Los niños extranjeros tardan como mínimo 6 años en aprender la lengua

Para superar este desfase, la investigación señala que no es un problema de refuerzo –ya que el proceso de adquisición de una lengua es el que es–, sino de modificación de la práctica educativa.
Martes, 4 de octubre de 2011
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“En todas las etapas que hemos estudiado en este y otros estudios previos –Educación Infantil, 2º y 6º de Primaria– hay una distancia significativa entre el conocimiento de las lenguas escolares (castellano y catalán) por parte del alumnado nacional en comparación con el de los extranjeros”, declara José Ignacio Vila, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación e Investigador de la Universidad de Girona.

Vila y su equipo evaluaron el conocimiento de catalán y castellano de 153 alumnos árabes, 45 alumnos rumanos y 259 alumnos latinoamericanos de lengua española de 6º de Primaria (11-12 años) procedentes de 52 escuelas con 72 aulas de Cataluña. Todo el alumnado estaba escolarizado en esta comunidad autónoma desde Infantil o, si se había incorporado a lo largo de la enseñanza Primaria, tenía una escolarización previa regular en sus países de origen.
“Inicialmente seleccionamos 57 escuelas de un listado proporcionado por la Generalitat de los 570 centros públicos distribuidos por todo el territorio de Cataluña y que escolarizaban a más del 10% de alumnado extranjero. La selección se hizo de acuerdo a dos criterios: porcentaje de extranjeros en las aulas y entorno sociolingüístico del hábitat en que se situaba la escuela”, explica el estudio.

De esta selección, solo 52 escuelas escolarizaban a alumnos rumanos, latinoamericanos o árabes. El 69% estaban situados en un entorno donde predominaba el castellano y el 31% en lugares donde se hablaba más catalán. Los investigadores evaluaron a los niños a partir de pruebas sobre conocimientos de ambos idiomas que están baremadas en Cataluña desde mediados de los años 90.
“La realidad sociolingüística de Cataluña hace de este entorno un buen observatorio para el estudio de la adquisición de la lengua de la escuela del alumnado extranjero ya que, a diferencia de otros países, no acostumbra a coincidir la lengua escolar y la mayoritaria de uso social”, afirman los investigadores.

El alumnado árabe
Según sus resultados, el alumnado árabe es el que obtiene niveles más bajos en catalán y castellano, excepto en expresión oral en catalán en los entornos catalanizados, donde se sitúa entre los estudiantes rumanos y latinos. Asimismo, los datos indican que los niños y niñas de origen extranjero tardan como mínimo seis años en equiparar el conocimiento de la lengua escolar a los nacionales.

A los rumanos que vienen escolarizados en su propia lengua y viven en entornos catalanoparlantes les cuesta entre seis y nueve años equiparar su conocimiento. Los latinoamericanos tardan seis años y los árabes al finalizar la Educación Primaria todavía saben significativamente menos castellano que sus pares nacionales. Esos resultados coinciden con los de otros países. En cualquier caso, los más rápidos son los que viven en entornos sociolingüísticos que coinciden con la lengua escolar y además su idioma de origen tiene características semejantes al catalán y al castellano.
“Para superar este desfase, hay que entender que no es un problema de refuerzo, sino de modificación de la práctica educativa. Por mucho refuerzo que se haga, no van a tardar menos, porque el proceso de adquisición del lenguaje es el que es. Lo que hay que entender es que la escuela debe promocionar fundamentalmente conocimiento académico. Esto significa que, independientemente de lo que el alumno sabe de la lengua de la escuela, tiene que tener el mismo rendimiento en matemáticas, sociales o naturales”, subraya Vila.

El problema no es la lengua

  • Para los expertos, conseguir mejorar la adquisición de la lengua por parte de los alumnos extranjeros implicaría modificaciones importantes de la práctica educativa para que la adquisición del conocimiento académico no dependa de las habilidades lingüísticas. Otros países como Canadá, EE UU o Australia ya siguen métodos con los que el idioma no interfiere en el conocimiento académico.

“Realmente es lo que ha hecho siempre la Educación bilingüe, es decir, escolarizar al alumnado en una lengua distinta a la suya parte de la idea de que el problema no es la lengua, sino el conocimiento académico”. “Imaginemos que en Cataluña la inmersión lingüística con el alumnado castellanohablante hubiera fracasado; tendríamos unas cuantas generaciones de criaturas sin formación, pero no es así”, concluye Vila.

Por otro lado, se ha estudiado la influencia de la lengua en el resultado de las pruebas de evaluación. Es evidente la influencia de la competencia lingüística de un sujeto en la realización de cualquier tipo de tarea de aprendizaje, pero esta influencia será mucho mayor en el caso de sistemas educativos bilingües en los cuales el aprendizaje se realiza, de manera total o parcial, en una lengua no materna. El resultado es mejor si la lengua de la prueba es la materna.

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