Cuando aprender a leer y escribir dice adiós al miedo

La organización Manos Unidas trabaja este año 2013 con la campaña No hay justicia sin igualdad, centrada en la promoción de la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer.

María HernándezMartes, 17 de septiembre de 2013
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Además, cada mes hacen una Mirada a la Igualdad, que da protagonismo a un sector femenino concreto en la geografía mundial.
El pasado 8 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Alfabetización para denunciar que en el mundo hay todavía 774 millones de adultos analfabetos. De ellos, más de un 60% son mujeres. Así, la vuelta al cole hizo que Manos Unidas trasladase su mirada a la región de Piura (Perú). Se considera a una persona analfabeta cuando a partir de los 15 años de edad no sabe leer, escribir o hacer cálculos matemáticos simples. A esta descripción se adhieren un 13,9% de la población de las 1.397.000 personas que habita esta región peruana. Una zona en la que el analfabetismo tiene rostro de mujer.
Manos Unidas financia el proyecto de la ONG Escaes de Perú –Escuela Campesina de Educación y Salud– Desarrollo humano sostenible y seguridad alimentaria en 24 comunidades rurales de la provincia fronteriza de Ayabaca, Piura, Perú. Con él se han formado 24 Círculos de la Cultura, unos peculiares grupos dialécticos y participativos en los que trabajan mujeres y hombres, y que son concebidos como una vía de equidad que trasciende las aulas y se conectan con las comunidades como herramienta dinamizadora. Escaes desarrolla desde 1989 actividades encaminadas a la mejora de las condiciones de vida de los campesinos de Piura.
Como cada mes son protagonistas concretas las que cuentan la realidad de su experiencia. Fermina, Hilda y Gloria Esperanza son tres mujeres participantes en los Círculos de Cultura, a las que aprender a leer y escribir les ha cambiado la vida. Ellas fueron “víctimas del analfabetismo y la falta de formación: la posición de inferioridad frente a los hombres, el miedo al fracaso y al ridículo y su baja autoestima eran los principales impedimentos para su desarrollo y el campo mejor abonado para la siembra de la violencia y los malos tratos”, afirman desde Manos Unidas.

Círculos de Cultura
Los círculos se crean como espacios de encuentro, reconocimiento, diálogo, y deliberación en el que las personas pueden reunirse y discutir sobre temas de interés. Delicia Coronado, directora de Escaes, resume el trabajo de estos grupos donde las mujeres han elevado su autoestima:
nLas mujeres “desarrollan estilos de vida saludables, lo que ha contribuido a la disminución de la desnutrición y enfermedades en la zona”, afirma Delicia Coronado.
nPractican buenas relaciones entre los miembros de las familias.
nLas mujeres vienen incluyéndose en “espacios sociales, se hacen más visibles, participan con mayor confianza y liderazgo en la comunidad, tomando decisiones y aportando soluciones”, asegura Coronado.
nHoy “son mujeres emprendedoras y se han constituido en pequeñas empresas”.
Algo tan sencillo como aprender a leer y escribir ha supuesto un mundo para estas mujeres, un cambio radical de vida. Son mujeres “nuevas” que se enfrentan a la realidad. “Ya sé escribir el número de mi DNI. Ya sé sacar las cuentas cuando compro o vendo mis productos. Ya no me dejo engañar como antes. Ya perdí el miedo”, cuenta Hilda Huaechillo.

Mujeres que luchan por sobrevivir
Un conflicto interno paraliza la República Democrática del Congo (RDC) desde hace décadas. Un enfrentamiento civil que se traduce en indiferencia y abandono para los más de 74 millones de personas que habitan el país centroafricano.
La Mirada a la Igualdad del mes de julio de Manos Unidas se detuvo en Kananga, ciudad de la RDC en la que no se vive en directo la guerra, pero que sí se sufren las consecuencias del conflicto. Las mujeres de esta zona centroafricana “luchan por salir adelante en un entorno patriarcal y machista, castigado y empobrecido por una guerra lejana”, cuentan desde la organización.
Anny y Silvie fueron las protagonistas de esta historia contada por Manos Unidas. Ambas se preparan para poner en marcha un negocio de costura con el que contribuir en la economía familiar.
Las mujeres en la RDC tienen un limitado acceso a cuestiones tan habituales en nuestro país como puede ser tener una cuenta bancaria, una propiedad o Educación desde la infancia. A esto se suma la circunstancia de que son ellas las que sacan adelante a sus familias.
”Las mujeres son más vulnerables a las condiciones de pobreza, corrupción y desgobierno en la RDC y son discriminadas”, afirman desde Manos Unidas.

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