Las aulas de cariño de los supervivientes de la guerra

Estrella MartínezJueves, 5 de julio de 2018
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Entreculturas presentó la campaña 4 Palabras para abrir el mundo, a propósito de la celebración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, 20 de junio. Según datos de Acnur, hay 33 millones de menores refugiados en el mundo, y estos tienen cinco veces más probabilidades de estar sin escolarizar que los que no son refugiados.

Además la media de años que un refugiado o desplazado pasa en dicha situación es de 17, por lo que hay niños y niñas que están todo su periodo educativo en situación de refugio. Solo el 50% de menores refugiados asiste a la escuela Primaria, frente al 91% del resto de niños y niñas del mundo, y solo el 23% de adolescentes está escolarizado, frente al 84% de quienes no son refugiados.

Uno de los lugares donde Entreculturas y el Servicio Jesuita de Refugiados (SJR) trabaja con este colectivo es Líbano, que tiene una población de cuatro millones de habitantes, a los que se suman “un millón de refugiados que están registrados y 500.000 que no lo están”, explica Fadi Daou, director de proyectos del SJR en Bourj Hammoud. De todos ellos “hay más de 550.000 que son niños, de los que el 60% está sin escolarizar”.

Daou resume el trabajo de SJR con los niños así: “Sufren traumas de todos los tipos. No-sotros abrazamos a esos niños para intentar construir unas nuevas y buenas memorias”. En los centros de SJR los niños “empiezan a sentir que tienen un espacio seguro”. La intención es ofrecerles “Educación y reconstrucción psicológica”.

Desde Entreculturas defienden que la Educación promueve la dignidad humana y salva vidas –adopciones ilegales, trata, matrimonios precoces, explotación sexual, reclutamiento–. La Educación es una herramienta para restaurar la esperanza en estos niños y ayudarles a construir un futuro digno.

El profe que vino de Siria
“Antes de la guerra yo era un adulto en una situación normal, con Educación, sueños, metas”, recuerda Hannah Khoury. Estudiaba Económicas en Alepo, su ciudad de origen, carrera que no pudo terminar porque el sexto año de guerra decidió huir del país a la vecina Líbano, sabía que lo iban a llamar del servicio militar y no quería que esto sucediera. “No hay palabras para eexplicar mi experiencia durante esos seis años de guerra”. Enseguida tuvo claro que los que más sufrían eran los niños, por lo que antes de abandonar Siria, su país, se unió al SJR para dar clase a niños y niñas.

Nada más llegar a Líbano quiso continuar con su labor de profesor y prosiguió su trabajo con SJR. Ahora enseña Matemáticas y Ciencias en uno de los colegios que tiene SJR en el país. “Yo puedo mejorar la vida de unos niños que han sufrido la misma guerra que yo”, explica.

Para Khoury ser profesor es “una profesión humana en todo el sentido de la palabra. Los niños no solo necesitan un colegio, necesitan un espacio lleno de amor y seguridad”. Está convencido de que esta experiencia le está ayudando a él también a reconstruir su personalidad tras el horror de la guerra. Es un hombre entusiasta que contagia su alegría. Tanto él como Daou, de la mano de Entreculturas, visitaron el colegio madrileño del “Divino Corazón”. En el centro se produjo un emotivo encuentro. Un emocionado Khoury se reunió con niños del cole a los que les regaló unos dibujos que habían hecho sus alumnos refugiados en Líbano. Los peques madrileños también habían preparado sus dibujos para entregar a Khoury, que llevará a sus pequeños sirios. Los alumnos le hicieron todo tipo de preguntas.

Este colegio sabe bien lo que es educar para generar una ciudadanía global. Como explicó su director pedagógico de Secundaria, Pablo Gil Corona, “uno de cada dos de nuestros alumnos tiene sus raíces lejos de aquí”, así una de las alumnas saludó en árabe a los invitados Khoury y Daou. En el centro “entendemos la Educación como un todo”. Se trata de dignificar a las personas “con la mirada puesta en un mundo mejor y necesario. En las aulas falta calidad y calidez”, sentenció.

‘4 Palabras para abrir el mundo’

– Acoger: Garantizar vías seguras y evitar que sean retenidos o viajen solos. Los 10 países que albergan a mayor número de refugiados por población se encuentran en las regiones más pobres de África y Oriente Medio cercanas a los conflictos. España, con una capacidad mayor que la de países como Líbano, solo ha acogido a 15.755 personas, según CEAR.

– Proteger: Acceso a una Educación de calidad y apoyo económico para vivir una vida digna. Esto implica el deber de los estados de garantizar su acceso a la vivienda, al sistema sanitario y a la Educación en las mismas condiciones que los niños y jóvenes de los países de acogida.

– Promover: Posibilitar la reunión con sus familias, prevenir el abuso o la explotación y fomentar su desarrollo integral a través de la Educación. Las necesidades educativas de los refugiados son muy complejas, muchos de ellos experimentan situaciones de estrés y trauma, pueden llevar tiempo sin asistir a la escuela y no están familiarizados con el currículum o la lengua de los países de acogida.

– Integrar: Para adquirir la nacionalidad del país de acogida. Además, es necesaria una Educación que genere una ciudadanía global.

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