¿La enseñanza pública está vetando la asignatura de Religión Católica?

El progresivo descenso en el número de familias que escogen Religión se explica en parte por las trabas que existen para su elección, al no haber alternativa y no ser una asignatura evaluable.
Julia GutiérrezMiércoles, 31 de octubre de 2012
0

¿Se está vetando el acceso al conocimiento de la Religión? En los centros públicos cada vez son menos los alumnos que eligen la asignatura de Formación Religiosa y Moral Católica en la escuela. De hecho, en los últimos cuatro años se ha experimentado un descenso espectacular, según revelan los datos facilitados por la Conferencia Episcopal Española.

En concreto, en Educación Infantil el porcentaje de niños inscritos en esta materia en los centros estatales ha pasado de un 74,2% en el curso 2009-10, a un 65,4% en 2011-12. En Educación Primaria la caída ha sido similar, con un 76% de alumnos en 2009-10 que se ha reducido a un 70,1% en 2011-12. Más de lo mismo en Bachillerato, con un 29,4% en 2009-10 y un 26,1% en 2011-12. Por el contrario, la ESO ha marcado una diferencia, ya que contó con un 45,9% de inscritos en 2009-10, mientras que alcanzó un 55,8 en 2011-12. En este último caso cabe señalar que se produjo un notable crecimiento en el número de estudiantes, ya que el número de matriculados pasó de 926.419 en 2009-10 a 1,3 millones en 2011-12.

Si bien la tendencia general es a la baja, cabe preguntarse cuáles son los motivos que mueven a los padres a excluir la asignatura de Religión del marco educativo de sus hijos, máxime teniendo en cuenta que el planteamiento de la enseñanza pasa por impartir conceptos culturales y en ningún caso una práctica religiosa.

La comunidad escolar al completo –tanto padres, como alumnos y profesores– no es ajena al mal ambiente que se está generando en los centros educativos como consecuencia del enfrentamiento que está teniendo lugar entre los profesionales docentes. Fuentes de un centro público de la Comunidad de Madrid constatan que es inevitable que el profesorado se posicione a favor o en contra de promover el estudio de la Religión.
“Algunas madres han confesado que les han ofrecido apoyo para sus hijos en Lengua o Matemáticas a cambio de no elegir Religión”, comenta una profesora de Primaria. Para esta docente, desde la dirección del centro se ejerce una presión desmedida para conseguir este objetivo, siempre con la idea de que primen determinados intereses personales, aunque sea en detrimento de la cultura religiosa.

Por su parte, la Federación de Enseñanza de USO ha hecho llegar al Ministerio de Educación un informe en el que valora el contenido del anteproyecto de Ley de Mejora de la Calidad de la Educación (Lomce). En este texto, USO aboga por “mejorar lo concerniente a la asignatura de Religión y a las condiciones sociolaborales de su profesorado”.

En opinión de este sindicato, “debería crearse el Área de Cultura, Sociedad y Hecho Religioso, que tendría que estar, como una más, en el conjunto de las que se deben impartir en las distintas etapas de la enseñanza obligatoria y postobligatoria. Además, debería ser evaluable a todos los efectos”. Para USO, “debería programarse con dos opciones, una confesional y otra no confesional, a elección libre del alumnado”.

El ámbito eclesiástico también siente malestar por el marcado descenso de alumnos que optan por estudiar Religión. El gran problema, afirma el delegado de Enseñanza del Arzobispado de Madrid, Avelino Revilla, es que “la asignatura no cumple la ley”, que precisamente contempla que “el Estado mantendrá relaciones con la Iglesia y con las otras tres confesiones con las que selló acuerdos –islámica, judía y evangélica–”, explica.

En palabras de Revilla, esta situación tiene su origen a partir de 1990, ya que “con la Logse aparecieron los conflictos”. En este sentido, afirma que “las medidas de atención educativa no están bien reguladas y los alumnos se van”. Así, “la fórmula actual, tal y como se lleva a cabo, permite que en Infantil y en Primaria se pueda mantener, lo cual no sucede en Secundaria”, dice.

Desde el punto de vista de Avelino Revilla, la solución pasa por “volver a la LOCE”, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación que impulsó el Gobierno de José María Aznar y “se quedó en nada”, para “retomar esa línea”. Sobre la posibilidad de hacerlo posible, Revilla considera que “una gran parte de la izquierda está en desacuerdo y por eso el Partido Popular no saca adelante el proyecto”.

De no ser así, seguirán produciéndose situaciones de “discriminación”, dado que “no hay alternativa, como ocurre en Bachillerato”. Para Revilla, “se rompe el principio de igualdad cuando el estudiante tiene que hacer un sobreesfuerzo” para recibir la asignatura de Religión. “En los tribunales de Baleares se ha ganado uno de estos casos”, matiza.

Teniendo en cuenta los cálculos de la Conferencia Episcopal, un total de 4,69 millones de alumnos en las etapas de enseñanza no universitaria recibieron enseñanza religiosa en España durante el curso 2011-12.

0