflexiona en esta entrevista acerca de la Educación actual, el modelo de Estado, las libertades educativas y políticas. Y apela a un cambio de planteamiento.
José Mª de MoyaMartes, 5 de mayo de 2009
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(Foto: Jorge Zorrilla)

Alfredo Dagnino es presidente ejecutivo de la Fundación CEU-San Pablo, una institución de la Asociación Católica de Propagandistas, que tiene como misión formar personas con vocación de servicio al bien común. En sus centros de enseñanza procuran la formación humana y cristiana conforme a la doctrina de la Iglesia Católica para que los alumnos puedan afrontar, debidamente preparados, la realidad social que les toca vivir.

En el CEU enseñar es “más que un oficio; es una vocación. Y como toda nuestra comunidad educativa está guiada por el fin último de la búsqueda de la verdad, pretendemos ser fieles cooperadores de la verdad del hombre y de su dignidad”.

La Comunidad de Madrid ha concedido la medalla de oro a la Fundación San Pablo CEU por la calidad educativa. ¿Qué supone esto para vosotros?
Para nosotros supone un gran orgullo y es motivo de estímulo para los retos y desafíos de este momento. Queremos ir hacia una nueva Educación y volver a ciertos dogmas y a ciertos viejos valores fundamentales que son los que le han dado la calidad y el prestigio que tiene.

¿Se puede decir que , igual que el Barça, el CEU es más que un club?
Exactamente.

¿Hasta dónde quiere llegar? Se le ve comprometido contra el terrorismo, contra la Educación para la Ciudadanía… En posiciones, digámoslo así, políticas. ¿Cuál es el límite? ¿Hasta dónde queréis llegar?
La pregunta es muy interesante porque esto no se conoce bien. En estos momentos hay una singularidad en el CEU y es que es un grupo de universidades, de colegios, de institutos universitarios, de centros de posgrado, de escuelas de negocios… Ahora añadimos el proyecto de medios de comunicación y del mundo editorial. Todo ello forma un grupo sostenido por la Asociación Católica de Propagandistas.

Un proyecto que tiene trascendencia política en el sentido clásico de lo político…
Yo no tengo conocimiento de que el CEU tenga posicionamientos partidistas y ni siquiera ideológicos porque lo nuestro trasciende la ideología. Es una cuestión distinta: la fe cristiana se hace cultura, se hace presente en la vida política, en la comunicación… Y eso no es ideología sino las implicaciones sociales y políticas de la fe cristiana.

De todas formas, ¿es consciente de que se percibe el CEU como el impulsor de una corriente crítica dura contra el Gobierno?
Yo no tengo esa percepción o, por lo menos, a mí no se me ha transmitido así explícitamente. Otra cosa es que puede haber ciertas cosas que puedan no gustar, pero yo también le puedo decir que hay muchas personas con las que hablo, que incluso militan en el PSOE, y que en privado nos felicitan. Pero no sólo nos felicitan sino que mandan a sus hijos a nuestras universidades y a nuestros colegios. Esta es la mayor prueba de fidelidad y de solvencia.

¿Qué opinión tiene del actual modelo educativo derivado de la Logse? ¿Qué rectificaría?
La Educación no es una cuestión ideológica ni de partido sino de Estado, y no podemos seguir aceptando que cada gobierno destruya la organización anterior. Así no se pueden sembrar los cimientos de la Educación de la sociedad porque ahí se nos van dos, tres o cuatro generaciones. En segundo lugar, creo que hay que plantear esos dogmas a los que antes hacía alusión, que son los que inspiran las políticas públicas, por ejemplo: volver a la formación en el rigor, en la exigencia, en el civismo, en la urbanidad… Replantear la democracia de los centros educativos. Un centro no puede ser democrático. Para que el centro funcione y la Educación sea de calidad tiene que haber disciplina en las aulas, se tiene que respetar la autoridad del profesor y se tiene que exigir. No se puede pasar de curso si se suspende.

Hace poco se publicaba un estudio de La Caixa sobre Educación en Europa y la conclusión que yo saqué es que los países que han hecho experimentos en el campo de la Educación están en situación de quiebra y de emergencia. Cuando de verdad se ha mantenido la esencia en la tradición educativa –que se compadece con las innovaciones, con la modernidad y con la Educación universalizada– entonces esos países han mantenido los estándares de calidad y exigencia de rigor razonablemente aceptables.

El nuevo ministro ha plateado un pacto, lo cual es muy loable, pero luego eso se enfrenta con la ideologización de la Educación.
Un pacto entre las formaciones políticas podría ser un pacto de Estado. Yo comprendo que esto es muy manido porque ya todo el mundo habla de ello y muchas veces al usar las expresiones se devalúan. Creo que el pacto no es un fin en sí mismo. El problema es que hace falta mucho coraje para afrontarlo sin condicionamientos políticos e ideológicos. Porque es verdad que las ideas no pueden disociarse de la gestión pública, pero, ¿el Estado puede tener una concepción moral del hombre? ¿Imponerla a la sociedad? Yo creo que eso es lo que no puede hacer, y eso es lo que está haciendo.

¿Comparte la idea de la Educación como servicio público?
En el sentido jurídico-administrativo, no comparto la Educación como servicio público. Ya hay foros, en los que participamos, donde se pretende que se cambie la LOE y, en vez de ser un servicio público, sea un servicio de interés general, que son los parámetros y conceptos de la Unión Europea. Un servicio de interés general parte de la premisa de que una actividad no está reservada al poder público. Eso sí, para prestarlo, hay limitaciones y condicionamientos razonables. Pero un servicio público es distinto: parte de la premisa de que una actividad está reservada y es monopolio del Estado y se puede prestar por la iniciativa social o bajo la iniciativa privada bajo un título legitimador, como una concesión administrativa.

En Cataluña se está preparando una Ley de Educación que quiere aglutinar dentro del servicio público a la Pública y la Concertada, con medidas liberalizadoras en los centros públicos e intervencionistas en los centros concertados. ¿Cómo lo valora?
Yo lo valoro muy negativamente. Esa dualidad que no sólo se da en Cataluña sino también en otros lugares, pero particularmente allí, pues crea un microcosmos que va hacia el monopolio de la Educación. E incluso yo creo que la concepción del concierto se puede equiparar jurídicamente al régimen o al estatuto de un centro público, lo que me parece gravemente erróneo.

¿Fue decepcionante la sentencia de Ciudadanía?
Relativamente. Primero porque esa sentencia incorpora unos votos particulares que no son nada decepcionantes y que están muy bien razonados. Hace unos días una sentencia de un juzgado del contencioso-administrativo de Zaragoza editó dos sentencias acudiendo al derecho de objeción de conciencia de acuerdo con uno de esos votos particulares. Lo que pasa es que quizás ahora se hacen lecturas e interpretaciones políticas, lo que puede inducir a error.

¿Cuál es su posición respecto a la Educación diferenciada?
Mi posición es clara: respeto a la libertad de enseñanza. Una institución que no es estatal, de naturaleza social, y que al amparo del derecho fundamental a la libertad de enseñanza pretende organizar su propuesta educativa con respeto a los principios constitucionales de manera diferenciada, no puede por menos que merecer el respeto del Estado. Y yo creo que privar a un centro del concierto por este motivo, no es constitucional.

Algunos tenemos la idea de que la Educación está secuestrada por una serie de agentes educativos…
Completamente de acuerdo. Hay que abrir puertas a la sociedad civil.

Las frases

Humanismo
“En estos momentos la formación humanística es vital, se ha puesto el acento en los últimos años en las habilidades profesionales, en la capacidad instrumental…”.

Modelo de Estado
“Creo que es muy importante que España asuma un modelo de descentralización territorial, pero con ciertos límites. Hay que sesgar el autogobierno y fortalecer el Estado porque eso es bueno para el bien común”.

Concertada
“El concierto implica que la iniciativa privada pueda participar del ejercicio de un servicio público, y eso no significa que su organización deba equipararse a la de un centro público”.

Objeción de conciencia
“El Constitucional ha dicho que se puede ejercer la objeción sin regulación legal específica. Es legítimo su ejercicio y es viable jurídicamente”.

Sentencia de Ciudadanía
“Lo importante de la sentencia del Tribunal Supremo no es tanto que reconozca o no la libertad de conciencia, sino que de una manera clara y meridiana dice hasta dónde puede llegar el Estado en el campo de la Educación”.

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