"Un comienzo de curso extraordinario"

Martes, 16 de octubre de 2012
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Según ha declarado Mar Moreno, consejera de Educación de Andalucía, el comienzo del curso ha sido extraordinario. No le falta razón, porque, desde luego, en este comienzo de curso han sucedido en Andalucía cosas que no son ordinarias, ni normales ni siquiera legales. Veámoslo.

Al mismo tiempo que la consejera fingía rasgarse las vestiduras por verse obligada desde Madrid a incrementar en dos horas la carga lectiva de los profesores, ordenaba hacer los cálculos de la plantilla necesaria con un incremento de dos y media. El resultado ha sido que más de 300 profesores con la oposición aprobada han quedado en el limbo después de la adjudicación. Ante semejante desaguisado, nuestra valiente consejera no se ha arredrado: ha ordenado que se les adjudiquen plazas al margen de cualquier consideración legal. A algunos de los profesores se les ha comunicado su nuevo y azaroso destino por teléfono, de improviso. Por supuesto, el criterio con el que se les han adjudicado las plazas ha sido absolutamente arbitrario.

Por otra parte, también las directivas de muchos centros de Secundaria han adjudicado las horas de obligada permanencia en el centro con absoluta discrecionalidad, logrando así que los docentes desafectos al régimen pedagógico progresista salgan claramente perjudicados y tengan un mayor número de horas de obligada permanencia. Con ello, además, la Consejería ha logrado uno de sus objetivos: que las condiciones de trabajo de muchos profesores de Secundaria sean claramente peores que los de Primaria.
¿Cómo es posible tanta arbitrariedad en el sistema de enseñanza de un Estado de Derecho? Pero es que resulta más que dudoso que Andalucía sea algo parecido a un Estado de Derecho. Como ejemplo la Mesa General de la Función Pública andaluza. Este órgano de negociación sindical acaba de constituirse finalmente, casi dos años después de las elecciones sindicales. Las razones de tan dilatado retraso no pueden ser más claras: en la últimas elecciones, los sindicatos CCOO y UGT, generosamente subvencionados por la Junta, fueron prácticamente barridos, mientras la federación Faspi, integrada por sindicatos independientes y críticos con las políticas de las subvenciones, obtenía unos magníficos resultados. La Junta de Andalucía ha constituido finalmente la Mesa excluyendo a Faspi de forma claramente caciquil, pero manteniendo a sus sindicatos verticales. Estas son las cosas que suceden en esta Andalucía tan progresista.

Gonzalo Guijarro
Portavoz de APIA

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