“Hay una competición entre países y la UE corre el riesgo de quedarse atrás”

El responsable europeo para Educación, Tibor Navracsics, elige MAGISTERIO para dar su primera entrevista en España al día siguiente de jurar su cargo y horas después de participar en su primer acto público relacionado con la Educación.
Paloma Díaz SoteroMartes, 13 de enero de 2015
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Si por la mañana Tibor Navracsics estaba realizando su primera intervención pública ante ministros y expertos del sector educativo europeo, por la tarde hablaba por primera vez (desde su nombramiento) con un medio de comunicación español. El nuevo comisario de Educación, Cultura, Juventud y Deporte atendió amablemente la llamada de MAGISTERIO en su despacho de Bruselas.

Su llamada ur­gente a invertir en Educación más que nunca me hace pensar en mi país. España es uno de los Estados europeos que más ha reducido su inversión en enseñanza en los últimos años. ¿La Comisión va a lanzar oficialmente a los Estados miembro el mensaje de que los presupuestos para Educación deben aumentar de cualquier modo, en plena lucha por contener el gasto público y disminuir la deuda pública?
Actualmente hay una tendencia en todos los países a hacer reformas en Educación y a invertir más en Educación, en relación con su PIB. Por ejemplo, los llamados países BRIC [Brasil, Rusia, India y China, economías de rápido crecimiento] gastan más del 5% del PIB, mientras que la media de la UE es sólo el 5,3%. Hay una competición entre los países. Y los países emergentes están invirtiendo más en Educación que la UE lamentablemente. Así que hay un riesgo de que quedemos por detrás en esa competición y que ello ponga en peligro el crecimiento económico. Hay un consenso extendido entre todos los países, también los de la Unión, respecto a que la Educación es una inversión a largo plazo que ofrece un sólido fundamento para el crecimiento económico. Cuanto más educados estén los estudiantes y más competencias tengan, mejores serán las oportunidades para tener un crecimiento económico sostenible y de alto nivel. Todos los Estados miembro saben que, junto a sus esfuerzos de consolidación fiscal y a las políticas presupuestarias que persiguen reducir sus déficits públicos, también tenemos que mantener inversiones que favorezcan el crecimiento económico y que la inversión en Educación es una de ellas. Pero eso no tiene sólo que ver con la cantidad de dinero, sino también con la eficiencia.

¿Cree que es posible alcanzar los objetivos de Europa 2020 con una inversión en Educación del 4,3% del PIB?
Estamos en un 5,3%… nP. Sí, en la UE sí. Yo me refiero al gasto de España, que este año se prevé que sea un 4,3% y ha caído más de medio punto en cinco años.

¿Cree que es suficiente eso si queremos alcanzar los objetivos de Europa 2020?
Vamos a hacer una revisión a medio plazo de la Estrategia Europa 2020 la próxima primavera. Tenemos que evaluar los objetivos de Europa 2020 y la acutación de la UE y de los Estados miembro para alcanzarlos, así como los propósitos de la Estrategia. De lo que estamos seguros es de que todos los países están haciendo enormes esfuerzos para consolidar sus propios presupuestos. Pero si tienen la oportunidad de financiar políticas de crecimiento o de reestructurar el gasto público, que no tengan duda de que la Educación y las reformas educativas son uno de los mejores objetivos para ello.

¿Revisar la Estrategia Europa 2020 significa retrasar sus objetivos o relajarlos?
No creo. Tenemos que cumplir los objetivos, aunque ello requiera grandes esfuerzos por parte de los Estados. Pero los objetivos educativos no sólo tienen que ver con la competitividad de los países, sino también con la inclusión social. Tenemos que cerrar la brecha.

¿Es posible que la Comisión fije mínimos de inversión en Educación, igual que fija mínimos para el déficit público?
En política de Educación, la Comisión está para coordinar, para intercambiar ideas, compartir buenas prácticas y apoyar a los Estados miembro que quieren hacer un progreso. España, por ejemplo, está haciendo progresos y necesita apoyo de la Comisión.

Sí, porque está recibiendo dinero europeo para de­sarrollar algunos aspectos de la reforma educativa.
Erasmus+ está dando apoyo a algunos elementos de la reforma. Pero el papel de la Comisión en Educación es básicamente de coordinación.

¿Y podría la Comisión fijar indicadores sociales, igual que hace con los indicadores macroeconómicos?
Hay grandes diferencias en cuanto a condiciones sociales entre los Estados miembro, así que, por el momento, la UE no va a introducir nada de eso.

¿Prevé financiar algún proyecto nuevo enmateria de Educación, tal vez relacionado con el desarrollo tecnológico?
Básicamente depende de los planes y los proyectos de cada Estado. La toma de decisiones se basa en las evidencias. Si hay ejemplos de buena eficiencia o experiencias con buenos resultados en algún proyecto que puedan tener una continuidad, debemos evaluar aquellos cuyos países nos lo soliciten y la decisión depende de esa evaluación.

¿Para cuándo un PISA europeo?
Creo que PISA es un buen sistema de evaluación. Uno mira PISA y ve un mapa de todos los sistemas educativos de la UE y puede ver su evolución, por ejemplo, antes y después de una reforma.

¿El ambicioso tratado comercial que la UE está fraguando con EEUU incluirá finalmente los servicios educativos? La izquierda y los sindicatos temen una ola de privatización en caso de que se incluyan.
Tenemos una condición. Los elementos de la cultura que son patrimonio europeo no pueden ser parte de ese acuerdo. Claro, que depende de la definición [de servicio educativo], por supuesto, porque si hay un mercado orientado a la formación, ahí puede haber elementos comerciales. Pero creo que, básicamente, los sistemas educativos no entran en este tipo de negocios [“están out of business”, dice]. Eso nignifica que no deben formar parte del Tratado.

Pero hay mucha confusión con eso porque tenemos muchos colegios privados, pero financiados con dinero público. Y hay quien teme una oleada de privatizaciones al calor de las inversiones estadounidenses aprovechando tal confusión.
Le agradezco de veras que me plantee esta cuestión. Las negociaciones sobre este tratado, que aún es un proceso en curso, son muy complicadas. Tenemos que encontrar una solución sensible con la situación de cada país. Tengo que hablar con los interesados para tener un conocimiento más profundo de las circunstancias de cada Estado miembro. Tengo que investigar ese asunto… cuál es la situación en España y cuál es la normativa legal que regula ese tipo de Educación. Puedo prometerle que encontraremos una solución que sea sensible con ese tipo de circunstancias.

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