Lo que Google no sabe y la escuela te descubre

Por José Mª de Moya
Martes, 28 de octubre de 2014
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En pocas semanas se celebrarán las II Jornadas Nacionales sobre Orientación que este año han tomado como motivo de inspiración el pensamiento y la figura de Viktor E. Frankl. No releía El hombre en busca de sentido desde mi época universitaria y puedo constatar la rabiosa actualidad y la urgente necesidad de este manifiesto en favor de la dignidad humana, la confianza en la persona y la esperanza a pesar de todo. En medio de tanto recetario y tanta metodología epidérmica sobre cómo enseñar a vivir, retumba la voz potente del psiquiatra austriaco: “Quien tiene una razón para vivir acabará por encontrar el cómo”. No quiero hacer el enésimo alegato en favor de las humanidades –que también– sino en favor de la necesidad vital de nuestro tiempo, nuestros hijos y nuestros alumnos de educadores humanistas. El humanismo de Marañón y tantos otros prestigiosos científicos.

En la presentación de las citadas jornadas se citan otras palabras de Frankl: “La pregunta por el sentido de la vida es expresión de madurez mental. En la sociedad de consumo y abundancia sólo hay una necesidad que no encuentra satisfacción y esa es la necesidad de sentido, su voluntad de sentido”. Lo habrán visto. Cada vez que se presenta una nueva metodología basada en herramientas tecnológicas siempre hay un momento en que el presentador se ve en la necesidad de aclarar que el maestro, por supuesto, sigue siendo la pieza clave del proceso, etc. etc. Excusatio non petita… Porque en el algún rincón de su subconsciente y ante tanto trabajo colaborativo, entorno virtual de aprendizaje y tanta tablet surge la pregunta inconfesable: ¿Dónde colocamos al maestro? Hace tiempo le bajamos de su tarima y desde luego ya no es el centro de la clase. Entonces, ¿qué papel debe desempeñar en esta nueva coreografía del aula? Más aún, alguno impactado por la película Her, se atreverá a formular la gran pregunta: ¿Realmente es necesario en la Educación del siglo XXI? Yo digo que depende…

A cuestiones como esta, tratará de dar respuesta el Congreso de Innovación Educativa “Lo que Google no sabe y la escuela te descubre”, que se celebrará en Navarra en pocos días. Un soplo de aire fresco en medio de tanta innovación tecnológica carente de sentido.

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