“La Educación que recibimos es una de las cosas que más nos define”
¡Al encerado! es una propuesta a la reflexión en el terreno educativo presentada en forma de un compendio de anécdotas protagonizadas por el propio autor y por 12 personajes famosos.
Ignacio Elguero es periodista, director del canal Radio Nacional de RNE, y escritor. En ¡Al encerado! utiliza la pizarra como excusa para repasar el periodo educativo que le tocó vivir a él y a sus compañeros de generación como Patxi López o Pepa Bueno.
¿Cómo está planteado el libro?
Son 47 capítulos en los que repaso la vida cotidiana en los colegios durante los años 60, 70 y 80. A los que estudiamos entonces nos tocó una Educación que tenía restos del nacionalcatolicismo, luego llegó la Transición y finalmente la democracia. Fue la entrada de un nuevo tipo de Educación donde convivió lo más tradicional con lo más moderno. Es la generación que estrena la Ley del 70, es decir, la EGB, el BUP y el COU. Recreo mi propia experiencia con diálogos inventados, mezclados con 12 personajes a los que he entrevistado a propósito de su experiencia en el colegio.
¿Cómo escogió a los 12 protagonistas?
Primero porque fueran personas destacadas, después porque hubieran estudiado en esos años.
¿Todos respondieron a las mismas preguntas?
Más o menos. Por ejemplo, todos respondieron a cómo se había vivido la Educación políticia y religiosa en sus colegios. En unos casos fue nula y en otros muy marcada. También hablaron de las asignaturas, de la Educación memorística, la articulación de la nueva Selectividad, que también la inaugura nuestra generación…
¿Por qué eligió la Educación?
Yo escribí Los niños de los chiripitifláuticos y ahí retraté a mi generación en todos los campos, pero había un capítulo que me interesaba especialmente porque podía mezclar lo lúdico y lo formativo: La Educación. A mí me ha interesado siempre la vida cotidiana de los españoles, en concreto de la generación que me tocó vivir a mí y la Educación que recibimos es una de las cosas que más nos define.
El libro es apto para todos los lectores aunque tiene un claro público potencial en el mundo educativo.
Sí, sí. Lo he escrito enfocado al mundo de la Educacion por un doble motivo: por un lado, va dirigido a los que vivieron aquella época siendo alumnos y ahora son profesores. Por otro, a quienes eran profesores y ahora están ya jubilados o a punto de jubilarse. De hecho, hay un par de capítulos que son más para recordar qué fue la Ley del 70 y los textos escolares de entonces. He querido hacer un retrato para que los educadores puedan hacer una comparación con lo que hay ahora. Qué es bueno, qué era malo. La Ley del 70 era una buena ley educativa y eso lo reconocen hasta los más progresistas. Te hace reflexionar mucho sobre las vueltas que ha dado la Educación, que seguimos sin un pacto en este tema y que las consecuencias son las posiciones que obtenemos en todos los estudios.
¿Qué era para usted el encerado?
Yo era un niño tímido y siempre le tuve miedo. Sólo cuando había que salir a hablar de Literatura y a hacer análisis sintácticos en Lengua y en Latín, me sentía realmente más o menos a gusto. Salir al encerado implicaba subir a la tarima, exponerte públicamente y, en muchos casos, cuando no lo sabías, llegaba la humillación. Había profesores entonces que te humillaban, te daban el capón allí delante con la consiguiente risita de los demás. El miedo no era a fallar sino a las risas, la burla. No hacía falta que te humillara el profesor, te lo podía hacer las popias risas de tus compañeros.
Si compara la Educación de entonces con la de ahora, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?
El concepto de respeto y de autoridad. Yo creo que nosotros teníamos respeto al profesor, quizás mal aprendido, que venía en muchos casos dado por el miedo. De repente pasamos al tuteo, al colegueo y no nos hemos quedado en un término miedo. Hubiera sido bueno quedarse en dicho término medio, donde al profesor se le tiene respeto porque es el profesor, no porque es una autoridad.
¿Le gustaría destacar alguna anécdota?
En la parte más seria llama la atención cómo a pesar de que la Educación fuera la misma para todos, la enseñanza política o religiosa era distinta según se recibiera en una zona de España o en otra. En la parte más lúdica es divertido ver cómo la mayoría de nosotros cuando teníamos una hucha del Domund llena teníamos la tentación –los chicos, las chicas no– de que saliera alguna moneda. En cuanto a una curiosidad, probablemente olvidé mandar el capítulo de Geografía e Historia a la editorial, por lo que no se ha publicado… Así que lo he subido a mi web (www.ignacioelguero.es) y he creado un espacio para que los usuarios puedan compartir recuerdos del colegio y participar en un foro de debate.
¿Se puede decir que este libro es un canto a la escuela?
Sí. He comprobado que todos lo recordamos como una época bonita. Para mí es un canto al colegio porque es una etapa que se recuerda con cariño a pesar de que te pasaran cosas no tan estupendas. Además, creo que el retrato es muy fidedigno ya que salen centros de monjas, de curas, institutos y colegios nacionales, en provincias y en grandes capitales.
Quién dijo qué
- Ángeles Caso
“Fui la primera de Asturias en el concurso de redacción de Coca-Cola”.
- Juan Luis Cano
“El COU mixto fue un shock absoluto. Además te dejaban fumar, ¡y en clase!”
- Elvira Lindo
“Fui delegada y me tomaba los claustros como una reunión del PC. Los trabajadores eran los alumnos y los profesores los patronos”.
- Miguel Pardeza
“Desde luego al director se le temía, su figura estaba por encima de todo”.
- Juan Echanove
“El mejor recuerdo es que allí hice teatro por primera vez. Éramos casi todos gordos, inútiles para el deporte”.
- Sole Giménez
“Primero llegó la guitarra y detrás la eléctrica a las parroquias y los coros”.
- Javier Sierra
“La colección de cromos de Encuentros en la tercera fase me fascinaba aunque también me daba pavor”.
- Ángel Antonio Herrera
”Normalmente llevábamos el bocata de casa. Los más pudientes se hacían, en una confitería, con una torta de manteca o un par de porras”.
- Patxi López
“En Portugalete no había por qué ir a la universidad, había que ponerse a ganar dinero”.
- Mª Dolores de Cospedal
“Lo de la llegada de las filminas era tremendo, nos hacía mucha ilusión”.
- Mariló Montero
“Con la música de Los Pecos la profesora te metía la calcopirita, la pirita…”
- Pepa Bueno
“Nos enseñaron a escribir bien. Era raro que alguien tuviese problemas de ortografía”.
