“La mera presencia de ordenadores no aumenta la calidad educativa”

Programas de dotación masiva de tecnología deben ir acompañados, según este experto, de procesos de formación, de cambio de metodología y de actividades encaminadas a que los ordenadores no sean un elemento de distracción.

Diego FranceschMartes, 2 de marzo de 2010
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Manuel Area es catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, donde imparte Tecnología Educativa. Además dirige el grupo de investigación denominado Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías de esta Universidad. También es presidente de la Red Universitaria de Tecnología Educativa que aglutina a investigadores y docentes españoles y latinoamericanos de este campo.

¿Qué opina de la política de varias administraciones de difundir de forma masiva ordenadores o miniordenadores entre los alumnos? Me parece que es una medida necesaria e imprescindible para la modernización de los sistemas escolares. En otros países anglosajones como EEUU, Gran Bretaña o Australia, ya llevan tiempo con políticas similares. Asimismo en el ámbito iberoamericano, Portugal a través del Proyecto Magalhaes, o Uruguay a través del Plan Ceibal, también están entregando un miniordenador por estudiante. Por ello creo que este tipo de políticas de dotación masiva de mucha tecnología a los colegios es una condición necesaria para adaptar la escuela a la sociedad del siglo XXI. Pero a su vez, este tipo de políticas tienen que ir acompañadas de planes de formación de profesorado, de creación y difusión de materiales digitales, y de apoyo institucional a proyectos educativos innovadores.

¿Qué le parece el proyecto Escuela 2.0 del Ministerio?
Es un proyecto interesante, aunque, hasta la fecha se ha planteado más como una medida de reactivación económica (compra y distribución de mucha tecnología) y poco se conoce de sus planteamientos pedagógicos, que supuestamente están implícitos en él. Supongo que habrá que darle tiempo al tiempo y esperar que este proyecto se desarrolle e implemente. De todas formas, el proyecto Escuela 2.0 me parece muy oportuno y necesario. Espero que en los próximos meses la dotación de la tecnología vaya acompañada con otras medidas más pedagógicas como la formación y apoyo al profesorado, la potenciación del intercambio de materiales didácticos digitales, del impulso de experiencias metodológicas innovadoras, etc.

¿Los ordenadores han modificado la forma de enseñar? ¿Son una ayuda o una distracción?
La tecnología digital está en todas partes de nuestra sociedad. Está en el ocio, en la cultura, en la industria, en la administración. Por ello, también debiera entrar en las aulas.

¿Qué se aprende con ella?
Todo dependerá de la metodología y del tipo de actividades que plantee el profesor a sus estudiantes. Pero es indudable que la presencia de mucha tecnología en las clases provocará cambios organizativos, cambios en los materiales, y cambios en las tareas y actividades que tengan que realizar los alumnos.

Unos dicen que convierten su aula en una biblioteca, otros dejan que los alumnos chateen… pero da la impresión de que pocos saben darles a los ordenadores un uso específicamente pedagógico.
Lo importante es tener en mente un modelo educativo del qué y cómo debemos enseñar. Sin un modelo global de enseñanza el docente tiende a improvisar y realizar acciones puntuales y dispersas con los ordenadores. Mi punto de vista es que la tecnología debiera ser un instrumento para que los alumnos aprendan a construir el conocimiento en colaboración unos con otros. Esto implica el desarrollo de competencias vinculadas con saber buscar información, analizarla y contrastarla, saber expresarse mediante distintos lenguajes (textuales, audiovisuales, multimedia, hipertextuales) y comunicarse y colaborar con otros en espacios virtuales.

¿Usa usted el ordenador en el aula?
Por supuesto. De hecho, en mi ámbito docente universitario, enseño con ordenadores desde hace más de una década con resultados muy positivos.

¿Cómo lo haría en otras etapas educativas?
Evidentemente en cada etapa debe adaptarse el uso de la tecnología a las características de nuestros alumnos. Pero en todas ellas creo que habría aspectos comunes como que los estudiantes aprendan a través de la actividad con ordenadores a elaborar el conocimiento, que se expresen empleando los múltiples lenguajes y recursos tecnológicos –como las wikis, los blogs, los videoclips, los procesadores de texto e imágenes, etc– y que interaccionen e interactúen con otros estudiantes en espacios virtuales.

¿Conoce estudios que revelen que las TIC mejoren o empeoren el rendimiento escolar?
Desde hace más de treinta años se llevan realizando numerosas investigaciones en el ámbito internacional para intentar “medir” si se aprende más o menos con los ordenadores. Hemos descubierto que la tecnología no tiene efectos mágicos sobre la mejora del aprendizaje. Es decir, con la mera presencia de los ordenadores en el aula no aumenta la calidad educativa. A veces, estas nuevas tecnologías han sido empleadas al servicio de viejas pedagogías.

¿En qué casos le consta que mejora la enseñanza-aprendizaje?
Para que haya innovación y mejora educativa es necesario que el docente organice actividades de aprendizaje que impliquen que los alumnos desarrollen acciones cognitivas de alto nivel como la búsqueda de información en función de ciertos objetivos, discriminar la información encontrada, analizarla, extraer conclusiones, debatirla, expresarla con distintos lenguajes y soportes, trabajar colaborativamente, etc. Asimismo, se ha encontrado (y en esto coinciden casi todos los estudios) que se incrementa la motivación e implicación de los alumnos en las tareas escolares. En definitiva, los ordenadores son instrumentos potentes y flexibles que permiten –bien usados pedagógicamente– que los estudiantes tengan más autonomía en su aprendizaje y que desarrollen procesos de aprendizaje más activos en colaboración con otros.

¿Qué opina de la pizarra digital?
Al igual que el resto de las tecnologías es útil y provechosa si se utiliza metodológicamente con un planteamiento innovador y al servicio de la actividad de los alumnos, como puede ser para que éstos realicen exposiciones a sus compañeros, para cumplimentar actividades colectivas en el aula, o para realizar alguna demostración a todo el grupo o clase. El peligro es que un profesor tradicional utilice dicha tecnología al servicio de una metodología expositiva para que él, de forma casi exclusiva, imparta clases magistrales.

En definitiva, sí a los ordenadores en el aula pero con metodología apropiada.
Es una condición necesaria para la modernización del sistema escolar, pero insuficiente si no va acompañada de mayor preparación de los docentes para que cambien sus mentalidades y prácticas didácticas, y para que desarrollen nuevas metodologías y nuevas competencias.

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