Gitanos y segregación, cuando las oportunidades no son las mismas

Estrella MartínezJueves, 5 de julio de 2018
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Fundación Secretariado Gitano es la responsable de la campaña No quiero una escuela segregada, en la que niños gitanos piden que se termine con la segregación en las escuelas españolas que, de forma habitual, les afecta a ellos.

Una de estas recreaciones, por ejemplo, muestra a una profesora que dice a los padres: “El nivel que damos aquí es muy básico, con lo cual para lo que ellos necesitan tampco es necesario algo más moderno porque al final lo normal es que dejen los estudios”. Como explica uno de los alumnos, Marcos Montaño, que participa en la campaña, “una persona no gitana tiene que demostrar que no sirve para estudiar, en cambio, una persona de etnia gitana tiene que demostrar que sí vale”.

Mónica Chamorro, directora del Departamento de Educación de la Fundación Secretariado Gitano, recuerda que “hace poco más de 30 años que en España se comenzó a escolarizar de modo generalizado a los niños y niñas gitanos. Se podría resumir esta historia en tres fases, a veces superpuestas en el tiempo: exclusión, escolarización separada y escolarización unificada bajo un modelo de grupo mayoritario”. Chamorro defiende que el nivel educativo de la población gitana ha mejorado, aumentando la visión positiva de la Educación entre las familias gitanas. Aún así está por debajo del conjunto de la población: “El 64% del alumnado gitano de entre 16 y 24 años no concluye los estudios obligatorios frente al 13% del conjunto del alumnado”. En cuanto a los centros segregados con alta concentración de gitanos, “es una problemática que ha existido desde siempre”, prosigue Chamorro.

La segregación lleva, entre otras cosas, a que haya escuelas para payos y escuelas para gitanos. También existe una segregación “más sutil” que es aplicar la compensatoria poniendo en la misma aula al alumnado gitano e inmigrante, dificultando así que se relacionen con el resto de estudiantes del centro.

Además de combatir la segregación, en Secretariado Gitano saben de la importancia de las familias en el proceso educativo, por eso trabajan con ellas y con los centros con el Programa Promociona. “Las familias no se sienten seguras, sienten que no tienen competencias”. Muchos no tienen estudios básicos, “quieren lo mejor para sus hijos, pero no saben qué hacer. Por eso hay que trabajar mucho con ellas. No-sotros intentamos que se impliquen en el centro, que aprendan que los niños tienen que tener espacios para estudiar, unos horarios, unos hábitos que los padres no han tenido”. El objetivo es que las familias trabajen de forma autónoma por la Educación de sus hijos, “que dejen de necesitarnos”.

También es importante que las familias reciban mensajes positivos sobre sus hijos desde el centro y no solo lo negativo. “Nosotros actuamos como puente entre los centros y las familias”, añade Chamorro.

El día a día en un cole
El CEIP “Manuel Núñez de Arenas” del distrito Puente de Vallecas de Madrid tiene actualmente un 45% de alumnado gitano y un 18% de alumnado migrande. Hace años fue una escuela gueto, el centro tenía 83 alumnos –ahora tiene 200– de los que un 80% eran gitanos. El alumnado gitano no ha abandonado las aulas, pero ha aumentado la presencia de estudiantes de otras procedencias.

Precisamente en los años en que eran un centro gueto comenzaron una profunda remodelación metodológica. El objetivo era, y sigue siendo para todos sus alumnos –no solo los gitanos–:“Darles lo que necesitan porque lo que les estábamos dando no lo era. Te-nían que aprender desde sus propios intereses, desde lo que era cercano a ellos”, explica la directora, Marta González. Empezaron a trabajar por proyectos, el aprendizaje cooperativo y distintas metodologías activas. Todo ello sin libros de texto porque “pensamos que para toda la población es un fracaso absoluto, pero para la población gitana muchísimo más porque no se siente reflejados en los modelos que aparecen en los libros. Los intereses que se les plantean no son los suyos”. El trabajo con los alumnos se realiza de manera personalizada y dando mucha importancia a la convivencia, “lo que posibilita que se aprenda más y mejor”.

Este cambio metodológico va por 4º de Primaria. En el centro están contentos y esperan con ilusión el paso a Secundaria, pues hasta ahora “el éxito que hemos tenido ha sido ninguno. Yo llevo 17 años en este colegio y solo se ha graduado un niño gitano en ESO”, se lamenta la directora, que a pesar de que tiene esperanza en que esta realidad cambie, cree que “los instituos tienen todavía mucho que mejorar, se tendría que continuar la labor tutorial muchísimo más porque el vínculo con el profesor es lo que da éxito a la población gitana. Un seguimiento del alumno y que la familia tenga relación con el tutor, así puedes entender las dificultades del alumno y de la familia y exigirles, pero en la medida en que les das también”.

González reconoce las distintas realidades que muestra el vídeo de la campaña. Por ejemplo, hace poco una madre le contaba que fue a un nuevo colegio a pedir plaza, pues se mudan, y le dijeron que no le cogían la solicitud porque no había plazas, a lo que González le respondió que tenían la obligación de coger la solicitud. “Claro, me ven la pinta que llevo y dicen ‘a esta no la cogemos’, me decía la madre”.

También han vivido, y en sus propias aulas, el tener menos expectavias educativas con el alumnado gitano. “Ahora tenemos un equipo bastante estable de profesores, pero hemos tenido muchísima movilidad. Nos pasa con el inglés, por ejemplo. Siempre tenemos una persona interina y les tenemos que pedir que no les enseñen los colores y las partes del cuerpo en 5º de Primaria. Los profesores nos dicen que es que no les interesa, que no saben. ¡Cómo que no saben, si llevan dando los colores y las partes del cuerpo desde que tenían 3 años!” Por eso el mensaje de González a los profesores es claro: “Exígeles”.

La directora también reconoce lo dicho por Chamorro en relación a las familias. El cole potencia su participación activa, aunque la de las gitanas es menor. Comparte la opinión de Chamorro: “Yo creo que hay cosas que se les quedan grandes, se ven limitadas”. Así cuando las familias no gitanas insisten en que vayan a las reuniones de la AMPA, dicen que “las reuniones son para payos”. Sin embargo, son participativas en todo lo que suponga hacer cosas, como excursiones o fiestas. “Haciendo se sienten más capaces”. Tampoco hay que olvidar que “los intereses de vida de estas familias son inmediatos. Buscarse la vida está por encima de participar, así que no creo que no quieran participar”, concluye la directora.

Tirones de oreja a España

– El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas (CERD) publicó un informe sobre España en 2016 donde mostró su preocupación por la persistencia del fenómeno de las escuelas gueto con un alto número de niños migrantes y gitanos.

– A su vez, la Comisión Europea Contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa (ECRI) señaló en su informe del pasado febrero su preocupación por la situación en España del alumnado gitano, urgiendo a tomar medidas para asegurar que los niños y niñas gitanas terminen la Educación obligatoria. El informe señala el impacto negativo que tiene la segregación escolar en las expectativas de los niños y, sobre todo, de las niñas gitanas, lo que conduce a un abandono escolar temprano.

– El Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas publicó un informe sobre España, también en febrero, donde mostraba su preocupación por el alumnado gitano. El informe hizo hincapié en “los débiles resultados de los niños y niñas gitanas y de origen inmigrante en comparación con el alumnado en su conjunto, así como su concentración en ciertos colegios”.

– La ONG Save the Children presentó en mayo el informe Mézclate conmigo, que aseguraba que España es el sexto de los países europeos con más segregación escolar, con cifras por encima de la media europea.

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