“La adolescencia es buen momento para acercarse a la Filosofía”

Emma Prieto LópezMartes, 30 de octubre de 2018
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La Filosofía regresa a las aulas de los colegios e institutos españoles. La decisión, aprobada por unanimidad hace unos días por todos los partidos del Congreso, supone que esta asignatura vuelva al calendario académico de la ESO y Bachillerato.

La propuesta, que salió de una Proposición no de Ley de Podemos, se concretó con los votos de PSOE, PP y Ciudadanos. Todos ellos introdujeron cambios en la Ley que dieron lugar a un nuevo texto celebrado por partidos y personas de instituciones filosóficas como la Red Española de Filosofía.

Con la Lomce, solo los alumnos de 1º de Bachillerato estaban obligados a cursar Filosofía. Es decir, un joven de 16 años podía, de esta manera, terminar su vida educativa sin saber quién era Platón, Sócrates o Kant. Es por este motivo que la decisión del Congreso pasa por “diseñar un programa común, estable y flexible en los contenidos” para que Historia de la Filosofía vuelva a ser obligatoria en 2º de Bachillerato y lo mismo con Ética en 4º de la ESO como ocurría antes de la llegada de la Lomce.

Según la Unesco, el estudio de la Filosofía es necesario. Y, del mismo modo, hay numerosos estudios que manifiestan que los alumnos que la estudian alcanzan mejores resultados en asignaturas como Lengua y Matemáticas.

En MAGISTERIO hemos hablado con Esperanza Rodríguez, presidenta de la Plataforma en Defensa de la Filosofía y presidenta de la Comisión de Educación de la Red Española de Filosofía. En su opinión, es oportuno hablar del regreso de esta asignatura porque “la valoración del consenso que ha generado la propuesta de su vuelta a las aulas es positiva ya que significa el reconocimiento por parte de los partidos políticos del valor educativo de la Filosofía”.

En cuanto al objetivo que la Filosofía tiene con los alumnos, Esperanza Rodríguez considera que “cumple un doble papel. Por un lado, una labor formativa fundamental y, por otro lado, un papel vertebrador dentro del propio sistema educativo”. En el primer caso, y en palabras de la presidenta, el papel formativo es evidente: “Vivimos en una sociedad inundada de información, en muchas ocasiones información falsa. Nunca antes había sido tan importante dotar a la ciudadanía de la capacidad de reflexión crítica”. Y por otro lado, “el otro papel, vertebrador, se produce porque la Filosofía permite incorporar y desarrollar poco a poco, de menor a mayor dificultad.

La capacidad de argumentación, de análisis crítico y de razonamiento que, junto con la capacidad de abstracción, son competencias que se van a aprender en la clase de Filosofía. Pero no se quedan solo ahí, al contrario, son capacidades que se podrán aplicar en todos los campos (incluida la práctica, la vida misma). Por esta razón es imprescindible un ciclo de tres años (4º, 1º y 2º de Bachillerato), para cubrir la propedéutica y la profundización”.

En cuanto a la Lomce, Esperanza Rodríguez considera que “sería deseable modificar o sustituir la Ley, ya que está pensada más para la formación de operarios dóciles que ciudadanos formados para vivir. Es una ley pensada desde el paradigma empresarial, una ley que no es inclusiva y desde luego no es una ley que entienda la Educación como un vehículo para la cohesión social y la superación de las desigualdades. Pero no hay que despreciar por ello el logro de la recuperación de la Filosofía, al contrario, si se van modificando algunos errores de la Lomce no podemos despreciarlos”.

Por último, y sobre cómo debe impartirse, Rodríguez explica que “la Filosofía requiere tiempo, hay que ir despacio y hay que tener en cuenta las características del grupo. La adolescencia es un buen momento para enfrentarse a la Filosofía porque es un momento de dudas y preguntas”.

 

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